
El pasado viernes, 24 de abril, nuestra Iglesia diocesana vivió un momento de especial intensidad espiritual en nuestra Iglesia madre, la S.A.I. Catedral de la Encarnación, con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y de las Vocaciones Nativas.
La vigilia de oración, presidida por D. Manuel J. Piedra Giménez, delegado episcopal para la Pastoral Vocacional de la diócesis, reunió a numerosos fieles que quisieron responder a la invitación de orar por las vocaciones en la Iglesia. Participaron activamente miembros de la Delegación de Pastoral Juvenil y de Pastoral Universitaria, a los que se unió un nutrido grupo de miembros de la vida consagrada, signo vivo de la entrega generosa al servicio del Señor.
Los cantos de la celebración estuvieron a cargo del coro del Camino Neocatecumenal, cuyos cantos ayudaron a crear un clima de recogimiento y oración, favoreciendo la participación de todos los asistentes.
Uno de los momentos más significativos de la vigilia fue la escucha de dos testimonios vocacionales, que permitieron constatar cómo el Señor continúa llamando hoy a hombres y mujeres a seguirle de manera radical. El primero fue ofrecido por un postulante a los Hermanos de la Cruz Blanca, quien compartió su proceso de discernimiento y su deseo de entrega. El segundo testimonio lo ofreció una religiosa de las Siervas de María, que relató su experiencia de vida consagrada como respuesta fiel al amor de Dios, que en su caso se manifiesta en los hermanos ancianos, a los que acompaña.
La celebración concluyó con la bendición con el Santísimo y con la renovada conciencia de la importancia de pedir al Señor que siga suscitando vocaciones en su Iglesia, especialmente en nuestra iglesia diocesana.

