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Acogiendo la enseñanza de la Carta a los Hebreos que presenta a Jesucristo como Sumo Sacerdote o Sumo Pontífice, según la versión latina de San Jerónimo, los autores de la antigüedad cristiana presentaban a Cristo como Puente, por ser Mediador entre Dios y los hombres. La palabra “pontífice” significa, en efecto, “constructor de puentes”. Aplicando este título a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, se destacaba la novedad singular e irrepetible de su mediación, pues, a diferencia de los puentes que unen orillas sin ser ninguna de ellas, Nuestro Salvador es “puente” por ser verdadero Dios y verdadero hombre, uniendo en su única Persona lo humano y lo divino, el Cielo y la tierra. Nuestro Sumo Sacerdote puede así compadecerse de nosotros: sin pecado, asume todo lo nuestro para darnos lo suyo.
La Iglesia Católica aplica al Obispo de Roma, el Sucesor de Pedro, el título de “Sumo Pontífice”, no porque pretenda restar nada al único Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, sino por ser su Vicario en la tierra. El Papa tiene la misión de confirmar, alentar e inspirar la fidelidad, siempre necesitada de renovación, de los creyentes al Evangelio. León XIV cumple esta misión poniendo a Jesucristoen el principio, medio y fin de su magisterio y de su testimonio.
La visita apostólica del Papa León XIV a España nos está dejando el magnífico testimonio de quien, con sus palabras y manera de escuchar, con sus gestos serenos y su sonrisa amable, nos enseña que, para “construir puentes”, debemos alzar la mirada a Cristo y reconocer en Él nuestra magnífica humanidad salvada.
+José Rico Pavés
Obispo de Asidonia-Jerez
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