El pasado día 18 de junio dio inicio el Cursillo de Cristiandad número 341 de nuestra Diócesis de Jaén, coordinado por Luis Miguel Molina del Moral, acompañados por D. Sebastián Guerrero Fernández, nuestro Consiliario, D .Carlos Moreno Galiano nuestro Viceconsiliario, y junto a ellos D. Antonio Blanca, Delegado de Juventud.
En la bendita casa de Espiritualidad San Juan De Ávila de la Yedra, como todos los anteriores la preparación del mismo comenzó dos meses atrás, y para los que ya hemos vivido alguno, la preparación ya presagiaba algo grande, pero difícil de ver sin las gafas de Cristo.
Aunque con la incertidumbre de no saber lo que el SEÑOR nos tenía preparado a todos los que nos disponíamos a vivir este 341, ya fuera como responsables, equipo de cocina o como cursillistas, nos sentíamos en sus manos, fuertemente cogidos.
La tarde del jueves comenzó con nerviosismo, con atención, con impaciencia, con mariposas en el estómago, con esa sensación extraña que nos invade cuando tienes la certeza de que lo desconocido esconde un tesoro increíble.
Ese jueves por la tarde se podía ver reflejada en la cara de los cursillistas, todos los azares de la vida actual, del día a día, de los problemas cotidianos que nos afectan a todos, y fue ese mismo jueves cuando nos invitaron a pasar un ratito con nosotros mismos, y desde ese momento, todo comienza a cambiar……
Es maravilloso poder observar como el Señor ha derramado su espíritu santo con generosidad en este cursillo 341, y como la presencia viva de Dios, va embriagando con su perfume todos los recovecos de la casa y de los corazones de los que allí nos encontrábamos.
Este cursillo 341, ha sido un regalo y una bendición, donde el Señor ha estado grande como siempre, haciéndose el encontradizo con cada uno de los que hemos vivido este cursillo, hablando a nuestros corazones, y gritando fuerte que existe un Dios padre que nos llama por nuestro nombre, que nos quiere y está enamorado locamente de cada uno de nosotros, y que tiene para cada uno de sus hijos un plan de vida perfecto, simplemente ser feliz.
Los responsables de este cursillo 341, comenzamos, seguros de que trabajar para el SEÑOR, es el más grande de los trabajos, y finalizamos el domingo con la certeza de saber que no somos meros trabajadores, sino amigos íntimos del “dueño de la viña”, y afianzada nuestra pertenencia a una misma familia, a nuestra Iglesia.
17 personas, han vivido este cursillo 341 de la diócesis del Santo Reino,
17 personas han conocido la grandeza de saber que no están solos, que tienen una familia grande que los acoge,
17 personas han sido conscientes de que Jesús siempre ha estado esperándolos, para pintar sus vidas de colores.
Antonio Castilla Cárdenas
Equipo de Responsables del MCC de la Diócesis de Jaén

