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Diócesis de Córdobahttps://www.diocesisdecordoba.com/
La diócesis de Córdoba comprende la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía y es sufragánea de la archidiócesis de Sevilla.

Nos adentramos en la Casa Sacerdotal «San Juan de Ávila» para conocer, gracias a los trabajadores, el funcionamiento, las instalaciones y los servicios que ofrece.

Entramos en la cocina y nos encontramos con Simón Pedro Rey, que lleva doce años trabajando en la Casa. Simón nos explica la rutina diaria entre fogones. Cada día preparan la comida y la cena de la Casa Sacerdotal, el Seminario Mayor, el Seminario Menor y durante el curso cuando están los seminaristas allí. En este momento están de vacaciones. También sirven a la Casa de Espiritualidad San Antonio cuando está ocupada. Semanalmente tienen un menú, que publican en los distintos comedores para que tanto sacerdotes como seminaristas estén informados.

Desde la marcha de las Hermanas Mercedarias, de la elaboración del menú se ha encargado un médico nutricionista, gracias al cual se atienden las necesidades de cada persona; en caso de ser celíaco, intolerante a algún alimento o bien aquellos que por problemas de salud deban tener adaptada la dieta. Para Simón es un placer trabajar en la Casa Sacerdotal. Llegó por casualidad, pero está “muy contento”. Reconoce que el trato con los sacerdotes es “muy familiar”, no siempre la comida puede estar a gusto de todos pero le satisface saber que sus comensales le “agradecen” constantemente su trabajo. Con los seminaristas también tiene buena relación y asegura que llega a verlos como parte de su familia.

María Luisa Sánchez nos abre las puertas de la lavandería. María Luisa lleva catorce años trabajando en la Casa, ocupándose tanto de la limpieza, como de la enfermería y la lavandería. Junto a sus compañeras al llegar por la mañana se ocupan del aseo y desayuno de aquellos residentes que están impedidos y necesitan ayuda. Terminada esa primera labor, cada una se ocupa de otras tareas que van rotando; limpieza de la casa, habitaciones, pasillos, cocina. María Luisa en concreto lleva años dedicada a la lavandería y el planchador, nos cuenta que la ropa se recoge los lunes y los viernes y se entrega los jueves. Su sonrisa al preguntarle por su trabajo delata lo bien que está, se siente afortunada de estar donde está, le gusta su trabajo y destaca que el trato que reciben “es muy bueno”. Tanto los sacerdotes, como sus familiares y los seminaristas, gracias a la proximidad y a la convivencia consiguen un trato “cercano” con el personal de la Casa. En este momento habrá en torno a veinte sacerdotes y unas diez hermanas de éstos.

Por último hablamos con Fernando Eslava, responsable del mantenimiento de la Casa Sacerdotal. Fernando lleva ocho trabajando por el buen funcionamiento de las instalaciones de la Casa, cualquier reparación de carpintería, electricidad o fontanería pasa por sus manos. También se hace cargo de llevar la comida al Seminario Menor, diariamente durante el curso, y a la Casa de Espiritualidad de San Antonio cuando está ocupada. Fernando reconoce que hay “muy buen ambiente de trabajo”, en el tiempo que lleva en la Casa no ha tenido “nunca ningún problema”, está muy contento y hace hincapié en el “clima familiar de la casa”.

Instalaciones al servicio de los sacerdotes

La Casa Sacerdotal acoge a aquellos curas que por su edad o problemas de salud no pueden vivir de forma independiente, además de a aquel familiar que haya convivido con ellos por distintos motivos. Es también lugar de residencia para aquellos sacerdotes que residen en la ciudad de manera circunstancial en un momento determinado. El edifico tiene dos plantas, con capilla, enfermería, salones de reuniones, habitaciones, comedores, gimnasio y patio de recreo. Tiene, además, un sótano en el que se llevan a cabo las tareas de aseo, está el almacén y la cocina. En este momento tiene capacidad para más de cuarenta personas. Aledaño a la Casa Sacerdotal está el Seminario Mayor San Pelagio, con instalaciones comunes.

Una Casa con historia

Las obras comenzaron en 1583 sobre el antiguo Seminario San Pelagio. Tras sucesivas reformas y modificaciones en 1977 se reinauguró siendo Obispo de Córdoba José Antonio Infantes Florido, con nuevos usos. Pocos años después, en 1980 se firmaba un contrato con la Superiora de la Congregación de las Hermanas Mercedarias, mediante el cual se hacían cargo de la limpieza, higiene y comida de la residencia. Recientemente, el Obispo, ha despido a las Hermanas Mercedarias que quedaban viviendo en la Casa Sacerdotal ya que han terminado con sus cuarenta años de servicio al Seminario Mayor y la Casa. A partir de ahora está previsto que vivan Hermanas de la Congregación Marta y María, fundada en Guatemala en 1979 y cuyo fin es atender residencias de ancianos, residencias sacerdotales, nunciaturas apostólicas, niños especiales y abandonados.

En enero de 2011 tuvo lugar la bendición de la nueva Casa Sacerdotal con la presencia del Nuncio Apostólico Mons. Renzo Fratini y el Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo y el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández. Entonces la Casa cambió su denominación de Medina y Corella a San Juan de Ávila, como se llama actualmente. El nombre es en agradecimiento al que fue presbítero diocesano de Córdoba y que tanto contribuyó a la Santificación de los sacerdotes. Hasta ese momento el edifico había sido la sede de la antigua Escuela de Magisterio de la Iglesia y antes Seminario Mayor.

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