Tras el fallecimiento de uno de los miembros de la tripulación del buque Methane Julia Louise, de bandera de las Bermudas, Stella Maris, el Secretariado Diocesano del Apostolado del Mar, acompañó a los marineros que permanecían a bordo, ofreciendo atención religiosa, cercanía y apoyo en unos momentos especialmente difíciles.
La visita tuvo lugar el pasado sábado, 31 de octubre, después de que la consignataria del buque, Amadesam, trasladara la petición del capitán de celebrar una Eucaristía a bordo. Para ello, se contó con la presencia del sacerdote José Ángel Romero, párroco de Cristo Sacerdote de Huelva y delegado diocesano de Iniciación Cristiana y Catecumenado de Adultos, que acudió junto a José Carlos Macías, miembro de Stella Maris.
El Methane Julia Louise, un buque metanero de bandera de las Bermudas, se encontraba fondeado frente a la costa onubense. Su tripulación, integrada por 26 marineros de distintas nacionalidades, estaba especialmente afectada por el fallecimiento de un compañero, de nacionalidad filipina, que había permanecido enfermo durante cinco días en su camarote antes de ser evacuado en helicóptero a Lisboa, donde finalmente falleció.
Una Eucaristía en inglés y la bendición del buque
La celebración de la Santa Misa, íntegramente en inglés para facilitar la participación de la tripulación internacional, estuvo marcada por la oración por el eterno descanso del marinero fallecido y el anuncio del kerigma, proclamando a Jesucristo muerto y resucitado como fuente de esperanza también en medio del dolor.
En la celebración participó la práctica totalidad de la tripulación que no se encontraba de servicio, con recogimiento y fervor. Durante la homilía, José Ángel Romero ofreció palabras de consuelo y esperanza cristiana ante la pérdida del compañero.



A petición de los propios marineros, el sacerdote realizó también la bendición de distintas dependencias del buque, incluidos los espacios de habitabilidad y el control de máquinas, un gesto que fue recibido con especial agradecimiento.
Atención a las necesidades de los marinos
La actuación de Stella Maris no se limitó a la asistencia religiosa. Durante la visita también se mantuvieron conversaciones con los tripulantes para conocer su situación y atender algunas de sus necesidades.
Entre ellas, destacó la dificultad para comunicarse con sus familiares debido a las limitaciones de la conexión wifi del buque. Por este motivo, se facilitaron tarjetas telefónicas SIM para que pudieran mantener el contacto con sus seres queridos.






La tripulación, formada por marineros de Ucrania, Croacia, Grecia, Rusia, Letonia, Filipinas, El Salvador y Honduras, agradeció especialmente la presencia y la atención recibida. Según recoge el informe de visita elaborado por Stella Maris, se percibió una mejoría notable en el estado anímico de los tripulantes tras el encuentro.
La Iglesia, cerca de quienes trabajan en el mar
Esta visita refleja la misión de Stella Maris, que desarrolla su labor pastoral junto a la gente del mar, ofreciendo acompañamiento humano, social y espiritual a quienes pasan largos periodos embarcados y alejados de sus hogares.
La atención a los marinos adquiere una especial importancia cuando atraviesan situaciones de enfermedad, pérdida o dificultad, momentos en los que la presencia de la Iglesia puede convertirse en un signo de cercanía, consuelo y esperanza.
Stella Maris se une a la oración por el eterno descanso del tripulante fallecido y expresa su cercanía a sus familiares y compañeros, especialmente a quienes compartieron con él la vida y el trabajo a bordo.
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