La Casa de la Iglesia acogió, este sábado, 13 de junio, la Asamblea diocesana, como lugar de encuentro y puesta en común de lo trabajado a lo largo de este año en las parroquias, delegaciones, movimientos…
Un encuentro que acogió a un gran número de personas llegadas desde todos los rincones de la Iglesia de Jaén. Organizado por la Vicaría de Evangelización y el equipo de trabajo de la citada Vicaría, D. Juan Ignacio Damas, Vicario General y de Evangelización, actuó de maestro de ceremonias.
Tras la acogida, la mañana comenzó con una oración, que contó con las voces de El Sonido de Betania. Después se dio cuenta a la asamblea de las parroquias participantes en la propuesta diocesana de trabajo de este año.
D. Juan Ignacio Damas presentó las conclusiones de cerca de 300 documentos elaborados por parroquias, movimientos y entidades diocesanas durante la fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad. El trabajo, desarrollado entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, ha permitido recoger propuestas concretas para impulsar una Iglesia más participativa, misionera y corresponsable.
Entre las principales conclusiones destaca la llamada a pasar de una “Iglesia de mantenimiento” a una “Iglesia en salida”, superando actitudes como el clericalismo, la pasividad o el “siempre se ha hecho así”, para favorecer comunidades más abiertas, fraternas y evangelizadoras.
Los participantes subrayaron la importancia de fortalecer la corresponsabilidad de todos los bautizados, revitalizando los consejos pastorales, promoviendo el liderazgo compartido entre sacerdotes y laicos y reconociendo de forma especial el papel de la mujer en la vida y misión de la Iglesia.
La Asamblea también puso el foco en la atención a los pobres, los jóvenes y las familias, señalando la necesidad de responder a nuevas realidades como la soledad, la salud mental y la falta de esperanza que afectan a muchas personas. Asimismo, se propusieron iniciativas para renovar la catequesis, mejorar el acompañamiento de los jóvenes tras la recepción de los sacramentos y reforzar la formación de agentes pastorales.
Otro de los ejes destacados fue la creación y fortalecimiento de ministerios laicales instituidos, el descubrimiento de los carismas presentes en las comunidades y el impulso de una auténtica cultura de escucha, discernimiento y participación.
Respecto a las unidades pastorales, las aportaciones insistieron en que no deben entenderse únicamente como una respuesta a la escasez de sacerdotes, sino como una oportunidad para favorecer la comunión, la coordinación entre parroquias y una evangelización más eficaz.
La presidenta de Acción Católica General, Eva Fernández, ofreció una ponencia sobre el papel de los laicos en la vida pública, subrayando que la fe lleva aparejado un compromiso inexorable en la sociedad, en la familia, en el ocio y en el trabajo, al que los cristianos no pueden ni deben renunciar como parte de la misión que tienen encomendada.
A media mañana hubo una pausa para el café y, después, los participantes se dividieron por grupos para trabajar la misión y la presencia pública en “conversación en el Espíritu”.
La jornada concluyó con la intervención del Obispo de Jaén, quien agradeció el compromiso de todos los que han participado en este proceso sinodal. “Detrás de cada una de las aportaciones que hoy se han presentado hay muchas horas de encuentro, de diálogo, de oración y de discernimiento. Hay mucho trabajo generoso, silencioso y lleno de esperanza”, afirmó.
El prelado destacó que las conclusiones presentadas reflejan “una Iglesia diocesana viva que se pregunta cómo anunciar mejor el Evangelio en este tiempo particular de la Historia y en este lugar”, y señaló que las distintas aportaciones coinciden en una misma dirección: “fortalecer nuestras comunidades desde la escucha del Espíritu Santo, impulsar la participación de todos los bautizados, cuidar nuestras relaciones, abrir espacios de acogida y de acompañamiento, atender a los más vulnerables y avanzar hacia una auténtica cultura de la corresponsabilidad”.
Asimismo, expresó su satisfacción al comprobar que muchas comunidades han manifestado “el deseo de una Iglesia que sale al encuentro, que no se conforma con conservar lo que tiene, sino que quiere anunciar, con renovado entusiasmo, la alegría del Evangelio”.
En referencia a la reciente visita del Papa León XIV a España, el Obispo compartió una de las ideas que más le han impactado tras acompañar al Santo Padre durante esos días: “Si tuviera que resumir el mensaje que ha dejado, lo haría con una frase que seguro os suena: ‘Alzad la mirada’”.
Una invitación que, según explicó, supone “alzar la mirada a Cristo, a la Iglesia y a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo”, y que conecta plenamente con el camino sinodal emprendido por la diócesis.
“Todo este trabajo sinodal no busca otra cosa que ayudarnos a ser una Iglesia que camina unida, que escucha, que discierne y que sale al encuentro de quienes más necesitan una palabra de aliento”, afirmó.
Finalmente, recordó que el proceso no concluye con la presentación de estas conclusiones, sino que entra ahora en una nueva etapa. “Nuestra diócesis no parte de cero. Ya está caminando. Ya está discerniendo. Ya está sembrando”, señaló, antes de lanzar una llamada a toda la comunidad diocesana para convertir las reflexiones en compromisos concretos.
“Ahora llega el momento decisivo: pasar de las palabras a los hechos. Convertir estas intuiciones en vida, estos deseos en proyectos y estas propuestas en realidades concretas que transformen nuestras parroquias, nuestras comunidades y nuestras relaciones”, afirmó.
La Asamblea concluyó con una invitación a seguir avanzando en este camino compartido, recordando que “la renovación de la Iglesia es tarea de todos, todos, todos”, y que la sinodalidad no es una iniciativa puntual, sino un estilo permanente de vida eclesial que requiere el compromiso de toda la comunidad diocesana.

