La Catedral de La Laguna acogió los cultos del Viernes Santo. El obispo, Eloy Santiago, presidió la celebración que comenzaba en silencio, con el gesto de «postración» delante del altar.
En su homilía, monseñor Santiago destacó que hoy la liturgia nos invita a saber mirar. “Mirarán al traspasado, es la invitación del relato de la Pasión. Asimismo, en la adoración de la Cruz se nos invita a mirar el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo”.
Tras este punto de partida, el obispo hizo hincapié en la contemplación del misterio asombroso de la muerte de Jesús. “Cristo, en su actitud filial de Hijo, se ha convertido en sumo sacerdote aprendiendo a obedecer y haciendo la voluntad del Padre. Ante el misterio del sufrimiento y de la muerte, nos quedamos sin palabras, en silencio. Pero un silencio cargado de esperanza ya que sabemos que la muerte no tiene la última palabra”.
Al hilo de esta idea, Santiago añadió que la esperanza cristiana da la fuerza necesaria ante las pruebas de la vida. “Nuestra esperanza tiene sentido en Dios. Cristo, en la cruz, cargó con nuestros pecados. Él nos invita a mantener firme la confesión de la fe, que es promesa de vida eterna”.
El obispo nivariense también tuvo un sentido recuerdo a nuestros hermanos cristianos perseguidos y aquellos que viven en Tierra Santa.
Después de la homilía se realizó la oración universal, la adoración de la Cruz y se pudo comulgar a partir del pan consagrado en la Misa del Jueves Santo.

