Mons. Bernardo Álvarez presidió la celebración de la Inmaculada Concepción

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El Obispado de Tenerife está situado en San Cristobal de La Laguna. La jurisdicción de la diócesis comprende Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.

El obispo Bernardo Álvarez presidió la celebración de la Inmaculada Concepción de María en la Sede Catedral. El prelado comenzó su homilía felicitando a todos los fieles porque con esta celebración, indicó, «festejamos el triunfo del Señor sobre el pecado en María que es imagen de lo que el Señor quiere en nosotros.»

Monseñor Álvarez recordó que son muchas las advocaciones que celebramos a lo largo del año, «pero hoy se trata de algo que es consustancial a María. Todos los títulos le son aplicables pero ninguno hace tanta referencia directa a lo que es María como el de hoy.»

El Obispo continuó apuntando que hay tres afirmaciones de fe sobre María: «1) Que es la madre de Dios;2) Dios la preservó del pecado. Iba a ser su madre, su digna morada; 3) La asunción en la que es llevada al cielo en cuero y alma. En definitiva celebramos la maravilla de los planes de Dios sobre el mundo y sobre los hombres, ante lo que se puede decir sí o no.»

En este sentido, Álvarez expresó que María fue la mujer del sí, pero no todos siguen el plan de Dios. «En el Génesis se nos relata la creación, y como Dios crea al final al hombre a su imagen y semejanza. Cuando Dios crea no hay nada que se le oponga, su plan va sobre ruedas, pero al crear al hombre y darle libertad, opta por seguir elementos externos al ser humano que engañan al hombre. Estos engaños le mueven a hacer la guerra contra lo que Dios hace, de manera sutil, no directamente. Seréis como dioses: Es decir, hacer lo que nos da la gana. Lo mismo que a Adán y Eva. Y esto también nos pasa a nosotros.»

La consecuencia de este camino, señaló el prelado, es que el plan de Dios se frustra, porque el hombre decide vivir sin Dios. «Se sintieron desnudos, pero aun así Dios les busca. Así descubrimos que Dios no vence el mal destruyendo a la persona, sino que la rescata. Dios anunció que aquella victoria aparente del pecado no iba a ser definitiva. Así vemos en María la mujer que se puso siempre del lado de Dios, la mujer fiel a Dios. Entonces ¿qué celebramos hoy?» -se preguntó el Obispo para continuar respondiendo: «El Sí de María. Hoy todos nos podemos ver reflejados en ella, en el decir sí o no al plan de Dios. Unos planes que parecen ajenos al hombre en la sociedad de hoy, pero lo cierto es que el corazón del hombre se deja engañar.»

Por último monseñor Álvarez indicó que el Señor da a conocer su victoria. «En María Dios ha vencido al mal y nosotros, como la Virgen, lo vencemos diciendo sí a Dios, aunque cueste sacrificio.»

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