“Si vuestra vida entera no es guiada por el Espíritu carecerá de sentido”

Diócesis de Cádiz-Ceutahttps://www.obispadocadizyceuta.es/
La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

Antonio Lago y Pablo Jiménez fueron ordenados diáconos de la Diócesis de Cádiz y Ceuta en una ceremonia presidida por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza Boy.

En la mañana del 1 de julio, en la S.A.I. Catedral de Cádiz, Antonio Lago, seminarista del Seminario Conciliar San Bartolomé, y Pablo Jiménez, del Seminario Diocesano Redemptoris Mater, dieron el paso previo al sacerdocio, asumiendo el compromiso de servir a la Iglesia y al pueblo de Dios.

 

Mons. Rafael Zornoza presidió una ceremonia en la que ambos diáconos estuvieron arropados por muchísimos fieles, representantes del Camino Neocatecumenal, familiares y sacerdotes, que abarrotaron el primer templo diocesano.

Durante la celebración, el obispo de Cádiz y Ceuta, se dirigió a los ordenandos afirmando que “los dos tenéis la suficiente edad y experiencia para conocer la fe y la Iglesia, y haber visto muchos de estos cambios sociales y el desvalimiento del hombre de hoy, que sigue buscando incansablemente a Dios en medio del desconcierto cultural y del secularismo que le rodea. Vosotros, sin embargo, queréis abrazar un ministerio que compromete vuestra vida en el mejor de los servicios que se le puede hacer al mundo”.

El obispo diocesano aseguró, en lo que se refiere a este ministerio, que “lo que os caracteriza, fundamentalmente, es que sois discípulos del Señor, que le habéis conocido, que camináis con Él en comunión de sentimientos, no para buscar vuestros propios intereses, sino los de los demás”.

Con respecto al sentido del ministerio del diaconado, Mons. Zornoza explicó que “el diaconado fue instituido, principalmente, para el servicio de la caridad con los pobres. El diaconado está destinado a servir a sus hermanos necesitados de salvación. Crecer en la imitación del amor de Cristo por el hombre será la tarea esencial de vuestra vida como diáconos”.

De esta manera, una vez cumplido este requisito previo al sacerdocio, ambos seminaristas seguirán con el plan de estudios, en sus respectivos seminarios, que les llevará a la ordenación sacerdotal, muy probablemente, para el próximo curso.

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