«¡Llegó el día! En efecto, hoy es un día especial, muy especial, pero no solo para ti, después de tantos años, de idas y venidas, sino que es un día especial para toda nuestra iglesia diocesana nivariense que nos unimos a la alegría y el gozo que sientes en estos momentos -al igual que tu familia y quienes te conocemos y te queremos- al ver a un hijo de nuestra amada diócesis disponerse a recibir el don del ministerio presbiteral en el sacramento del orden».
Con estas palabras, el obispo Eloy Santiago comenzaba la homilía de la que ha sido su primera ordenación presbiteral. Fue en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, de Los Llanos de Aridane. Allí Daniel Rodríguez acogió el sacramento del orden en su grado de presbítero, para ser peregrino de esperanza, «poniendo la esperanza en Aquel que es la verdadera esperanza que no defrauda, y que es quien un día te llamó a la vida sacerdotal» – señaló Santiago llamándolo, además, a seguir confiando en la presencia actuante del Espíritu Santo: «Él te seguirá dando su Espíritu Santo para fortalecerte en los momentos de debilidad, para iluminarte en los de oscuridad… basta que tú, por tu parte, así lo pidas y dejes que Él haga en ti, como Él hizo en María»
El Obispo invitó al ordenando a cultivar la confianza que lleva al Amor, que es la que nace de quien se sabe «amigo del Señor». «Los discípulos estamos llamados a vivir como amigos de Jesús, a cultivar esa amistad en el trato frecuente a través de la oración», al tiempo que le recordó la misión que recibe de evangelizar, de «llevar la alegría del Evangelio a todas las personas, especialmente aquellas que viven en las periferias existenciales, que ellos sean los preferidos en tu ejercicio del ministerio, como lo fue en la vida de Jesús y lo son para la Iglesia, que los pobres, los enfermos, los encarcelados, los inmigrantes, los que se sienten solos, los que son descartados por nuestra sociedad… con los que Jesús mismo se ha identificado, encuentren siempre en ti un hombre acogedor, comprensivo y misericordioso que los conduzca y acompañe a Dios. Que con ellos, como cristiano, y para ellos, como presbítero, seas peregrino de esperanza que los acompaña»
El prelado nivariense concluyó la homilía enfatizando que «siempre somos discípulos, cristianos en camino, del único maestro, Jesucristo», al tiempo que hacía suya la exhortación del papa León XIV «que hoy, querido Daniel, te dirijo desde lo más profundo de mi corazón: «Ama a Dios y a los hermanos, sé generoso, fervoroso en la celebración de los sacramentos, en la oración -especialmente en la adoración- y en el ministerio; sé cercano a tu grey, dona tu tiempo y tus energías a todos, sin tacañear, sin hacer diferencias».