La Villa de Candelaria volvió a vivir este 2 de febrero, uno de sus días más esperados del año. Cientos de devotos acudieron hasta los pies de “La Morenita” para honrar a la madre de Dios en la Solemnidad de la Patrona de Canarias.
Asimismo, este domingo la Iglesia celebró la fiesta de la presentación del Señor en el templo y la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

A las 11.30 h., partía la procesión cívica del traslado del Pendón de la Villa hasta la Basílica de Candelaria, donde a mediodía comenzaba la Eucaristía que este año fue presidida, por vez primera, por el obispo Eloy Santiago. La parte musical corrió a cargo de la Orquesta de Cámara “Las Candelas” y la soprano Alba Fariña
En esta ocasión, la imagen lució un manto de color rosa palo tostado y un traje amarillo, propio del hábito de la Candelaria.
En la celebración estuvieron presentes, entre otras autoridades, la alcaldesa de la villa mariana, María Concepción Brito junto a la corporación municipal; el alcalde de Teror, José Agustín Arencibia, (municipio hermanado con Candelaria); la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila y varios diputados, senadores, cónsules, alcaldes y concejales de la isla de Tenerife. Asimismo, se contó con la presencia de Julio Salom, Teniente General Jefe del Mando de Canarias.

El obispo de San Cristóbal de La Laguna, comenzó su homilía profundizando en las diferentes lecturas proclamadas y poniendo de relieve la importancia de la madre de Dios. “Qué importante es la figura de María que, junto a José, lleva a Jesús al templo para ese encuentro con el pueblo creyente. Lo mismo que hoy. Aquí y ahora, también María es la madre generosa que nos ofrece a su Hijo para que nos podamos encontrar con Él. Para que también, como Simeón, podamos verlo y acogerlo tomándolo en nuestros brazos. Para que como la profetisa Ana hablemos del niño a todos”.

Monseñor Santiago, añadió que esta presencia de Jesús en el templo, en medio de su pueblo, nos recuerda que también nosotros, los creyentes, estamos llamados, como María, a llevar a Jesús a los demás, no solo con nuestras palabras, sino con nuestra presencia. “La luz que hemos recibido de Él en el bautismo, que es la luz de la fe, no es para esconderla o ponerla debajo del celemín o de la mesa, sino para que ilumine y permita a los demás, a través de la tenue luz que pueda dar nuestras obras, dar gloria a Dios y así creer en Él”.
El obispo de la Diócesis Nivariense también resaltó el papel de los laicos en esta Iglesia sinodal para ser fermento en la sociedad. En este sentido, alentó a los cristianos a salir de las zonas de confort para llevar el Evangelio más allá de los ámbitos puramente eclesiales.
En otro momento de su homilía, monseñor Santiago expresó que la Iglesia no es ajena a las grandes problemáticas de nuestra sociedad. “Somos conscientes de la realidad que vive nuestro pueblo, no se nos esconde el drama del desempleo, de la falta de vivienda, de la pobreza cronificada, del riesgo de exclusión social en el que vive una importante parte de nuestra sociedad, más de la que pensamos”.
Ante esta oscuridad en la que muchos se encuentran, el prelado hizo hincapié en la necesidad de acoger la luz de Cristo que nos ofrece María de Candelaria. “Virgen Morenita, Madre de Candelaria, escucha las súplicas de tus hijos e hijas que acudimos a ti, especialmente de aquellos que peor lo están pasando. Mantén en nosotros encendida la luz de la esperanza que nos da tu hijo. Sigue siendo tú para nosotros «candela de esperanza», como te reconocíamos en tu peregrinación a Santa Cruz de Tenerife el pasado mes de octubre”.
El obispo concluyó su intervención con una súplica. “Enjuga con tu amor de madre nuestras lágrimas para que podamos ver con claridad a tu Hijo Jesucristo, el único Redentor capaz de iluminar nuestras vidas y llenarlas de sentido. A Él la gloria y el honor por lo siglos de los siglos”.
Finalizada la misa, la imagen de la patrona de Canarias realizó la procesión por la zona habilitada de la plaza, debido a las obras y posteriormente se adentró en la calle Obispo Pérez Cáceres.

