PERDEDORES

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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Tienen mucho tirón en las pelis americanas y en los medios de comunicación (españoles) las historias del luchador que, después de superar muchas dificultades, vence y consigue triunfar en la vida. Veíamos a Rafa Nadal llevándose el Open de Australia después de una grave lesión, y tras pasar el Covid. Todo un “héroe”.

Con el auge del “coaching” y un “poco” de influencia yanqui, ese es un mensaje que ahora impregna toda la sociedad: si te lo propones, si tienes voluntad, si lo sueñas… lo puedes conseguir. Según esta “filosofía”, todo es cuestión de perseguir tu sueño, de no rendirte, de luchar hasta el final. Y, ¿saben lo que les digo?, que es muy frustrante. Porque, al menos yo, me lo he propuesto y no lo he conseguido; lo he soñado y no se cumplió… en definitiva, he perdido muchas veces.

Y es que perder es parte de nuestra historia, de nuestra vida, de nuestro pasado. Perder es la escuela en la que se aprende humildad, confianza y serenidad ante el fracaso, en definitiva, a sentirse limitados. Hay un solo Rafa Nadal y muchos del montón que no pudimos brillar, vencer, ni siquiera bajar una talla. Está bien eso de “la cultura del esfuerzo”, del proponerse metas exigentes, pero sacralizar el éxito supone una gran dosis de frustración para los que hemos perdido tantas guerras.

Frente a los héroes griegos y romanos, que eran los referentes en el siglo I, Jesús se sube a un monte y les dice a los “heridos por la vida” que le rodeaban: “Bienaventurados los que pierden, los que lloran, los que están abatidos, los que librasteis muchas batallas sin éxito. Bienaventurados los del ¨montón”. Todo un mensaje contracultural que acaricia a los que hemos perdido batallas en todas las épocas de la historia.

Si eres de los que no ganaste ningún torneo en tu vida, de los que fuiste poco brillante en los estudios, de los que no te pusieron ninguna medalla en el trabajo… Te doy una buena noticia: TIENES COMPAÑÍA. El Dios de Jesús te quiere, te admira y te dice: ¡Bienaventurado!, porque tengo la intuición de que “ganar la vida” es perder muchas veces. Y es que asumir que somos perdedores es una forma de vencer. Me esforzaré, Señor, daré lo que pueda y sepa, pero si no lo consigo… sé que TÚ estás conmigo.

Ramón Bogas Crespo

Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería

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