
Ya queda poco para vivir la maravillosa experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa. Será una llamada al amor de Cristo, a la conversión personal; pero, sobre todo, a la comunión entre distintas parroquias, movimientos y realidades diocesanas.
Para prepararse interiormente a este gran acontecimiento, todos los jóvenes y responsables que van a asistir al encuentro se reunieron el pasado viernes, 28 de Julio, en la Catedral junto a nuestro obispo Antonio para celebrar una Vigilia de envío. La diócesis, afirmaba D. Antonio es “comunidad de comunidades, familia de familias y la casa de todos. Es el camino de comunión entre las diferentes parroquias, congregaciones, colegios, institutos seculares, movimientos, etc., y nos hace emprender un camino común. En ella nos sentimos acogidos, escuchados y enviados. La Iglesia siempre está y estará al lado de los jóvenes”.
Solo falta preparar la mochila y emprender el camino que les llevará a, como reconoce la Fundación de la JMJ Lisboa: «proporcionar a todos los participantes una experiencia de Iglesia universal, fomentando el encuentro personal con Jesucristo. Es un nuevo impulso a la fe, a la esperanza y a la caridad de toda la comunidad del país de acogida».