“Estamos comprometidas con la dignidad de la vida hasta el final”

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Entrevista Hermana María José Gómez, superiora de las Hermanas de la Consolación. Residencia de los Dolores

-¿Cuál es el origen de la residencia de mayores que gestiona?

La residencia nace en 1710 en este lugar donde está actualmente fundada por el Padre Posadas para enfermos incurables de la época, principalmente para albergar a hombres que estaban enfermos y vivían en la calle o no tenían familia. De ahí y debido a la sociedad de bienestar y a la legislación que ha ido evolucionando en los años se convierte en la Residencia que es hoy actualmente. Una residencia para mayores tanto hombres como mujeres con la “finalidad de cuidar y acompañar de manera integral a las personas mayores de nuestra sociedad, especialmente a las más vulnerables y necesitadas”[1]

Las Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación llegamos a esta casa en 1990 de la mano de la Congregación Servita que atendía este centro. Desde ese momento y entendiendo la fusión de la compasión y la consolación como una manera de atender a los más vulnerables de la sociedad continuamos esta labor de años con tan solo el deseo de mostrar la ternura de Dios a nuestros hermanos necesitados hoy.

-Cuéntenos algunas características del edificio que ocupan y sus prestaciones…

El edificio es un edificio de arquitectura antigua son diferentes casas unidas por patios, eso determina su estructura y también la organización de la residencia. Está dividida por zonas dando sensación de casa, de hogar más que de un centro uniforme. Es complejo y al mismo tiempo tiene un encanto peculiar por su antigüedad y mezcla de modernidad.

El edificio tiene una planta baja donde se encuentran los servicios comunes, dos plantas a escala diferente donde están dormitorios, salones, sala de Terapia ocupacional, Sala de Rehabilitación, peluquería, enfermería, botiquín… y desde las diferentes plantas de la residencia se puede contemplar la plaza del Cristo de los Faroles y la Iglesia de los Dolores.

A través de los patios se accede a la Iglesia, para muchos mayores este es uno de los motivos de querer venir aquí… pueden tener Eucaristía diaria y una atención religiosa que en otros sitios o en sus casas les resulta difícil. Intentamos que esta dimensión espiritual de la persona esté cuidada a través del acompañamiento personalizado y una escucha activa de sus necesidades más profundas, de los sacramentos y de la oración…

Otro tipo de actividades y muy variadas se realizan en el centro principalmente con el objetivo de fomentar un clima de familia implicando en el cuidado y acompañamiento integral de los residentes a la comunidad religiosa, personal, voluntarios y familiares. Y todo ello para mantener, desarrollar y potenciar las capacidades físicas, cognitivas, sociales y espirituales de los mayores atendidos.

-¿Qué número de personas atienden normalmente? ¿Qué tipo de cuidados reciben?

La capacidad del centro es para 72 mayores aunque actualmente tenemos 69. Los cuidados son todos. Se ofrece “una atención humana y humanizante, dotada de calidad y calidez, que cuida todas las dimensiones del ser humano: física, psico-social y espiritual.”[2]

-¿Hay algún perfil que defina a todos ellos o a la mayoría?

Personas mayores de 65 años, con necesidad de atención bien por deterioro cognitivo, por perdida de facultades o por soledad. Una de las mayores enfermedades de nuestra sociedad actual es esa, estamos rodeados de personas pero al final de los días estamos solos, nos encontramos con obstáculos grandes, edificios que no tienen accesibilidad, dificultad en la realización de las actividades de la vida diaria: compra, realización de tareas domesticas… y esto desemboca en la necesidad de una atención en un centro, de la institucionalización.

-¿Cuentan con plazas concertadas? ¿Tienen algún tipo de ayuda pública?

No tenemos plazas concertadas. El centro está acreditado y posee 20 plazas de ayuda vinculad al servicio. Actualmente no están cubiertas porque la administración no a renovado la acreditación a pesar de haber realizado las reformas que se nos pedían. Esto supone que hay familias que no están obteniendo unas ayudas económicas a las que tienen derecho.

Las ayudas son a través de las Subvenciones del IRPF cada año las solicitamos y nos dan una ayuda pequeña. Ayudas también obtenemos del Banco de alimentos y del FEGA.

-¿Con cuanto personal cuentan y qué cualificación tienen? Además de la atención a los mayores y la creación de empleo, ¿qué otras funciones sociales creen que realizan en la actualidad?

Tenemos un gran grupo de profesionales: personal de cocina (3), de mantenimiento (2), recepción (2) y limpieza (6). Además contamos con auxiliares de clínica (13), DUE (3), Trabajadora Social, psicóloga, fisioterapeuta, la Directora del Centro, una responsable de Pastoral y una comunidad religiosa formada por 8 Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación que participan y colaboran en el centro de muy diversas formas, atención a la Iglesia de San Jacinto y Ntra. Sra. de los Dolores que pertenece a la Fundación, recepción, ayuda en comedores pero sobre todo en la atención, acompañamiento espiritual y la pastoral del Centro que para nosotras pretende ser el Eje vertebrador del que nazca cualquier otra acción de la casa.

Uno de nuestros valores es el Trabajo en Equipo y por ello en el centro se trabaja desde una participación activa, coordinada y responsable de todos sus miembros. Importante es la labor del Equipo Directivo, el Equipo de Pastoral, el equipo Interdisciplinar y el consejo de centro que impulsa la vida de la residencia.

La principal función social que se realiza es la de crear hogar y esa es una de nuestras pretensiones que “nuestros centros sean verdaderos hogares para las personas mayores que viven en ellos, donde se cree un clima de sencillez, respeto y ayuda mutua, un clima de familia donde cada uno pueda expresare y ser atendido des su individualidad… nuestra residencia se constituye con el esfuerzo de todos lo que la compone: residentes, personal, familias, voluntarios, hermanas… en línea de corresponsabilidad, de trabajo en equipo y de solidaridad.”[3]

-La labor asistencial es muy importante, pero la soledad es el mal de nuestro tiempo, ¿Qué acompañamiento (pastoral y humano) dispensan ustedes a los mayores?

Como he dicho anteriormente pretendemos impulsar en nuestro centro la acción pastoral como eje vertebrador del mismo, reorientando toda nuestra acción hacia el fortalecimiento de nuestra Misión. “Nuestra acción está encaminada a prolongar la obra evangelizadora de Cristo entre los que padecen cualquier necesidad. Nos inspiramos para ello en el espíritu y carisma de Santa María Rosa Molas, que vivió y se desvivió en su atención a las personas mayores, que se acerco al enfermo y al pobre viendo en él a Jesucristo”[4]

El acompañamiento se realiza de manera personal e individualizada según las necesidades de cada uno, eso supone un conocimiento del mayor y una manera de estar con él haciendo que se sienta en familia. Acompañar es estar al lado del otro, es caminar al compas, con el mismo paso… dejando que el otro, el mayor sea el mismo… por eso es importante que este acompañamiento llene esta etapa de la vida de plenitud y sentido; con actitudes de esperanza y muestre el rostro de Dios hecho ternura, misericordia y consolación.

-Al final de la vida, las necesidades son muchas, transmitir la dignidad de toda vida forma parte de vuestro trabajo ¿cómo lo lleváis a cabo?

Dentro de los valores que nos sustentan como centros de las Hermanas de la Consolación está la dignidad de todo ser humano y la ancianidad o vejez como una etapa de plenitud. Creemos firmemente que la personas, criatura de Dios se constituye en la razón de ser de nuestro servicio. Y estamos comprometidos en la defensa de la vida hasta el final, de su dignidad y sus derechos tanto más cuanto más vulnerable es el mayor. Las personas mayores pueden y deben vivir en plenitud, aportando a la sociedad y a otras personas su propia experiencia de vida.

-En el carisma de la congregación de las Hermanas de la Consolación, qué lugar ocupa el anciano y sus cuidados

La Congregación nace en 1857 ante la necesidad de atención a personas vulnerables, ancianas, enfermas y niños de la época. El deseo profundo de Santa Mª Rosa Molas era el que el pobre fuese asistido y Dios alabado. Por ello funda una congregación para atender a los más necesitados de su tiempo, a aquellos que nadie quería o atendía y lo hace desde un prisma muy concreto sintiendo el deseo profundo de Consolad. “Con una actitud de amor y servicio entregado, Mª Rosa Molas vivió una historia como la nuestra. Su vida, entre enfermos y ancianos, marginados y pobres es un Evangelio para nosotras, las Hermanas de la Consolación y para quienes han sentido en su vida la llamada de hacer realidad este deseo de Dios”[5]. “Consolad, consolad a mi pueblo, hablad al corazón del hombre”[6]

-En su opinión, qué diferencias encontramos entre un centro de inspiración cristiano y otro que no lo sea.

Principalmente creo que es la concepción que podemos tener del ser humano. Para nosotros como cristianos el hombre, en concreto el mayor al que atendemos es un hijo de Dios y por tanto la manera de entender nuestra labor radica en la atención que hacemos a la persona como creada por Dios. Si nos acercamos a nuestro carisma y en concreto a nuestra fundadora ella veía en el pobre, en el anciano, en el enfermo, en la persona a la que atendía “al mismo Jesucristo” desde esta óptica nuestra labor por los más vulnerables se hace humana, desinteresada, compasiva, misericordiosa buscando la plenitud, la felicidad, la integridad del otro. Lo que mueve a un centro cristiano es el Evangelio y por tanto nuestro actuar está motivado por el actuar de Jesucristo, mirar, cuidar, curar como El lo hizo.

-¿Cómo definiría la relación que une al personal de la residencia con los trabajadores que prestan servicio?

La relación es una relación de familia. Cuando entras en esta casa creo que esto es lo que se respira. A pesar de ser grande, su estilo, su atención, el cuidado de los mayores se hace como en una familia, con profesionalidad pero con atención directa, individual, cercana… creo que esto es una distinción de estos centros que gestionan las Hermanas de la Consolación, sin descuidar la atención técnica pero desde una atención humana y que humaniza, con calidad y calidez.

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