Este pasado domingo 20 de febrero, en la Catedral de La Laguna, el obispo Nivariense ordenó diáconos a Gabriel Hernández Abreu y David Estévez Pérez.
El principal templo de la diócesis solo pudo acoger el 50% de su capacidad, debido a las restricciones de aforo actuales. Sin embargo, quienes no pudieron estar presencialmente, siguieron la celebración en directo a través del canal de Youtube, obispadodetenerife.
Monseñor Bernardo Álvarez, al comienzo de su homilía, a la luz de la primera lectura, resaltó la idea del perdón. “La voluntad de Dios es que nos perdonemos los unos a los otros como Él nos perdona. El odio, a quien hace daño es a nosotros mismos. Por eso, Jesús nos recuerda que no devolvamos mal por mal”.
En otro momento de su homilía, el prelado Nivariense señaló que la vocación es siempre una elección de Dios. “Es el Señor quien llama. Dios, para realizar la acción de salvar a los demás, elige personas y a cada uno le encomienda una tarea. Él, lo que nos pide es que pongamos nuestra vida a la altura de la vocación a la que nos ha llamado. Que pongamos nuestra vida a disposición para que Él pueda servirse de nosotros”.
En relación al diaconado, Álvarez indicó que se trata de un don que el Señor concede a algunas personas para que sean sus instrumentos al servicio del Pueblo de Dios. “No dejemos de orar nunca al Señor para que suscite en los jóvenes esta llamada en nombre de Cristo”.
Al término de la celebración, el obispo dio gracias a Dios por estos nuevos diáconos y por sus familias. Asimismo, agradeció la labor y el acompañamiento del Seminario Diocesano y de los párrocos y diversas personas que han sido importantes en el camino de fe de Gabriel y David.
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