«Dios cuenta contigo»
Tu diócesis, tu familia: un compromiso de todos, como Iglesia viva y corresponsable, al servicio de la misión
Queridos fieles diocesanos:
Cada año, al celebrar el Día de la Iglesia Diocesana, se nos ofrece la oportunidad para mirar con esperanza y gratitud la vida de nuestra Iglesia particular del Santo Reino y preguntarnos cuál es nuestro lugar en ella. Ser Iglesia diocesana es celebrar que somos una familia, hijos de un mismo Padre, de la que formamos parte por el Bautismo. Y es, precisamente, ese signo indeleble el que nos impulsa a todos hacia la misión que el Señor nos ha querido confiar: anunciar su Palabra.
Hace apenas unos meses, durante su viaje apostólico a España, el papa León XIV nos recordó que la misión de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios. «Una fe que no se traduce en el compromiso cotidiano de transformar las realidades diocesanas se convierte en un museo del pasado» (Homilía en la misa de Corpus Christi), nos decía el Santo Padre. Y añadía que cada cristiano está llamado a «aportar su don para la misión común». Estas palabras iluminan también el camino pastoral que estamos recorriendo en nuestra diócesis de Jaén bajo el paraguas de nuestro Plan de Pastoral, (2023-2027) «Mira, hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).
En este curso estamos reflexionado sobre la misión y la presencia pública de los cristianos en la sociedad. El Evangelio que proclamamos en el púlpito tiene que salir a la sociedad y hacerse vida en nuestras calles, en nuestras familias, en el trabajo, en la educación, en la cultura, en la economía, en los medios de comunicación, en la política… en definitiva, en todos aquellos lugares donde se construye la convivencia. Como nos recuerda el Señor: «Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5, 13-14). La sal está llamada a dar sabor y la luz a iluminar. Un cristiano que esconde su fe o renuncia a vivirla en medio del mundo pierde la oportunidad de transformar la realidad con la fuerza del Evangelio.
Nuestra sociedad necesita hombres y mujeres que, comprometidos con la fe y bajo el impulso del Espíritu Santo, hagan presente el estilo de Jesucristo allá donde estén. Cristianos que se sientan vocacionados a servir y trabajen para que nuestras comunidades sean más fraternas, más justas y más solidarias. En definitiva, que contribuyan a que nuestro mundo se parezca cada vez más al Reino de Dios anunciado por Jesús.
Esa presencia pública comienza en el compromiso cotidiano de cada uno. Dios cuenta contigo: cuenta con los padres que educan en la fe; con los jóvenes que testimonian a Cristo entre sus amigos; con quienes ejercen su profesión con honestidad; con los agentes de pastoral, los catequistas, los sacerdotes, los consagrados y tantos laicos que hacen del mensaje de Cristo la brújula que guía su vida. Todos somos discípulos misioneros y todos tenemos una responsabilidad y un compromiso insustituible con el tiempo y el mundo en el que nos ha tocado vivir.
Por eso, el Día de la Iglesia Diocesana es también una invitación a renovar nuestra corresponsabilidad. Una Iglesia viva necesita cristianos que ofrezcan y compartan su tiempo, sus capacidades, su oración y también sus bienes materiales para sostener la misión evangelizadora, cultural, litúrgica y caritativa que el Señor nos ha confiado.
Dios sigue contando con nosotros. Respondamos con generosidad a esa llamada para que nuestra Iglesia diocesana siga siendo una comunidad viva, misionera y esperanzadora, al servicio de todos y con un lugar único e insustituible en nuestra sociedad jiennense.
Con mi afecto y bendición.
+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

