
Cáritas Diocesana de Córdoba ha acompañado durante 2025 a 19.103 personas con unos recursos económicos superiores a los tres millos de euros

Las necesidades crecientes de las personas en Córdoba reflejan un balance de Cáritas que precisa mayores recursos para atender una demanda principal en el pago de necesidades básicas y vivienda. Crece la vulnerabilidad y las necesidades no son solo materiales sino que reclaman una red de apoyo inexistente que deja a muchas personas en la calle o carentes de bienes básicos como medicación. Este año, Cáritas pone el acento en el amor y en la comunidad para dar vida a su campaña del Corpus Cristhi. El día de la caridad nos interpela como cristianos y ciudadanos dispuestos a elegir amar, elegir comunidad.
El balance anual de la actividad de Cáritas diocesana de Córdoba plantea una reflexión que nos interpela a todos: el vulnerable necesita una red de apoyo para no caer en la exclusión que solo la comunidad puede ofrecerle fortalecida por el amor. Los recursos siempre son insuficientes pero la capacidad de amar para acompañar, servir y sanar es ilimitada. Los 1.500 voluntarios de Cáritas hacen con su vida una llamada a la ayuda para que cada uno de nosotros según ofrezca su tiempo y su dinero cuando la soledad es una de las mayores pobrezas de hoy, la mayor precariedad del ser humano cuando desaparece la confianza por la pérdida o la ruptura.
Durante 2025, Cáritas Diocesana de Córdoba ha acompañado a 19.103 personas en situación de vulnerabilidad. Los recursos para acompañar y ayudar a personas ascendieron el pasado año a 3.405.469,44 euros para atender necesidades de alimentación (37,32%), suministros (21,01%), relacionados con la vivienda (27,90%), salud (7,32%), educación (2,29%) y otros (4,22%).
Un total de 1.558 personas fueron atendidas por necesidades básicas y vivienda, una cifra que sigue creciendo. La entidad de la Iglesia sostiene cada día a familias desbordadas por la subida del coste de la vida y el difícil mantenimiento de sus viviendas, que se ha convertido en la principal emergencia social. Más de 90.000 personas en Córdoba caen por debajo del umbral de la pobreza después de pagar el alquiler y los suministros.
También crecieron las personas sin hogar en Córdoba durante 2025, de las cuales de 1.197 acudieron a Cáritas buscando ayuda y acompañamiento ante la ausencia de redes de apoyo y un hogar propio. La vulnerabilidad escaló también en la salud de las personas convirtiéndose en un factor de desigualdad porque 127.000 cordobeses de toda la provincia han tenido que renunciar a medicamentos o tratamientos por falta de recursos.
Los recursos de Cáritas no pueden dar respuesta a la creciente demanda de ayuda. La labor de los 1.500 voluntarios permite ofrecer acogida y escucha para transformar vidas que no se sostienen solo en lo material sino que “demandan una mirada ética que ponga en a la persona en el centro”, en palabras de Darío Reina, Director de Cáritas Diocesana de Córdoba.
«Elige amar, elige comunidad»
El lema que Cáritas Española propone para esta campaña del Corpus es «Elige amar, elige comunidad». La soledad está detrás de muchas situaciones de exclusión severa y con este lema se quiere subrayar que la comunidad es la primera red de esperanza frente a la soledad, la pobreza y la exclusión. Así lo afirma el director de Cáritas, Darío, para señalar como se busca una la respuesta de compañía comunitaria que trascienda la necesidad material porque la cifra de atención de 2025 “ esconde miles de historias, de rostros y una comunidad cristiana que acoge, escucha y que sostiene”. Para los servicios centrales de Cáritas y todas las cáritas parroquiales, estar cada día cerca de cada una de esas personas que sufren la pobreza, la exclusión, la soledad o la falta de oportunidades significa acompañar historias concretas, nombres propios y “vidas marcadas muchas veces por la precariedad y la invisibilidad”, puntualiza el director de Cáritas Diocesana.
Para acompañar a cada una de estas personas hay que elegir el amor, como reza el lema de 2026, y amar significa implicarse, compartir y caminar junto a quienes más lo necesitan para que se creen los vínculos que sostengan nuevos proyectos de vida. Una reconstrucción que precisa un hogar, principal dificultad que encuentran las personas sin recursos.
La ayuda destinada al alquiler, vivienda y suministro ya representa la mitad del presupuesto de las necesidades básicas que invierte Cáritas de Diocesana Córdoba, que defiende que la vivienda no puede ser un privilegio, sino un derecho que permita construir estabilidad, dignidad y futuro.
En 2025, casi 1.200 personas acudieron a Cáritas buscando ayuda y acompañamiento. Pero casi quinientas no pudieron acceder a los recursos residenciales por falta de espacios. A pesar de os esfuerzos realizados, la entidad de la Iglesia no puede atender toda la demanda.
La colaboración del Cabildo de la Catedral, durante el 2025 el Ala de Baja Exigencia (ABE) de la Casa de Acogida Madera del Redentor se ha podido mantener abierta durante todo el año, no de manera estacional por frío o calor en tiempo atendiendo a la emergencia climática.
El Obispo llama a acompañar: “hoy hay muchos heridos al borde del camino”
El hecho de que sean las administraciones públicas los principales responsables de atender a los ciudadanos en sus necesidades no oscurece la vocación que tenemos como cristianos, como iglesia: la vocación del amor. De ese modo concretó el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, la llamada a la colaboración en el día de la Caridad “en este momento de tan grandes dificultades”.
En la enseñanza de la parábola el Buen Samaritano fundamentó el obispo de Córdoba las razones por las que los cristianos estamos llamados a participar en el Día de la Caridad porque “hoy hay muchos heridos al borde del camino”. Son las personas que padecen necesidades materiales a causa de la inflación, la dificultad para disfrutar de una vivienda digna, el desempleo y los trabajos precarios los que precisan acompañamiento que impidan la desvinculación, cuando la persona se queda sin apoyos y referencias sólidas. Esa incertidumbre, el miedo y la sensación de que el mal es invencible no puede oscurecer la luz que ofrece el Evangelio ”para descubrir la dignidad de hijos e hijas de Dios de las personas que las viven y el Espíritu de Dios nos da energía para movilizarnos en su ayuda”.
Ante la celebración del Día de Caridad, unida a la solemnidad del Corpus Christi, el Obispo urgió a “salir de nuestro nido de confort y a poner la mirada en el mundo de la pobreza y la marginación”, dijo en alusión al lema de este año, asegurando que estamos capacitados para amar porque “Él nos amó primero” y podemos reconocernos en esa experiencia porque “se acercó a nosotros cuando estábamos caídos, víctimas del pecado y del mal, nos curó y encargó curar”.
La experiencia nos recuerda que solos no podemos hacer nada, aseguró monseñor Jesús Fernández, defendiendo que “lo que somos es gracias a la aportación de mucha gente, familia, amigos, miembros de nuestras comunidades de fe y caridad, etc. Realmente necesitamos de la comunidad, una comunidad que por otra parte ha de ser el principal sujeto de la caridad. Por eso elegimos comunidad”, concluyó.
Caritas es una de las instituciones eclesiales que encarnan esa vocación esa llamada de Dios. En el Día de la Caridad hizo una llamada principalmente a todos los católicos de la diócesis para que presten su colaboración económica en orden a nutrir el Fondo Común Diocesano de solidaridad: “ojalá no caigamos en la indiferencia del sacerdote y de Levita, ojalá sigamos los pasos del buen Samaritano”, terminó el Obispo.
Nadie se salva solo
El delegado diocesano de Acción Caritativa y Social, Antonio Javier Reyes, tiene experiencia como párroco de la transformación de familias completas al sentirse acogidas por una comunidad. En la Iglesia este recibimiento se traduce en confianza, en ganas de volver a empezar cuando han fallado las redes sociales de amigos y familiares. Esta vivencia es un puntal de la oferta de amar y acompañar que Cáritas representa.
Cáritas es exigente en cuanto a la rendición de cuentas de unos recursos que “no son nuestros, pero Cáritas no es solamente asistencia y asistencialismo, aunque conlleva acciones existenciales para paliar las consecuencias de la verdadera pobreza, que es la falta y la ausencia del amor de Dios”, explica Reyes, que abunda en la necesidad de mostrar “el rostro concreto de la comunidad cristiana que decide amar porque primero ha experimentado y experimenta el amor de Dios, que de manera desproporcionada e inmerecida te sale al encuentro”.
Detrás de cada cifra hay noches de insomnio, madres y padres angustiados, ancianos que demandan atención y jóvenes buscando oportunidades de vida. Aunque también está la luz de y el calor de una mano tendida cuando “pensaban que ya nadie los miraba y personas que eligieron amar y que eligieron también ser comunidad”.
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