La Hospitalidad de Lourdes de la Diócesis de Jaén que lleva más de 4 años realizando esta peregrinación y como nexo, Sor Carmen, capellana de la Pastoral Penitenciaria en el Centro Penitenciario de Jaén. Gracias a su implicación e intervención se ha podido contar con la presencia de tres internos de la Prisión para participar en esta peregrinación, por tercer año consecutivo, y que ha tenido lugar entre los días 5 al 10 de Julio.
La peregrinación a Lourdes ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, tanto desde el punto de vista espiritual como humano. Durante estos días hemos compartido un camino de fe, convivencia y servicio, permitiéndonos vivir con intensidad el mensaje de esperanza que transmite este lugar mariano.
Desde nuestra llegada al Santuario, hemos participado en las principales celebraciones litúrgicas, momento de oración y actos propios de la peregrinación. La Eucaristía diaria, el rezo del Rosario, la procesión mariana de las antorchas, la Adoración al Santísimo, la Misa Internacional, el Vía Crucis han constituido espacios privilegiados para el encuentro con Dios y con la Virgen, favoreciendo un clima de recogimiento, reflexión y renovación interior.
El martes, día 7, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, celebró con todos nosotros la Eucaristía, en acción de gracias por su 25 aniversario de ordenación sacerdotal, en la parroquia de Santa María Magdalena de su localidad natal, Cehegín(Murcia).
Uno de los aspectos más significativos de esta peregrinación ha sido la convivencia entre todos los participantes. Peregrinos, voluntarios, enfermos, familias, Internos del Centro Penitenciario y acompañantes, que hemos compartido experiencias, alegrías, dificultades y testimonios de vida que han enriquecido a todo el grupo.
La visita a la Gruta de la Aparición a Santa Bernardita, ha supuesto para muchos uno de los momentos más emotivos del viaje. La posibilidad de orar en silencio, presentar nuestras intenciones personales y comunitarias, así como
confiar nuestras preocupaciones y esperanzas a la Virgen, ha dejado una profunda huella en todos los participantes.
Asimismo, el gesto del agua de Lourdes ha sido vivido con gran sencillez y fe, recordándonos la llamada permanente a la conversión, la purificación del corazón y la confianza en la misericordia de Dios. Más allá de cualquier expectativa material, este signo ha invitado a renovar nuestro compromiso cristiano y a descubrir la verdadera sanación que nace del encuentro con el Señor.
La buena organización, la colaboración de los responsables y la actitud generosa de todos ha contribuido al excelente desarrollo de la experiencia.
Al finalizar esta peregrinación regresamos a nuestros hogares con el corazón lleno de gratitud.
Que la Virgen continúen acompañando nuestro camino de fe y nos ayuden a ser testigos del Evangelio allí donde nos encontremos.
Pastoral Penitenciaria de Jaén

