
Querida Comunidad parroquial de Campohermoso, querido D. Jesús Rico, sacerdotes, diácono permanente… Hermanas de la Inmaculada Concepción, Vida Consagrada… señor Alcalde y Corporación Municipal.
Queridos Padres Claretianos, que hoy seréis los nuevos párrocos:
- FÉLIX JESÚS MARTÍNEZ LOZANO CMF,
- MIGUEL ÂNGELO CARDOSO CORREIA de LEMOS CMF,
- MIGUEL LUIS GARCÍA CARREÑO CMF,
En este día tan especial para nuestra comunidad de CAMPOHERMOSO y las COMUNIDADES de PUEBLO BLANCO, SAN ISIDRO de NÍJAR, de FERNÁN PÉREZ y sus COMUNIDADES DE LAS NEGRAS, BARRANQUETE, RODALQUILAR y los ALBARICOQUES, quiero comenzar con dos palabras sencillas, pero llenas de significado: ¡bienvenidos! y ¡gracias!
Bienvenidos de nuevo, porque ya habéis estado en nuestra diócesis 29 años, en las parroquias del Alto Almanzora, donde os recuerdan con mucho cariño. Algunos sacerdotes, que estudiaron en Granada, también recuerdan a profesores claretianos que fueron una referencia para ellos.
Bienvenidos a estas parroquias, a estos pueblos y, sobre todo, a esta comunidad cristiana, que hoy os recibe con alegría, esperanza y también con mucha ilusión ante este camino que comenzáis juntos.
Gracias por la generosidad y disponibilidad que habéis tenido desde las primeras conversaciones con vuestro provincial, el P. Jorge Sánchez, y su consejo de gobierno, que hoy nos acompañan.
Querida comunidad, damos la bienvenida a tres sacerdotes claretianos, tres pastores misioneros que vienen a compartir con nosotros la vida, la fe y la misión de anunciar el Evangelio. Llegáis con vuestra propia historia, vuestras extensas experiencias y vuestra vocación, pero desde hoy volvéis a formar parte de nuestra historia diocesana, de nuestras queridas comunidades parroquiales y de nuestro clero. Con vosotros, al estilo de San Antonio María Claret, queremos caminar como comunidad, escuchar juntos la Palabra, celebrar nuestra fe y salir al encuentro de todos para anunciar, con alegría, el Evangelio.
Sabéis que ser párrocos, además de celebrar la Eucaristía o atender todas las necesidades pastorales, es también acompañar a las personas: escuchar, consolar, animar, sanar las heridas, celebrar las alegrías, estar cerca en los momentos difíciles y ayudar a descubrir que Dios camina siempre a nuestro lado. Como María, en todo momento, y hasta el pie de la Cruz. Y luego en medio de la iglesia, como Madre que alienta la vida del Resucitado.
Pero deseo deciros que no venís a caminar solos. Esta comunidad quiere caminar junto a vosotros. Os ofrece su colaboración, su cercanía y sus ganas de seguir construyendo juntos una parroquia viva, acogedora y misionera. Una parroquia donde niños, jóvenes, familias, mayores y todos aquellos que buscan a Dios, puedan sentirse que están en su casa. Vuestra casa –cuando esté terminada-, los salones parroquiales y el despacho, son espacios de encuentro, de compartir la vida desde los más hondo del corazón. Otro espacio es la calle, las plazas, donde fluye la vida y se convive. Cuánto bien puede hacer esta presencia, tan propia de la vida de Cristo.
Nuestras comunidades parroquiales, también tienen mucho que aportar. Para eso la Iglesia nos pide que creemos consejos de participación: el consejo de Pastoral, el consejo de Economía, el consejo de Cáritas… Los consejos no quitan la autoridad, sino que nos abren los ojos para ver más allá de donde llegan nuestras preferencias, y hacen la vida comunitaria más participativa. Queremos que vuestra llegada sea una oportunidad más para avivar nuestra fe, fortalecer nuestra unión y abrir nuevos caminos de evangelización y servicio.
La espiritualidad claretiana, con su espíritu misionero y su deseo de anunciar la Palabra de Dios, nos invita a salir de nosotros mismos y a llevar el Evangelio allí donde más se necesita. Ojalá podamos vivir juntos, todos, esa misión, estando atentos especialmente a quienes se sienten solos, a quienes sufren y a quienes necesitan una palabra de esperanza. El amor de Dios no nos dejará olvidar a los que sufren, esa es una terea de toda la comunidad.
Queridos párrocos: esta parroquia, desde hoy, es también vuestra casa. Aquí encontraréis una comunidad con sus luces y sus sombras, con sus tradiciones, sus inquietudes, sus ilusiones y sus dificultades como también nosotros. Pero encontraréis, sobre todo, personas que desean seguir creciendo en la fe y que esperan poder contar con vosotros.
Ellos quieren que seáis pacientes, que les escuchéis y que caminéis a su lado. Y ellos se comprometen a hacer lo mismo con vosotros.
Ponemos esta nueva andadura en las manos del Señor. Que Él bendiga vuestro ministerio en estas comunidades y haga vuestra presencia fecunda. San Antonio María Claret quiso ser, ante todo, un evangelizador. De ahí la llamada a “encender el fuego del amor de Dios” en los corazones. Y amor es lo que más necesitamos todos.
Hoy especialmente nos ponemos bajo la protección de la Virgen María de los Dolores, para que ella nos enseñe a escuchar la Palabra, a confiar en Dios, a mantenernos fieles, y a servir a los demás con humildad y alegría, al servicio de estas comunidades. Sed bienvenidos y gracias. ¡Ánimo y adelante!
Martes 15 de septiembre de 2026, memoria de la Bienaventurada Virgen María de los Dolores
+ Antonio, vuestro obispo

