El clero malacitano celebra este jueves, 17 de septiembre, la convivencia de inicio del curso. En un año que arranca con nuevos destinos y servicios pastorales para muchos sacerdotes, este encuentro, en palabras del delegado, José Emilio Cabra, es una oportunidad de encuentro y compartir, y «encontrarnos siempre nos alegra y es un signo de fraternidad».
Acompañados del obispo, D. José Antonio Satué, el encuentro ha reunido a una amplia representación de los sacerdotes y diáconos que acompañan con su labor a la comunidad que camina en Málaga y Melilla, así como el obispo emérito, D. Jesús Catalá.
Tras la acogida, en la que los miembros del presbiterio han intercambiado saludos y han sido a su vez recibidos y saludados uno por uno por el obispo, han pasado a la Sala Tabor de la Casa Diocesana, donde el delegado para el Clero, José Emilio Cabra, ha guiado el rezo de Tercia. Tras ella, D. José Antonio ha contextualizado el contenido de la jornada: la presentación de la encuesta del clero y la planificación del plan pastoral diocesano. En referencia a este último, ha expresado su ilusión por el camino que se abre. “Este curso vamos a dedicarlo a auscultar la realidad de la diócesis», ya que, ha explicado, el plan debe ser propio, creado y pensado para la realidad que vive la Iglesia de Málaga y Melilla. D. José Antonio ha explicado que tras esa “composición de lugar”, se dedicará el curso siguiente a la redacción y concreción del Plan. “En la medida en que lo vivamos con ilusión, con ganas, participemos todos y seamos realistas, los frutos van a venir. Podrán ser el 70%, el 25%, el 5%, pero estaremos en camino”. Tras las palabras del Obispo, se ha dado paso a la presentación de la encuesta.
A media mañana está fijada la pausa del café, será presentado el itinerario para la redacción del próximo Plan Pastoral 2028-2033, informaciones varias y el almuerzo compartido.

