Los días 22 y 23 de junio, los sacerdotes del Clero joven, que pertenece al primer decenio de ministerio sacerdotal, participamos en la convivencia de final de curso, que ha tenido lugar en la Casa Diocesana Trayamar, en Málaga. Un encuentro que ha tenido momentos de oración, formación, fraternidad y descanso, y que contó en todo momento con la presencia y cercanía de nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez.
La convivencia comenzó con una oración de acción de gracias por el curso pastoral que está acabando. Este momento estuvo animado por D. Juan Baena Raya, vicerrector del Seminario Diocesano de Málaga, quien ayudó a los participantes a elevar la mirada al Señor a través de sus canciones y reflexiones, favoreciendo un clima de agradecimiento por el camino recorrido durante este año.
La tarde estuvo dedicada al descanso y después a la formación permanente, una dimensión esencial del ministerio sacerdotal. Fue D. Juan Manuel Ortiz Palomo, actual rector en funciones del Seminario de Málaga y vicario episcopal, quien presentó en líneas muy generales la encíclica Magnificas humanitas, recientemente publicada por el Papa León XIV. Perspectivas para la formación permanente del sacerdote en un mundo en el que actualmente tiene mucho peso el paradigma digital y la reflexión sobre la dignidad de la persona, dando pie a un enriquecedor diálogo sobre los desafíos y oportunidades que plantea hoy la formación continua de los presbíteros.
La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía, presidida por nuestro Obispo, y con una velada fraterna en la que no faltaron los momentos de conversación, convivencia y descanso compartido.
El segundo día comenzó con el rezo de Laudes junto a la exposición del Santísimo Sacramento, seguido del desayuno y una excursión a la localidad malagueña de Frigiliana. Allí, los sacerdotes pudieron recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de este bello pueblo andaluz, compartiendo tiempo de fraternidad en un ambiente distendido y cercano. El encuentro concluyó con una comida conjunta antes del regreso a Jaén.
Durante toda la convivencia, el Obispo Don Sebastián animó a los sacerdotes a cuidar, sostener y compartir estos espacios de encuentro, subrayando la importancia de vivir el ministerio sacerdotal desde la fraternidad presbiteral. Asimismo, recordó que estos momentos fortalecen los vínculos entre los sacerdotes y ayudan a afrontar con renovada ilusión y esperanza la misión pastoral encomendada por la Iglesia.
Delegación Episcopal para el Clero

