Llegaron a la diócesis en 1867. Su labor evangelizadora, educativa, social y espiritual ha sido muy extensa y sus frutos, innumerables. Ahora, la falta de vocaciones ha llevado a la congregación a tener que tomar la difícil decisión de terminar su presencia en Málaga como religiosas, aunque siguen aquí los Laicos y Laicas Asociados a ellas para llevar adelante el carisma de su fundador: «ser y hacer familia” al estilo de la Sagrada Familia de Nazaret, como imagen de la Trinidad.
Dori Martín Cobos, religiosa de la Sagrada Familia Burdeos, dice adiós a Málaga en nombre de la comunidad
Entrevistamos en el podcast que encabeza esta noticia a Dori Martín Cobos, hermana de la Sagrada Familia de Burdeos, que lleva en Málaga desde 2007, en nombre de toda la comunidad. Al dejar Málaga, cada hermana irá a distintos destinos, y ella vivirá en la casa que la congregación tiene en Madrid, en San Blas, su carisma de “ser y hacer familia» al modo de la Sagrada Familia de Nazaret, como imagen de la Trinidad.
SIENDO Y HACIENDO FAMILIA EN MÁLAGA
Las primeras hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos, las hermanas de la Esperanza, la rama más dedicada a lo sanitario, llegaron a Málaga en 1867. Se ubicaron en la actual calle Refino. Cuidaban enfermos, hacían guardias de noche, tenían un dispensario para los más pobres en una época en la que no había Seguridad Social…
En 1923 las hermanas, con la colaboración de un grupo de mujeres que se asociaron a ellas, comenzaron la Obra de los Catecismos, formando y ayudando espiritualmente a mucha gente.
También entonces, el Obispo de Málaga, san Manuel González, quien fue siempre un padre para ellas, les pidió ayuda con las jóvenes en peligro, y crearon, junto a las Hermanas de la Inmaculada Concepción, un refugio para las chicas sin hogar, llamado San Carlos, que luego es recuperado por seculares consagradas.
El Doctor Gálvez les confió el cuidado de su clínica, lo que compaginaron con su labor hasta 1952.
El colegio de El Monte, por el que más se conoce a las religiosas en la actualidad, se inauguró en 1926. En 1932, las Hermanas de la Inmaculada Concepción, otra rama dentro de la Sagrada Familia de Burdeos, abrieron otro colegio en calle Madre de Dios, 12. Su alumnado, bachilerato elemental y jardín de Infancia se trasladó al Colegio El Monte.
En 1973 comenzó una nueva presencia en La Casita, comunidad en calle Conde de Gálvez casa de oración colaborando con la parroquia y que estuvo abierta hasta 1999.
En 1977 se inauguró una comunidad en el barrio de las Flores en las periferias, donde algunas hermanas han compaginado desde entonces el trabajo educativo en el Colegio con la actividad social y la formación de jóvenes religiosas.
CELEBRACIONES DE DESPEDIDA
Su fundador les decía, “pasad haciendo el bien”, y aunque se marchan hacia otros destinos, la semilla que sembraron seguirá dando fruto en Málaga. Por ello se dio gracias a Dios en la Eucaristía que presidió el P. Ismael García Moreno OMI en la parroquia de Nuestra Señora de Flores, el sábado 31 de octubre, a las 19.30 horas, y en la que participaron numerosísimos fieles de la parroquia y de las obras que ellas llevan a cabo. La despedida del Colegio de El Monte será el 19 de noviembre.
El párroco, en su homilía, definió su historia en clave de agradecimiento: «Queremos dar gracias a Dios por 159 años de presencia de la Sagrada Familia de Burdeos en Málaga y por los 49 años de vida compartida con nuestra parroquia de Las Flores. Ciento cincuenta y nueve años. Cuarenta y nueve años en nuestro barrio. ¡Cuántas personas, cuántas familias, cuántos niños, cuántos enfermos, cuántas historias habrá detrás de estos años de vida!», dijo. «Hoy, en la solemnidad de Todos los Santos, recordamos precisamente que la santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias a los ojos del mundo, sino en dejar que el amor de Dios transforme nuestra vida y nos haga capaces de amar a los demás. ¡Cuántas veces la santidad se habrá hecho presente en esta comunidad a través de gestos sencillos, de trabajos escondidos y de una fidelidad cotidiana que solamente Dios conoce!», añadió. Ismael García OMI también destacó la esperanza con la que vivir un momento difícil: «La comunidad de la Sagrada Familia de Burdeos de nuestra parroquia se cierra. Y se cierra porque faltan vocaciones y no hay relevo para continuar esta presencia comunitaria. Esto es muy doloroso, es uno de los signos de nuestro tiempo, la falta de vocaciones a la vida religiosa. No tenemos que esconderlo ni disimularlo. Es una realidad que nos entristece». E invitó a la comunidad entera a asumir ahora esa tarea que dejan las hermanas. «Las necesidades de la parroquia y del colegio y de las personas y familias siguen ahí. Y nosotros, como parroquia, tenemos que aprender también a vivir esta nueva etapa. No podemos pretender que todo siga igual. Tendremos que asumir nuevas responsabilidades, cuidar mejor nuestra vida comunitaria y preguntarnos cómo podemos continuar ofreciendo a nuestro barrio y nuestra parroquia y todas las personas vinculadas al colegio del Monte que ha venido hoy aquí, aquello que hemos recibido de las hermanas». Para terminar, Ismael destacó el carisma, que «no es propiedad exclusiva de quienes lo iniciaron. Es un don que se recibe, se cuida y se transmite».


