El administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, presidió este lunes, 23 de febrero, el Vía Crucis de las Hermandades y Cofradías de la ciudad con motivo del inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma. El rezo de las estaciones penitenciales comenzó a las 20.00 horas en la Catedral de Cádiz, que se llenó de fieles, representantes cofrades y autoridades municipales.
El altar estuvo presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia, titular de la Archicofradía de La Palma, que partió a las 17.00 horas desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma, en el barrio de La Viña, para su traslado al primer templo diocesano.
El acto religioso fue iniciado por el sacerdote marianista y director espiritual del Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz, el padre Rafael Iglesias, quien proclamó la primera de las catorce estaciones, en la que Jesús es condenado a muerte.
A lo largo del rezo intervinieron diversas personalidades del ámbito eclesial, judicial y de la comunicación, entre ellas Raquel Vázquez Pérez, gerente de Onda Cádiz Radio y Televisión; Lourdes del Río Fernández, jueza titular del Juzgado de Instrucción Número 4; Jesús Rivera Barcón, vicehermano mayor de La Palma; Victoria de Haro Diéguez, directora de Canal Sur en Cádiz; Inmaculada Ruiz Gené, hermana mayor de la Archicofradía del Pilar; Pablo Manuel Durio Díaz, pregonero de la Semana Santa 2026; Pedro Reynoso Ramos, hermano mayor honorífico del Caído; Juan Carlos Jurado Barroso, presidente del Consejo de Hermandades; Rafael Guerrero Pinedo, delegado diocesano de Hermandades; el padre Daniel Robledo Pérez, director espiritual de la Archicofradía de La Palma; Pedro Bueno Cruces, hermano mayor de La Palma; y el padre Ricardo Jiménez Merlo, deán de la Catedral. La lectura de la decimocuarta y última estación correspondió al propio Mons. Ramón Valdivia.
El Vía Crucis fue dedicado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. “Cuyos familiares y amigos siguen llorando aun cuando las noticias ya han apagado sus voces por otras nuevas noticias”, afirmó Mons. Valdivia durante su meditación.
“Tampoco se nos olvidan aquellos que han perdido muchos bienes por los temporales que hemos sufrido todos”, añadió, al tiempo que pidió “que el Señor nos conceda a todos la capacidad de aunar fuerzas desde las flaquezas, de trabajar por el bien común, y en especial por el de los más pobres, pues eso también es coger nuestra cruz”.
El administrador apostólico tuvo asimismo palabras para las cinco personas sin hogar fallecidas en lo que va de año en las calles de Cádiz. “También en nuestra ciudad tenemos mortificados que derraman su soledad e incomprensión por las calles a las que convierten en su morada”, destacó.
Sobre los tres casos por los que se rezó en la Catedral, apostilló que “unos perdieron todo, hasta sus familiares. Otros, con sus ansias de libertad, decidieron alojarse en un frío descansillo de los soportales. A unos y a otros les ha sorprendido la hermana muerte bajo la mirada esquiva de los transeúntes, y quizá de quienes, como a Jesús, le juzgaron como pecadores”.
Finalmente, Valdivia pidió que este Vía Crucis, que sirve de pórtico a la Cuaresma, “no nos deje indiferentes ante el sufrimiento. Que al contemplar la serena belleza del Crucificado nuestra mirada se vuelva más amable y comprensiva, para que estos días sirvan para aprender a amar, incluso a los que nos hicieron daño”.
A la ceremonia asistieron numerosos fieles, representantes de las hermandades y cofradías de la ciudad y la representación municipal encabezada por el alcalde de Cádiz, Bruno García, junto a los concejales de Cultura y Cofradías, Maite González y José Manuel Verdulla, que ocuparon los primeros bancos del templo.

