Primero fue el Consejo Presbiteral el que se acercó a la fase de implementación del Sínodo, concretamente con la presentación y aportaciones al instrumento de trabajo propuesto por la Conferencia Episcopal Española, relativo a la «renovación de los instrumentos de participación en la Iglesia».
La misma sesión plenaria fue una oportunidad también para realizar aportaciones sobre el nuevo organigrama pastoral de la diócesis.
Posteriormente, este sábado será el Consejo Diocesano de Pastoral el que, por una parte, recibirá información sobre el momento actual del desarrollo de la fase de implementación de Sínodo y, por otra, realizará un estudio del citado instrumento de trabajo a partir de la metodología de la conversación espiritual.
El proceso sinodal que venimos recorriendo desde 2021 ha puesto de relieve la necesidad de revisar, fortalecer y renovar los instrumentos y órganos que permiten la participación efectiva de todo el Pueblo de Dios en el discernimiento y en las decisiones de la Iglesia (Cf. DF 89; 92; especialmente 103-108). La convicción central es que la participación no es un mero mecanismo organizativo, sino una dimensión espiritual y comunitaria que se funda en la escucha del Espíritu y en la responsabilidad compartida de anunciar el Evangelio en contextos sociales, culturales y eclesiales profundamente transformados (Cf. DF 43-44).
El documento sobre la renovación de los instrumentos de participación ofrece una reflexión articulada sobre la renovación de los organismos de participación en la Iglesia, inspirándose en las intuiciones, orientaciones y desafíos que han emergido en los últimos años dentro del camino sinodal. Se pretende describir el sentido teológico de la participación, diagnosticar la situación actual, definir los órganos existentes y proponer caminos de actualización y conversión pastoral que permitan avanzar hacia una Iglesia verdaderamente sinodal.

