El Obispo recuerda que la Iglesia está llamada a cuidar especialmente de quienes más necesitan afecto
La Catedral de Córdoba celebrará este domingo, 26 de julio, la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, una cita convocada por la Iglesia con motivo de la festividad de san Joaquín y santa Ana, abuelos de Jesús. La celebración estará presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, y podrá seguirse en directo a través de 13TV, a partir de las doce de la mañana.
Con motivo de esta jornada, el obispo ha dirigido una carta a los fieles en la que invita a toda la Diócesis a vivir esta celebración como una oportunidad para reconocer el valor de las personas mayores, acompañarlas y agradecer el testimonio de fe y vida que han transmitido a lo largo de los años. Asimismo, anima a todos los fieles a participar en la Eucaristía y a hacer de esta jornada un signo visible de cercanía hacia los abuelos y las personas mayores.
Bajo el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), elegido por el papa León XIV, el prelado recuerda que muchas personas mayores experimentan hoy la soledad y el abandono, incluso cuando viven rodeadas de gente en hospitales o residencias. Frente a esa realidad, destaca el mensaje de esperanza que Dios dirige a su pueblo a través del profeta Isaías: «Yo no te olvidaré», una promesa que, subraya, sigue siendo actual para quienes se sienten solos o invisibles.
En su carta, monseñor Jesús Fernández recoge también la invitación del Santo Padre a recuperar gestos sencillos pero profundamente evangélicos, como visitar a los abuelos, dedicarles tiempo y combatir los prejuicios que los presentan como una carga para la sociedad. Al hilo de esto, recuerda que la Iglesia está llamada a cuidar especialmente de quienes más necesitan afecto, compañía y consuelo espiritual.
Además, pone de relieve que la vejez puede convertirse en un tiempo privilegiado para reencontrarse con Dios y fortalecer la vida espiritual. En este sentido, anima a las personas mayores a no tener miedo a la fragilidad, sino a descubrir en ella una oportunidad para abrirse a la ayuda de los demás y confiar más plenamente en el Señor.

