El próximo miércoles, 25 de marzo, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor, celebramos la Jornada por la Vida. Este año, el lema elegido para nuestra reflexión y oración es “La vida, un don inviolable”, la Iglesia nos recuerda que toda vida humana es sagrada, pues cada persona es querida por Dios, creada a su imagen y llamada a una plenitud eterna.
Como se nos propone en el mensaje de este año, debemos reconocer y defender la dignidad de cada ser humano, especialmente cuando la vida es más frágil, desde su concepción hasta su fin natural.
La celebración diocesana se celebrará el próximo 25 de marzo a las 19:30 horas en el Camarín de Ntro. Padre Jesús, sito en la Carrera de Jesús de Jaén. A continuación, habrá Adoración Face to God en la S.I. Catedral de Jaén (21:00h).
Se invita a las parroquias y comunidades celebréis esta jornada con especial esmero, siendo portavoces de una auténtica cultura de la vida.
Desde la Delegación de Familia y Vida se recuerda que es una oportunidad para elevar una oración especial por los no nacidos, los más pequeños e indefensos, así como para pedir fortaleza para las madres y padres que atraviesan situaciones de dificultad, para que se sientan acompañados en la acogida de la nueva vida.
En el ámbito diocesano, seguimos dando gracias a Dios por la labor de Proyecto Raquel, que continúa su misión de acompañar y sanar, a través de la misericordia del Señor, a aquellas personas que sufren las heridas de un aborto provocado, y a la Plataforma de ayuda a la mujer embarazada que en momentos de dificultad o dudas acompañan a las mujeres embarazadas en su proceso.
La S. I. Catedral de Jaén acoge desde este miércoles, 25 de marzo el solemne triduo en honor al Santo Rostro, que dará comienzo a las 19 horas.
La primera jornada del triduo presidirá la celebración eucarística, D. José Antonio Sánchez Ortiz, capitular del Cabildo Catedral.
El jueves, 26 de marzo será el turno del Vicedeán de la Catedral, D. José López Chica, quien predicará el segundo día del triduo.
Finalmente, el viernes de Dolores, concluirá el triduo el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez.
Al finalizar la Eucaristía y el ejercicio del triduo, este Viernes de Dolores, como es tradicional, se realizará el piadoso ejercicio del Vía Crucis con el Santo Rostro por las naves de la seo jiennense.
La Catedral de Cádiz acogerá el próximo Viernes Santo, 3 de abril, a las 12:00 horas, el tradicional Sermón de las Siete Últimas Palabras de Nuestro Redentor en la Cruz, un acto que combina la reflexión religiosa con la interpretación de música clásica.
Este año, el encargado de la predicación será el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia, quien meditará sobre las últimas palabras de Cristo en la cruz, una reflexión que ha marcado la Semana Santa gaditana durante siglos.
El momento estará acompañado por la interpretación del cuarteto de cuerda El Concierto Ylustrado, dirigido por el músico Carlos Jaime. Este conjunto, compuesto por profesionales de la interpretación histórica del barroco y el clasicismo, interpretará el célebre concierto compuesto por Joseph Haydn para esta ocasión. La formación, que utiliza instrumentos de la época, se ha especializado en la recuperación de la música barroca española y de otros periodos históricos.
El Sermón de las Siete Últimas Palabras es un acto con una fuerte carga histórica y cultural. En sus orígenes, a finales del siglo XVIII, la pieza fue encargada por el sacerdote José Sáenz de Santamaría, Marqués de Valde-Íñigo, quien inauguró la Santa Cueva en Cádiz en 1783. Su idea era engrandecer el templo con una composición que acompañara la predicación de las siete últimas palabras de Cristo. Así nació la famosa obra de Haydn, una partitura que sigue siendo interpretada cada Viernes Santo, evocando una de las épocas de mayor esplendor de la ciudad. Este concierto, que se ha convertido en una de las tradiciones más queridas de la Semana Santa gaditana, promete ofrecer una experiencia única que une la devoción religiosa con el arte musical.
La entrada a la Catedral será gratuita, hasta completar aforo, permitiendo a fieles y visitantes participar en una experiencia que une devoción, historia y arte.
En el monasterio de la Cartuja, con profesores de Religión Católica de la escuela pública y docentes de colegios diocesanos.
Un grupo de profesores de Religión Católica de la escuela pública y docentes de algunos colegios de titularidad diocesana han visitado “Silentia”, la última propuesta cultural lanzada por la Archidiócesis de Granada, a través de la Delegación de Peregrinaciones y la Agencia diocesana Viajes San Cecilio, para la visita en el monasterio de la Cartuja.
Participaron el pasado día 17, convocados por la Delegación diocesana de Educación Católica y Enseñanza Religiosa, a la que también asistió su delegado, D. Ildefonso Fernández-Fígares. “Todos quedaron encantados con esta original visita, donde se dejaron envolver por el ambiente de silencio y el recogimiento, las imágenes proyectadas y la joya monumental del Monasterio”, informó esta delegación diocesana.
“Silentia” es una novedosa e “inmersiva” experiencia de visita cultural en el monasterio de La Cartuja, que, con las nuevas tecnologías, acerca la espiritualidad de los monjes cartujos que una vez la habitaron.
La propuesta cultural se ofrece los fines de semana en un único pase por las tardes, cuyas entradas pueden adquirirse en la web https://ticketsgranadacristiana.com/
“Silentia” forma parte del Proyecto “Expedición 4.0 al Medievo”, en el que participa la Archidiócesis de Granada junto a otras siete diócesis, y que en el caso del monasterio se centra en acercar la espiritualidad cartuja.
El miércoles 25 de marzo, a las 19 horas, en la iglesia de la Casa madre.
Desde ayer domingo día 22 con la Eucaristía de mediodía y hasta mañana martes día 24 se celebra el triduo de preparación para concluir el tiempo jubilar concedido a las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada con motivo de su 130 aniversario fundacional de la congregación.
La misa del martes 24 será a las 13 horas en su Casa Madre, junto a la Facultad de Derecho, en la Plaza Sor Cristina de la Cruz, 1. Además, ese día 24 también se celebrará una vigilia de adoración a las 19:30 horas.
María Emilia Riquelme Zayas.
25 DE MARZO, DÍA FUNDACIONAL El miércoles día 25, en la solemnidad de la Anunciación del Señor, y coincidiendo con el día fundacional de la congregación nacida con la beata María Emilia Riquelme y Zayas, se celebra la Eucaristía a las 19 horas, con la que concluirá este tiempo jubilar y de indulgencia plenaria.
No obstante, a partir de entonces, la iglesia de la congregación seguirá abierta en sus horarios habituales, para celebrar juntos la Eucaristía, la oración comunitaria y la visita a la beata, cuyos restos descansan en la Casa Madre y pueden ser venerados desde su beatificación en la Catedral de Granada el 9 de noviembre de 2019.
Este tiempo jubilar comenzó el pasado 10 de diciembre, coincidiendo con la fiesta litúrgica de la beata María Emilia. Con anterioridad, en el año 2022, la Santa Sede concedió otro jubileo a la Congregación de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, con motivo del 175 aniversario del nacimiento de la beata María Emilia Riquelme y Zayas.
El Teatro Infanta Leonor volvió a ser testigo, a tan solo una semana del Domingo de Ramos, del pregón de la Semana Santa de la capital del Santo Reino.
Pasados pocos minutos de las 12 de la mañana, y tras el rezo del Ángelus dirigido por el Obispo de la Diócesis de Jaén, Don Sebastián Chico, el vocal de Manifestaciones Públicas de la Agrupación de Cofradías, D. Juan Ignacio Cevidanes, tomaba la palabra para dar comienzo al acto esperado por todos los cofrades de la ciudad de Jaén, el pregón de la Semana Santa.
El pregonero del año pasado, D. Juan Carlos Moreno, daba paso con su presentación a D. Rafael de Vargas, pregonero de la Semana Santa de Jaén del año 2026.
Rafael, a lo largo de su pregón en el que ha recorrido cada uno de los desfiles procesionales de nuestra Semana Santa, ha reclamado que debemos aspirar a algo más que a ser consumidores de emociones y sentimientos, pidiendo dar el salto a una Fe comprometida y arrancando en varias ocasiones el aplauso de los asistentes que, acompañando al pregonero, han abarrotado el Teatro Infanta Leonor.
De esta manera, Rafael de Vargas ha dado comienzo a la semana de espera para el mundo cofrade de Jaén. En tan solo siete días las puertas de la Iglesia de Belén y San Roque se abrirán para que la Hermandad de la Borriquilla dé comienzo a una nueva Semana Santa jaenera.
Finalizaron el acto las palabras del Presidente de la Agrupación de Cofradías, D. Francisco Sierra, la Primera Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Jaén, Dña. María Espejo, y el Obispo de la Diócesis, D. Sebastián Chico.
En su intervención, el Prelado jiennense quiso comenzar dando la enhorabuena al pregonero por su intervención. “Enhorabuena, querido pregonero, querido Rafa, por tu pregón. Nos has llevado en volandas, desde tu profunda fe y tu compromiso con la Iglesia y con las Religiosidad Popular, a recorrer las calles y los misterios de la Semana Santa jaenera, con tu particular manera de verla, de sentirla, de vivirla. De nuevo, gracias y felicidades”. Y continuó, “Has sabido trasladarnos la belleza de sus imágenes, el cuidado de sus pasos, la hondura de sus silencios y el testimonio vivo de un pueblo que cree. Me vais a permitir que recuerde, porque así este pregón me lo ha evocado, el Rosario Magno de la Esperanza que nuestra ciudad vivió el pasado mes de octubre. Una manifestación pública de fe, de fervor, de tradición…, de una provincia entera que mostró lo que somos, lo que sentimos, el motor que nos mueve, que es el de la fe”.
El Prelado, en su intervención, animó a los asistentes a vivir la Semana Santa en las calles, pero sin descuidar su vivencia en las comunidades parroquiales, viviendo el sentido profundo del misterio que se celebra. “La Semana Santa se vive en la calle, sí. Acompañando a nuestras hermandades, en el encuentro con nuestras tradiciones, en la expresión pública de la fe. Pero también, la Semana Santa tiene que vivirse y sobre todo compartirse en cada comunidad parroquial de nuestra ciudad: en la participación en el Triduo Pascual, donde ese mismo misterio se hace presente y actual, y donde Cristo sale verdaderamente al encuentro de cada uno de nosotros. Ahí está el centro. Ahí está el sentido”. Y concluyó, “Al renovar estos días santos, no hacemos solo memoria. Recordamos quiénes somos. Recordamos que nuestra vida tiene su fundamento y su sentido en ese Cristo que muere por amor y resucita para darnos vida”.
El pasado viernes el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió la Eucaristía en la Parroquia San Mateo de Lorca. Tras la misa, el prelado bendijo los nuevos salones parroquiales y procedió al descubrimiento de una placa conmemorativa de este significativo momento que la comunidad parroquial vivió «con mucha alegría», recuerda Francisco Fructuoso, párroco de San Mateo y vicario episcopal de la zona pastoral de Lorca.
Tras dos años durante los que se ha realizado «una obra de gran envergadura, ya que se encontraba en un estado bastante deteriorado, ahora se ha hecho realidad esta necesidad que tenía la parroquia; la gente está muy contenta con el resultado por lo bien que ha quedado todo», explica el párroco. El nuevo proyecto para esta edificación, que anteriormente estaba proyectado únicamente para casas parroquiales, ha conservado la fachada mientras que todo el espacio interior ha sido rediseñado optimizando el espacio. La casa parroquial ahora cuenta con dos viviendas para el uso de los sacerdotes que realizan su misión pastoral en San Mateo, dieciséis salas de catequesis y un salón grande.
Mons. Lorca Planes, «que hace años estuvo como párroco aquí y también fue vicario en Lorca», recuerda Fructuoso, quiso tener también unas palabras de felicitación a la comunidad parroquial por haber llevado a cabo esta obra. Un lugar pensado para que en él «se pueda anunciar y dar a conocer al Señor, donde Dios sea el protagonista de todos los espacios y donde poder seguir evangelizando en condiciones dignas».
Con la Pastoral Familiar, el día 25, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor, Eucaristía y posterior charla-reflexión, a las 19 horas.
El 25 de marzo, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor, celebramos en la Iglesia la Jornada por la vida, este año con el lema “La vida, un don inviolable”.
En nuestra diócesis de Granada, se invita a los fieles a orar especialmente por este don de la vida. También se invita a participar en la Eucaristía que ese día a las 19 horas tendrá lugar en la parroquia de la Encarnación, en Albolote, con el Secretariado diocesano de Pastoral Familiar. Posteriormente, tendrá lugar la charla-reflexión sobre la vida como don.
Entre otros aspectos, la Pastoral Familiar trabaja en sendos proyectos muy directamente relacionados con este aspecto: la vida. Por un lado, Proyecto Raquel, que acompañan a mujeres que han abortado a sus hijos, así como a personas en su entorno afectados por ello o implicados, como familiares, amigos o incluso personal sanitario. Por otra parte, Proyecto Ángel, con el que acompañan a mujeres que afrontan solas su embarazo.
MENSAJE OBISPOS En su mensaje para esta Jornada los obispos de la Subcomisión episcopal para la familia y la defensa de la vida indican que la defensa dela vida no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia.
“La biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado”, explican.
Asimismo, esta Subcomisión episcopal ha preparado distintos materiales para esta Jornada por la Vida, como el subsidio para el monitor y para el celebrante, además de carteles y estampas.
Este sábado, el Hotel HO de Jaén acogía, como cada año en torno a celebración de San José, el acto institucional del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales. Un acto institucional en el que se reconoce la trayectoria de los Ingenieros que llevan desarrollando su labor profesional 25 y 50 años. Además, cada año se otorga una distinción especial a alguna persona relacionada con el ámbito de la ingeniería, en este 2026, ha sido el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, distinguido con el título de Colegiado de honor.
Alrededor de 300 ingenieros se daban cita para este día de encuentro, al que se sumaban autoridades municipales y autonómicas. Junto a las intervenciones de las autoridades, el Decano de este Colegio profesional, D. Rafael Fernández Mesa, explicaba en su discurso que “Hoy los ingenieros técnicos somos graduados universitarios plenamente integrados en el sistema europeo, con una formación sólida que combina ciencia, tecnología y capacidad práctica”. Para añadir, “Vivimos en una época marcada por grandes desafíos: la transición energética, la movilidad sostenible, con el coche eléctrico de protagonista, la digitalización de la industria, la automatización de los procesos productivos, la lucha contra el cambio climático o el desarrollo de ciudades inteligentes”.
Después de los discursos, se hizo entrega de los reconocimientos a los ingenieros colegiados con una trayectoria profesional de 25 y de 50 años, para tras leer el acta del Colegio que otorga la distinción como Colegiado de honor al Obispo de Jaén, en su condición de ingeniero de profesión, hacerle entrega de una placa conmemorativa el Decano de este Colegio de Ingenieros Industriales.
El Obispo, en sus palabras, mostró su agradecimiento y sorpresa por este reconocimiento con estas palabras. “Recibo este nombramiento como Colegiado de Honor con una profunda gratitud y con una emoción muy especial, a la vez que con cierta sorpresa. Porque este reconocimiento no es como obispo, sino que me devuelve, de algún modo, a una parte esencial de mi propia historia: la de ingeniero, la de colegiado, la de alguien que un día soñó su vida entre planos, maquinaria, centros industriales, estaciones generadoras de energía y tendidos eléctricos”. Para añadir, “formar parte, aunque sea de manera honorífica, de esta historia compartida del Colegio de Ingenieros de Jaén, que es ya mi tierra, es para mí un verdadero honor y una distinción que guardaré siempre con orgullo y con cariño en mi corazón”.
En este sentido, el Prelado jiennense no desaprovechó la oportunidad para hablar como esa primera vocación a la ingeniería se vio superada por la sed de Dios que lo condujo al Seminario, “Hubo un tiempo en el que yo imaginaba mi vida dedicada por completo a la ingeniería. Me veía trabajando entre estructuras, cálculos, mecanismos… tratando de que todo encajara, de que todo funcionara, de que aquello que se construyera fuera firme, útil y duradero”. Para continuar, “Y yo, un ingeniero técnico Industrial por la Universidad Politécnica de Cartagena, sentí que esos caminos podrían ser otros. Sentí que la llamada de Dios me vencía, después de una lucha ante la evidencia de una sed que desde niño emergía en mi corazón y que nada ni nadie podía saciar. Viví mis estudios y mis primeras incursiones, en la búsqueda de trabajo, como un gran desafío ante Dios, y, más tarde, la respuesta a Su llamada como “la certeza más grande de mi vida”, sintiendo que aquella sed se saciaba y se generaba en mi interior paz y alegría”.
De igual modo, quiso poner el foco de su discurso en el potencial de esta tierra que no debe dejar escapar el talento a otras provincias, sino fomentarlo en Jaén con la creación de industrias, empresas y trabajo digno: “Desde que llegué al Santo Reino he sufrido al ver a muchos jóvenes abocados a salir de esta gran tierra por no encontrar aquí un futuro. He sufrido y sufro por tantos otros que, optando por quedarse miran hacia el mañana con incertidumbre, que desean trabajar, desarrollarse, aportar… y que, sin embargo, muchas veces se ven obligados a marcharse o a aceptar condiciones precarias”. A lo que añadió, “Esta realidad nos interpela a todos. A las instituciones, a los profesionales y a la Iglesia. Nos invita a no resignarnos, a seguir generando oportunidades, a apostar por la formación, por la innovación, por el acompañamiento a quienes comienzan su camino”.
Con una foto de familia y el agradecimiento al Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Jaén concluyó este acto que trasladó al Obispo de Jaén a su profesión de Ingeniero, que primero estudió y en la que luego trabajó hasta que sintió que la llamada del Señor era más fuerte que aquello para lo que se había formado profesionalmente.
La obra, interpretada por un grupo de jóvenes con inquietudes teatrales, está ambientada en momentos posteriores a la última cena
Más de 500 personas acudieron el pasado 20 de marzo al estreno de la obra «Noche oscura» en la parroquia de La Esperanza. La obra, concebida como una composición de lugar ignaciana con ecos de los autos sacramentales medievales, invitó a los asistentes a adentrarse en los momentos de incertidumbre tras la Última Cena. A través de un lenguaje sencillo pero profundamente simbólico, los personajes condujeron al público a una experiencia de contemplación, en la que el silencio, la tensión y la fe se entrelazaban en la noche previa a la Pasión.
La obra está impulsada por el grupo de jóvenes “Verso l’alto”, expresión de san Pier Giorgio Frassati que significa “Hacia lo alto”, y que resume el deseo de sus integrantes: elevar el corazón hacia Dios a través del arte y el testimonio. En medio del silencio, los gestos y las palabras cargadas de significado, el pan, el vino, la noche que avanza, la escena se convierte en un espacio de oración y reflexión sobre la fe en tiempos de oscuridad.
El grupo “Verso l’alto” nació después de la última de Noche Blanca celebrada en la Diócesis el pasado mes de noviembre. En el intermedio de aquel encuentro, un mimo cristiano interpretado por varios voluntarios con inquietudes teatrales conmovió profundamente al público. Aquella experiencia marcó el inicio de un camino compartido. Desde entonces, nuevos miembros se han sumado al proyecto, aportando sus talentos para ponerlos al servicio de la evangelización.
“Verso l’alto” se presenta así como un espacio donde la fe y el arte se encuentran, recordando que el Evangelio también puede anunciarse desde el escenario, invitando siempre a mirar “hacia lo alto.
Tras la representación, el ambiente de recogimiento dio paso a una oración guiada con exposición del Santísimo, que prolongó la experiencia escénica en un auténtico encuentro con el Señor.