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La Pascua, comienzo de una nueva andadura

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Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

La Pascua es la culminación del camino iniciado el Miércoles de Ceniza. Tras la experiencia penitencial de la Cuaresma y la intensidad espiritual del Triduo Pascual, corremos el riesgo de refugiarnos en la rutina como si el Domingo de Resurrección fuese el término del camino y no el comienzo de una nueva andadura. Pero la Iglesia nos ofrece una cincuentena de días para seguir saboreando que “Hoy es el día en que actuó el Señor”, mientras esperamos la irrupción del Espíritu prometido por Jesús. Para acogerlo con el corazón dispuesto os propongo tres tareas:

1ª. Contemplar las apariciones del Resucitado “como si presente me hallase”. Los Evangelios narran que el Resucitado se hizo el encontradizo con sus discípulos en varias circunstancias: en el huerto, con María Magdalena; en el camino de Emaús, con dos discípulos; en la casa donde estaban refugiados por miedo a los judíos, con Tomás el Mellizo; junto al lago, con Pedro y otros discípulos… Os invito a orar con estos relatos según propone san Ignacio en los Ejercicios, contemplándolos “como si presente me hallase”, y preguntándonos: ¿Qué me dice Jesús cuando pronuncia mi nombre como pronunció el de la Magdalena? ¿Qué heridas quiero tocar como Tomás? ¿Qué fracasos quiere aliviar en mí como en Pedro y sus compañeros después de bregar toda la noche en vano? Contemplar así la Palabra nos lleva a experimentar que Cristo no es un recuerdo, sino una presencia viva.

2ª. Releer nuestros momentos de “muerte” a la luz del Resucitado. Todos llevamos en el corazón heridas, fracasos, pérdidas, oscuridades que a veces preferimos no ver. La Pascua nos invita a mirar nuestras heridas con esperanza. Presentemos al Señor esos momentos que nos han marcado y pidámosle luz para descubrir que Él estaba allí, aunque no lo veíamos. La Pascua no elimina nuestro dolor, pero nos asegura que ninguna noche es definitiva, pues donde parecía que todo había terminado, el Padre sembraba las semillas de una nueva vida. Cuando el Resucitado ilumina nuestra historia se produce una profunda sanación.

3ª. Compartir la esperanza y la paz del Resucitado en la vida cotidiana. La Pascua no se vive sólo en nuestro interior, sino que se desborda hacia el exterior. El Resucitado no nos deja instalarnos, nos pone en camino hacia las personas, especialmente cuando necesitan gestos de esperanza, aunque sean sencillos: una palabra de ánimo, una escucha paciente, una reconciliación buscada con ahínco, una ayuda ofrecida generosamente… Cada vez que sembramos algo de paz, hacemos presente al Resucitado, que nos dice: “No tengáis miedo; id y anunciad”.

Hermanos y hermanas, vivamos con corazón agradecido. Que el Resucitado nos encuentre, nos ilumine, nos envíe, y María, Madre de la Pascua, nos acompañe.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

“Vivir el sentido eclesial de la fe”

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Homilía del arzobispo D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía del II Domingo de Pascua y Domingo de la Divina Misericordia, celebrada en la Catedral el 12 de abril de 2026.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
queridos diácono y seminaristas;
queridos hermanos y hermanas:

Como les decía al comienzo, estamos en este segundo domingo de Pascua, domingo ‘in albis’, llamado así. Pero el Papa san Juan Pablo II quiso que también fuese éste el domingo de la Divina Misericordia. En atención a fortalecer la fe del pueblo cristiano en esa dimensión que define a Dios mismo como Misericordia. A través de las revelaciones de una santa polaca, santa Faustina Kowalska, esta devoción promovida por el Papa polaco, por san Juan Pablo II, se extiende por todo el mundo y pone de relieve, él lo hizo en su encíclica Dives in Misericordia. Y después, el Papa Francisco, dedicando un año a la Misericordia Divina, un año santo. Esta dimensión del amor de Dios, que es misericordioso, y que la Sagrada Escritura repite y que nosotros hemos también repetido en las contestaciones a la proclamación del Salmo: “Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia”.

Esa misericordia del Señor que le ha llevado a perdonarnos, a entregar a su Hijo Jesucristo, para salvarnos del pecado y darnos nueva vida. Esa obra salvífica que ha culminado con su entrega en la cruz, con su Pasión, muerte y Resurrección. Y somos beneficiarios, como nos ha dicho el apóstol Pedro en la segunda lectura. Nos ha dado una esperanza grande. Nos ha puesto ante nuestros ojos y ya se nos ha dado en arras esa gloria a la que estamos llamados y que es la plenitud en Dios mismo como partícipes de la Resurrección de su Hijo Jesucristo. Por tanto, como nos ha dicho también el apóstol Pedro, aunque durante nuestra vida tengamos que sufrir dificultades, tendremos que ser acrisolados como el oro, para quitar lo que en nosotros estorbe y purificados para esa plenitud a la que estamos llamados y que ha obtenido Cristo con Su victoria.

Pero, somos caminantes, vamos de camino hacia esa patria, hacia esa plenitud que ya se nos ha anticipado con la Salvación del Señor Jesús en su Misterio Pascual. Hemos contemplado en la lectura del Evangelio la aparición de Cristo el domingo de Resurrección y el domingo siguiente: dos domingos, dos ‘primer día’ de las semanas que, para el cristiano, pasa a ser el centro de este tiempo, en que celebramos la Resurrección del Señor. El primer día de la semana, el domingo. Por eso, los santificamos. Y en la primera aparición están los discípulos, están los apóstoles encerrados por miedo a los judíos; están en casa y el Señor se aparece en medio de ellos.

Ese Cristo que se muestra realmente como el mismo Señor, el que ha convivido con ellos, el que los ha predicado, el que los ha elegido, el que ha compartido con ellos la comida, ese Cristo que es Dios encarnado, que no es un espíritu ni es un fantasma: es Cristo mismo que se deja tocar. La Resurrección de Cristo no es una ilusión, no es un recuerdo de la pervivencia de un difunto ilustre en la historia. Es la presencia del mismo Dios encarnado en medio de nosotros, que ha vencido el pecado y la muerte. Cristo ha resucitado. Y eso es lo que experimentan los apóstoles con el gran regalo pascual de la paz y con el gran regalo pascual que les hace Jesús. San Juan pone el mismo pentecostés en el domingo de Resurrección soplando sobre ellos el Espíritu. Es el gran regalo pascual de Cristo, la efusión del Espíritu Santo.

Pero, nos ha dado un dato el Evangelio. Tomás, el mellizo, no estaba allí con los discípulos. Estaba afuera y no ve al Señor. Y cuando le dicen que ha estado, ya empieza el testimonio cristiano. “Hemos visto al Señor Resucitado, Cristo ha resucitado, el Maestro ha resucitado”. “No lo creo. Si no lo veo con mis ojos, si no toco con mis manos sus llagas, si no entro mi mano en su costado, no lo creo”. Si no lo veo, no lo creo. ¿Cuántas veces nos pasa esto a nosotros? Que dudamos, que esa fe se vuelve débil, que se hacen preguntas a las que aparentemente no tenemos respuesta sin darnos cuenta de que no es que Dios tenga respuesta, es que Dios es la respuesta. Y a la semana siguiente, aparece de nuevo Jesús el domingo y llama a Tomás y le dice a Tomás “aquí tienes mis manos, mis llagas entre tus dedos, aquí tienes mi costado entre tu mano y no seas incrédulo sino creyente”. Pero, dice Jesús algo muy importante: “Dichosos los que crean sin haber visto “. Y estamos nosotros queridos amigos. Y Tomás reconoce a Cristo y se encuentra con Cristo porque vuelve a la comunidad cristiana, vuelve a la Iglesia. No podemos decir “yo creo en Cristo y no en la Iglesia”. Cristo es inseparable de su Iglesia. El testimonio de Jesús nos ha llegado por su Iglesia, por los creyentes, por los cristianos, por los primeros y sólo es reconocible Cristo en el rostro de su Iglesia. Si no, sólo tendríamos de Cristo unas noticias de algún historiador romano como Plinio el Joven o Flavio Josefo, un historiador judío. Cabría en un tweet.

En cambio, nos ha llegado el testimonio directo de Jesús a través de la Iglesia. Por eso, cuando vuelve Tomás a la Iglesia, a la comunidad cristiana, se encuentra con el Señor. Nosotros somos los que nos hemos encontrado con el Señor en el testimonio de la Iglesia, de la comunidad cristiana, de otros en los que hemos visto reconocibles el testimonio de Jesús. Nos han llevado desde nuestros padres, catequistas, amigos, a encontrarnos con el Señor.

Queridos hermanos, vivamos este sentido eclesial de la fe. Vivamos esto. Y nosotros también, como repite después el apóstol Pedro, en la lectura que ha sido proclamada, nosotros sin haberlo visto lo amamos y sin haberlo conocido creemos en él. Esta es la grandeza de la fe cristiana en el testimonio eclesial. Esa Iglesia que quiere ser como la de los primeros tiempos.

Por eso, en la Pascua, vamos a escuchar permanentemente la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, que, como hoy nos ha relatado, vivían esa fraternidad, vivían en la doctrina de los apóstoles, vivían en la fracción del pan de la Eucaristía, vivían ese sentido de hermandad que tanto necesitamos en la unidad de los cristianos, en el testimonio vivo para que el mundo crea.

Vamos a pedírselo a la Virgen, Madre de la Iglesia, Madre del Resucitado. Que Ella nos ayude a dar testimonio del Señor Jesús, para que el mundo crea y reconozcan los demás en nosotros ese testimonio por el amor mutuo.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

12 de abril de 2024
S.A.I Catedral de Granada

El ciclo «Cultura del Encuentro» pone la mirada en la IA

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El ciclo “Cultura para el Encuentro», organizado por la parroquia de la Encarnación de Marbella con la colaboración del Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo, celebra su IV edición, del 20 al 24 de abril, con una serie de conferencias centradas en el papel de la inteligencia artificial (IA) en la sociedad, bajo el título “Inteligencia artificial, ¿encuentro o desencuentro?”.

En el encuentro participan los ponentes Salvador Merino, Daniel Guerrero, Antonio Moreno, Patxi Velasco Fano y Fermín González Molero. Durante cinco jornadas, expertos de distintos ámbitos analizarán las implicaciones tecnológicas, sociales y éticas de esta herramienta en constante evolución. Este ciclo se celebra en el Real Hospital de la Misericordia, conocido como El Hospitalillo, de Marbella, a las 19.30 horas de cada día.

El programa es el siguiente:

Día 20 de abril:

Inteligencia artificial: origen y aplicaciones
Salvador Merino, Vice-rector de infraestructuras de la UMA

Día 21 de abril:

IA y relaciones humanas y sociales
Daniel Guerrero, Licenciado en Psicología y profesor del CESET

Día 22 de abril:

IA y medios de comunicación
Antonio Moreno, Periodista y portavoz del Obispado de Málaga

Día 23 de abril:

IA y educación
Patxi Velasco Fano, Director del Colegio María de la O, Asperones, en Málaga

Día 24 de abril:

IA y ética cristiana
Fermín González Molero, Doctor en Teología Moral y Oficial del Dicasterio para la Doctrina de la fe, Roma.

Ana María Medina
Periodista de la diócesis de Málaga

Jornada de Formación Permanente para el Clero

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Convocada por la Delegación para el Clero, tiene lugar el lunes 20 de abril en Casa Diocesana.

En ella, el sacerdote y profesor de Teología Moral Guillermo Tejero acercará a la segunda parte de la Constitución Gaudium et spes, con una ponencia titulada «La Encarnación, hoy» y una mesa redonda.

Entrevista al ponente de la primera parte, el sacerdote Guillermo Tejero:

¿Cuál es el objetivo de esta jornada?

En el plan de formación del Clero de la diócesis se están trabajando los documentos del Concilio Vaticano II. Trabajamos ya la Dei Verbum y ahora estamos profundizando en Gaudium et Spes, durante este curso. Tras la aproximación a la primera parte que hizo Francisco Castro, mi aportación va a ser más desde la práctica. Estará centrada en la relación Iglesia-Mundo desde un punto de vista positivo. La iglesia tiene que estar en el mundo sin ser del mundo, y Jesucristo nos está llamando a encarnarnos.

¿Cómo es esa llamada a la encarnación en el mundo?

Hoy, en un mundo que está tan convulsionado, a veces tan visceral, en el que, ante cualquier cosa, nos situamos de un bando o de otro, la Iglesia tiene que tener puentes, puentes de fraternidad, de cultura de encuentro, de paz, porque al final eso es para lo que el Señor nos ha enviado al mundo, es esa buena noticia en la cual todos cabemos.

Guillermo Tejero: «Jesucristo nos está llamando a encarnarnos»
¿Es más difícil hoy que en otros tiempos, para un cristiano, también para un sacerdote, estar en el mundo sin “ser” del mundo?

El riesgo de cierta mundanización es algo que afecta a cualquier cristiano, nadie está exentos de ello. Y los sacerdotes estamos en el mundo también. Por eso la importancia de crear comunidades vivas, parroquias donde todos se sientan acompañados, lugares donde uno se encuentra con el Señor con serenidad, con tranquilidad. ¿Para qué? Para recuperar fuerzas y llenarse de Dios. Como esa fuente para después llevarla allí donde hace falta. La parroquia tendría que ser como esa fuente donde lleno el cántaro de mi corazón para después llevar este agua de la alegría, de la fraternidad, del encuentro, de la paz de Dios, a todos los lugares por donde vaya pasando.

¿Cómo aterriza este tema en la realidad de a Iglesia de Málaga?

Es lo que pretende la segunda parte de la jornada. Se ha pensado en ofrecer una mesa redonda que ayude a la aplicación práctica, a través de la participación de tres seglares de nuestra diócesis de Málaga, que nos van a explicar cómo se puede vivir esa encarnación en el mundo, y cómo nosotros, los sacerdotes, podemos acompañar en esas tres realidades concretas: el ámbito de la economía, el de la ecología y el de las comunicaciones, redes sociales, inteligencia artificial…

Si tuviera que dar un consejo para que las parroquias estén más encarnadas en las alegrías y en las tristezas que atraviesan los cristianos malagueños, ¿cuál sería?

Lo primero, las puertas abiertas. No son solo las puertas físicas del templo, que deben estar abiertas, a ser posible. Sino una Iglesia que sea acogedora. Creo que eso es fundamental. Tenemos que acoger. Y que formemos una Iglesia y unas parroquias donde se viva con mucha ilusión, con mucha alegría, el mensaje del Evangelio, de la buena noticia. Nuestras parroquias tienen que respirar un ambiente distinto al del mundo. Que la gente, al entrar, digan: “aquí se respira a Dios”. Tienen que ser parroquias no solamente acogedoras, donde todo el mundo tenga su sitio, se nos enseñe a orar, se nos acompañe en la fe, en la formación y donde se celebran los sacramentos… También que sean esos cauces, esas acequias para enviarnos después al mundo llevando esa alegría. Creo que ese es el gran reto que tenemos.

Y en este impulso que vive la diócesis de Málaga para ser una Iglesia más sinodal, Guillermo, ¿cómo se llama a caminar, como parroquia, todos juntos?

Aquí, al final, es un tema de mentalidad. Tenemos una mentalidad que puede ser, en muchos ámbitos, un poco clerical, en la actitud de que todo depende de los sacerdotes o parece que las cosas no avanzan si el sacerdote no avanza. Creo que tenemos que cambiar esa mentalidad. Estamos todos en la misma barca. Y todos tenemos que remar. Habrá días que uno reme más cansado, habrá días que uno suelte el remo y lo cogerá otro, habrá otros días que uno tira con más fuerza y el otro esté más cansado. Al final es decir: “yo siento que está es mi casa”. Muchas veces hemos hablado del sentido de la pertenencia. ¿Tú sientes que estás en tu casa o es un lugar donde solo recibes un sacramento? ¿Sientes que te duele tu casa? Y eso es tema mentalidad, sobre todo.

¿Una invitación a participar a los compañeros sacerdotes y diáconos?

Que va a ser no solamente el encuentro formativo, que es importante. Que sobre todo nos da la oportunidad de escuchar también otra voces distintas, y que es un encuentro entre todos. El vernos siempre es una alegría. Tenemos que crecer en esa fraternidad.

El horario previsto es el siguiente:

10.15 h. Acogida

10.30 h. Rezo de Hora Intermedia

10.45 h. Charla y diálogo: en torno a la segunda parte de la Constitución Gaudium et spes, por Guillermo Tejero.

11.45 h. Descanso-café

12.15 h. Mesa redonda (coordinada por la periodista de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación, Encarni Llamas): en la que dialogarán Ana Medina (periodista de los MCS diocesanos y profesora del CESET, que hablará de la Encarnación en las redes); Ángela Callejón (profesora de Economía de la UMA y vicepresidenta de la Fundación Unicaja, que hablará de la Encarnación en la Economía), y Jesús Bellido (Profesional en La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y miembro de la Plataforma Ecosocial Laudato Si’ de Málaga, que hablará de la Encarnación en la ecología).

Ana María Medina
Periodista de la diócesis de Málaga

Laura Aguirre: la elegancia como virtud cardinal

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Artículo de Tomás Salas, postulador de la causa de la Señorita Laura Aguirre, en el 125 aniversario de su nacimiento.

En cada santo la gracia actúa sobre sus cualidades personales (gratia supponit naturam) que son muy diversas, pues los santos constituyen un grupo de lo más heterogéneo. En el caso de Laura Aguirre quiero hablar de una cualidad que seguro no ha sido muy destacada en los escritos hagiográficos: la elegancia. Todos los que la trataron recuerdan y destacan su distinción, su constante amabilidad y dulzura en el trato, al mismo tiempo, cierta distancia y seriedad que hacía imposible cualquier campechanía o broma; su corrección en el vestir y actuar. Todo eso lo podemos llamar elegancia.

Sin embargo, era una persona totalmente ajena a la presunción, que trataba a todo el mundo, igual a los más distinguidos que a los más humildes. No solía hacer referencia a sus orígenes familiares ni a sus estudios. Por otro lado, en el vestido y el arreglo su austeridad era rigurosa. Siempre el mismo recogido en el pelo y la ropa de una discreción total. Aprovechaba todas las prendas; las cuidaba, zurcía y repasaba con sumo cuidado. Siempre se negaba a comprar ropa. Cuando los zapatos, permanentemente limpios y lustrosos, estaban tan deteriorados que presentaban boquetes en las suelas, los reparaba cuidadosamente con cartones.

Se cuenta la anécdota de que, un día de lluvia, subiendo Laura al tren para Málaga, un señor de Álora observó cómo los cartones se habían disuelto con el agua y su calzado mostraba un aspecto lamentable; ofreció a Laura dinero para que se comprase unos zapatos. Seguramente, ella dio otro fin a esta donación.

En los momentos de mayor estrechez, evitaba comer para dejar comida para sus niñas y luego se comía el sobrante, según el testimonio de una cocinera. Ésta recuerda como se comía una alita del pollo o el trozo de naranja pocha, pero usando los cubiertos con una corrección digna de un restaurante de lujo.

A pesar de esa sencillez, de esa pobreza en su atuendo, la Sierva de Dios siempre dio sensación de una pesona distinguida. De hecho, es curioso que el apelativo de Señorita, que comenzó a recibir en Álora desde el primer momento, se haya mantenido hasta hoy.

En las fotos suyas que conservamos tiene una especial distinción, a pesar de su delgadez y el deterioro, secuela de una vida de duros trabajos e intensas preocupaciones. Su prenda favorita era su toquilla de punto, que se envolvía con un garbo especial. Conservamos una foto con dicha prenda, su famosa toquilla morada, que se guarda en su museo como una reliquia.

Si no depende de lo externo y lo material, podemos considerar, en este caso, la elegancia como una actitud íntima, personal, que emana de la propia personalidad y, en el trato cotidiano, llega a los demás. Transmite a los demás orden, belleza, serenidad, armonía. La elegancia como todo lo humano tiene una dimensión moral en la medida en que influye en la actitud con respecto a uno mismo y a los otros.

En el caso de la Sierva de Dios Señorita Laura, ¿podríamos decir que la elegancia fue una virtud? Si se me permite la broma, la quinta virtud cardinal.

Tomás Salas, postular de la causa de la Señorita Laura

Cincuentena pascual, el gran domingo, un solo día de fiesta

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La Pascua de Resurrección no es una fiesta más de las que pueblan el calendario cristiano.

«Los cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en la alegría y exultación, como si se tratase de un solo día de fiesta», afirman las Normas Universales del Año Litúrgico y el Calendario (NUALC) o mejor, según expresión de san Atanasio, como “un gran domingo”. Y es que, en su pedagogía de madre y maestra, la Iglesia quiere hacernos ver que la Pascua de Resurrección no es una fiesta más de las que pueblan el calendario cristiano -unas más y otras menos importantes– sino la más radicalmente central de todas, pues sin ella, ninguna de las otras tendría sentido.

La cincuentena es una semana de semanas durante la cual el cirio pascual, que nos sacó de las tinieblas significando la luz de Cristo rompiendo la oscuridad de la muerte en el lucernario de la Vigilia Pascual, se encenderá en todas las celebraciones. En este tiempo, todos los signos de la Iglesia se cuidan especialmente para expresar la alegría de la Iglesia por la Resurrección: las flores, el uso del incienso, los mejores ornamentos blancos para los sacerdotes o la música y el canto. En este último punto destaca la aclamación del aleluya, especialmente propicia en este tiempo.

SECUENCIA DE PASCUA
Cristianos, ofrezcamos al Cordero pascual nuestro sacrificio de alabanza.

El Cordero ha redimido a las ovejas: Cristo, el inocente,

reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la vida se enfrentaron en un duelo admirable:

el Rey de la vida estuvo muerto, y ahora vive.

Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino?

«He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado.

He visto a los ángeles, testigos del milagro, he visto el sudario y las vestiduras.

Ha resucitado Cristo, mi esperanza, y precederá a los discípulos en Galilea».

Sabemos que Cristo resucitó realmente; Tú, Rey victorioso, ten piedad de nosotros.

Antonio Moreno Ruiz
Periodista y portavoz de la diócesis de Málaga

La espada de san Pablo de la sillería del coro cuya caída accidental se interpretó como señal divina

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En la actualidad quienes nos consideramos cristianos nos tenemos por creyentes y no crédulos. En cierta forma hemos racionalizado nuestra fe, de modo que somos menos receptivos que nuestros antepasados a aceptar que Dios quiera enviarnos señales. Ellos, desde luego, interpretaban hechos o sucedidos como avisos providencialistas que hoy ni consideraríamos. Sirva esta reflexión para situarnos en el tiempo: Málaga, año 1803. Un buque procedente de Livorno ha propagado a comienzos de verano una epidemia de peste amarilla, comenzando por el barrio del Perchel. La situación es terrible, con carestía de alimentos, cordones sanitarios, médicos y medios insuficientes y una población amedrentada por los carros cargados con las víctimas que circulan a pleno día. A los cañonazos que las autoridades han dispuesto para que el humo de la pólvora purifique la atmósfera se unen medidas tan dudosas como el baldeo de las calles con vinagre y los sahumerios de plantas aromáticas que, en grandes brazadas, se queman por las esquinas. Antes de ordenarse la clausura de las iglesias y las procesiones de rogativas, ocurre un hecho en la Catedral puntualmente recogido en sus crónicas:

«Estando en la misa mayor, en el tiempo de decir Dominus vobiscum del ofertorio, se le cayó de las manos la espada que tenía el señor San Pablo que está en la sillería, sin haberla tocado nadie. Este caso es muy sencillo: en los tiempos presentes, se anota aquí porque es necesario anotar las menores circunstancias. ¡Ojalá Su Majestad envainara la suya y se diera por contenta su justicia del castigo visible que está experimentando este pueblo!».

Alberto J. Palomo
Alberto J. Palomo
Archivo Catedralicio

Regina Coeli. Nos alegramos con María, Reina del Cielo

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Durante el tiempo pascual, a la hora del Ángelus, la Iglesia sustituye el rezo de esta oración que recuerda la Anunciación del Señor por otra más propia del tiempo pascual en la que se hace presente igualmente a la Virgen María.

Se trata del Regina Coeli o Regina Caeli (Reina del Cielo), una antífona con la que la comunidad cristiana felicita a María y se alegra con ella por la Resurrección de su hijo.

La costumbre de rezarla en lugar del Ángelus se remonta a mediados del siglo XVIII y se la debemos al entonces papa Benedicto XIV quien prescribió que fuera recitada estando de pie como signo de victoria sobre la muerte desde el domingo de Pascua hasta el día de Pentecostés.

El origen de esta oración está documentado ya desde el siglo XIII en el breviario franciscano, pero hay tradiciones que la sitúan allá por el siglo VI.

Está compuesta por seis versos a los que se responde “Aleluya”, seguida por una oración conclusiva.

El papa Francisco nos invitó a rezar el Regina Coeli «con la emoción de los hijos que son felices porque su Madre es feliz».

REGINA COELI
Reina del cielo alégrate; aleluya.

Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya.

Ha resucitado según su palabra; aleluya.

Ruega al Señor por nosotros; aleluya.

Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.

Oh Dios, que en la gloriosa resurrección de tu Hijo has devuelto la alegría al mundo entero, por intercesión de la Virgen María, concédenos disfrutar de la alegría de la vida eterna. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

Antonio Moreno Ruiz
Periodista y portavoz de la diócesis de Málaga

La vivienda centra las Semanas Sociales de Málaga 2026

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La Vicaría para la Acción Caritativa y Social convoca, a nivel diocesano, las Semanas Sociales.

En esta edición, las Semanas Sociales en Málaga se centran en la respuesta que la Doctrina Social de la Iglesia busca dar al problema de la vivienda, uno de los principales factores de precariedad y desigualdad social. Se celebran en el Centro Superior de Estudios Teológicos «San Pablo» de Málaga los días 7, 14 y 21 de mayo, y la entrada es libre hasta completar aforo, con posibilidad también de seguirlas en directo online.

SEMANAS SOCIALES

Málaga participa fielmente de la Semana Social de España, organizada por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, con sesiones de trabajo en el que participan personas del ámbito de la política, la educación, la sanidad, sindicatos, empresas, acción social, sacerdotes católicos y protestantes y medios de comunicación, también miembros de otras confesiones y malagueños con otras inquietudes religiosas. Este año, sin embargo, al no estar convocada a nivel nacional, no se ha querido dejar de celebrar una serie de encuentros para profundizar en la doctrina social de la Iglesia (DSI) en relación a los temas sociales de más calado, como es el de la exclusión residencial. La vivienda aparece, en el último Informe Foessa, como el principal motor de exclusión social.

El programa de las jornadas es el siguiente:

7 de mayo, 19.30 h.: “La vivienda como factor de precariedad y desigualdad social”, por Raúl Flores, secretario técnico de la Fundación FOESSA y coordinador del equipo de estudios de Cáritas Española.

14 de mayo, 19.30 h.: «La situación de la vivienda y la exclusión residencial desde la DSI», por Sonia Olea, abogada Grupo de Apoyo Jurídico del Equipo de Incidencia de Cáritas Española.

21 de mayo, 19.30 h.: Mesa redonda: “Análisis y situaciones concretas de la exclusión residencial”, con el diálogo entre Pablo Bujalance, escritor, periodista y columnista en Málaga Hoy; Virginia Pastrana, responsable de Políticas Públicas de Vivienda de Cáritas Española, y Cristóbal Ruiz-Román, profesor titular en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación.

Las jornadas tienen lugar en el CESET San Pablo de Málaga, C. Abadía Sta. Ana, 4, Distrito Centro, 29015. Málaga y pueden seguirse online a través de este enlace.

Ana María Medina
Periodista de la diócesis de Málaga

Vida de hace millones de años fosilizada en las piedras con las que se construyó la Catedral de Málaga

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Cuando se retomaron las obras de construcción de la Catedral en la primera mitad del siglo XVIII, los técnicos aconsejaron la saca de piedras de una cantera existente en Almayate,o Valle Niza como también se le dice en la actualidad, perteneciente a la jurisdicción de Vélez Málaga, situada a unos 15 kilómetros de la capital. Su explotación comenzó en 1727 y el Cabildo se planteó que le traía más cuenta adquirirla en propiedad, lo que finalmente hizo, contratando a una plantilla de 40 picapedreros que extraían y cortaban allí mismo los grandes bloques, según las medidas que le iban facilitando los maestros constructores. Luego, la mayoría de las veces, el material era transportado por mar, con la fortuna de que podían desembarcarlos muy próximos al templo ya que, como es sabido, hasta finales del siglo XIX este se encontraba muy cercano a la costa.

El 15 de agosto de 1735, la cantera sufrió un terrible suceso. Aprovechando que solo había cuatro vigilantes, dado que la plantilla estaba de descanso por la festividad de la Asunción, un bajel procedente del norte de África atracó en la playa cercana y los berberiscos irrumpieron en ella, reduciendo a quienes encontraron, robando todos los instrumentos, herramientas y armas existentes, causando un enorme perjuicio. A raíz de esta tropelía, los canónigos resolvieron suprimir los días de asueto para que la cantera nunca quedara desprotegida, estableciendo entre los trabajadores los turnos correspondientes.

La piedra de arenisca proveniente de Almayate, maleable, es de naturaleza fósil, proveniente de los antiguos lechos marinos, como bien puede apreciarse en los restos calcáreos de las conchas de moluscos.

Alberto J. Palomo
Alberto J. Palomo
Archivo Catedralicio

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