Monseñor Jesús Fernández presidió la Misa el pasado viernes, 10 de julio, en el marco de la Novena a la Virgen del Carmen
La Iglesia del Carmen de San Cayetano recibió el pasado viernes, 10 de julio, al obispo de Córdoba para dar comienzo a la Novena en honor a la Virgen del Carmen, que celebrará su onomástica el próximo 16 de julio.
En su homilía, el prelado se centró en las lecturas del día recordando que el pueblo de Israel cayó en la idolatría tanto desde el punto de vista religioso como político, al confiar en falsos dioses y en alianzas humanas antes que en el Señor. A partir de este pasaje bíblico, subrayó que la llamada a la conversión sigue siendo plenamente actual.
El obispo explicó que la idolatría no pertenece únicamente al pasado, sino que continúa siendo una tentación para el creyente cuando pretende «moldear a Dios a nuestro gusto» o convertir en absolutos realidades creadas por el propio ser humano. «También nosotros podemos adorar o convertir a ídolos en dioses», afirmó, invitando a los presentes a examinar su propia vida y a pedir perdón con las palabras del salmo: «Misericordia, Dios mío, por tu bondad».
Frente a esa realidad, destacó la infinita misericordia de Dios y presentó también a Dios como la verdadera fuente de vida. En este sentido, animó a los fieles a acudir constantemente a la Palabra de Dios y a la Eucaristía para recuperar la esperanza, la fortaleza y el entusiasmo cristiano. Asimismo, dirigió la mirada hacia la Virgen María, a quien presentó como modelo de discípula y misionera. Recordó su visita a santa Isabel y su presencia junto a los apóstoles después de la muerte de Jesús, alentándolos en los momentos de temor y desánimo.
Con esta misma confianza, concluyó encomendando a los fieles a la protección de la Virgen del Carmen, pidiendo que nunca les falte la certeza de la presencia de Dios en los momentos difíciles y que María continúe siendo «nuestro consuelo, nuestra fortaleza y nuestra compañera de camino».
La visita del Obispo al Carmen de San Cayetano sirvió además para que el prelado mantuviera su encuentro con la Hermandad, por lo que acudió junto al delegado diocesano de hermandades y cofradías, José Juan Jiménez.

