
La Diócesis de Almería celebrará el próximo viernes 6 de noviembre la Jornada Martirial Diocesana, coincidiendo con la memoria litúrgica de los Mártires del siglo XX en España. Este año, la celebración tendrá lugar en la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Vera, una localidad especialmente vinculada a la historia de algunos de nuestros beatos mártires.
Organizada por la Delegación Episcopal para las Causas de los Santos, la jornada comenzará a las 11:00 horas con la celebración de la Eucaristía, en la que se recordará especialmente a los mártires nacidos en Vera o que ejercieron allí su ministerio sacerdotal. Durante la celebración se bendecirán varios cuadros con sus imágenes, que quedarán instalados en la parroquia para la veneración de los fieles.
Una memoria que recorre nuestra diócesis
La Jornada Martirial Diocesana se celebra cada año en distintos lugares de la provincia relacionados con la vida y el testimonio de los mártires almerienses. En anteriores ediciones ha tenido como escenario localidades como Felix, Huércal de Almería y, el pasado año, Adra, donde nuestro obispo D. Antonio recordó que el mártir es, ante todo, un testigo del amor más grande.
Esta celebración hunde sus raíces en la historia reciente de nuestra Iglesia diocesana, especialmente desde la beatificación de 115 mártires de Almería, el 25 de marzo de 2017, entre ellos 95 sacerdotes y 20 laicos que dieron su vida durante la persecución religiosa del siglo XX.
Más allá del recuerdo histórico, la jornada quiere ser una oportunidad para agradecer su testimonio y descubrir cómo su fidelidad al Evangelio sigue siendo una invitación a vivir hoy la fe con generosidad y esperanza.
El testimonio de santidad de nuestra Iglesia
La Delegación Episcopal para las Causas de los Santos invita a las comunidades parroquiales, familiares de los mártires y fieles de toda la diócesis a participar en esta celebración.
Además, el lunes 9 de noviembre, la diócesis tendrá un recuerdo especial para todos aquellos hombres y mujeres que, a lo largo de su historia, han dejado una huella de santidad. Una jornada de acción de gracias que se celebra desde 2024 y que permite reconocer la riqueza espiritual de nuestra Iglesia particular, desde figuras como san José María Rubio o el beato Diego Ventaja hasta tantos cristianos anónimos que han vivido su fe con entrega y sencillez.

