
El ataque a Ucrania ha comenzado. Una guerra en Europa en el siglo XXI parecía imposible. Los riesgos de una degeneración son inimaginables. El Papa pide que se oponga a la potencia de las armas la debilidad de la oración
Hay quienes no lo creían. Una guerra en Europa en el tercer milenio: improbable, casi imposible. Ahora ya hay tantos muertos. Se teme un baño de sangre. Las víctimas inocentes, inermes de siempre, que hubieran querido vivir en paz con los demás, con todos, aunque tienen una bandera distinta. A los poderosos no les interesan los débiles que sucumben. Hay tantos cínicos Herodes por ahí. No se detiene la masacre de los inocentes. Tras el sufrimiento causado por la pandemia, llega el dolor de un conflicto que no sabemos cómo puede degenerar.
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