Comenzó el XXVI Congreso Internacional Diálogo Fe-Cultura

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Este martes 16 de mayo, el Aula Magna del Aulario de Guajara de la Universidad de La Laguna acogió la inauguración del XXVI Congreso Internacional Diálogo Fe-Cultura. Esta cita que este año tiene como título dos cuestiones: “¿Sociedad en quiebra? ¿Oportunidad o escándalo?”, se inició con las palabras de bienvenida de la profesora titular de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna, María Concepción Ramos.
Posteriormente, el obispo nivariense, Bernardo Álvarez llevó a cabo una breve disertación como punto de partida de este congreso. El prelado profundizó en el sentido del término “escándalo” y señaló diversos aspectos de la Sagrada Escritura en donde se manifiestan diferentes comportamientos y actitudes escandalosas.

Monseñor Álvarez recordó que el origen de la palabra “escándalo” proviene del griego “skándalon”, que quiere decir “trampa” u “obstáculo”. “Paulatinamente, este vocablo pasó a definirse como ‘hacer caer’ o ‘tropezar’. En el contexto bíblico, el término fue adquiriendo un significado figurado. Haciendo referencia a que podían existir trampas peores que la trampa física, como por ejemplo, apartarse de Dios y seguir a los ídolos”.

El obispo diferenció entre “escándalo activo”, que es el que produce daño, y “escándalo pasivo”, que se traduce en la ruina espiritual. “En los primeros cristianos, el escándalo era alejarse de Dios y de su alianza. El que no acataba las reglas de seguimiento a Jesucristo se alejaba de la fe y entraba por los caminos del escándalo”.

En este sentido, el prelado nivariense señaló que en la Biblia se da una paradoja y es que comprobamos que existen escándalos saludables. “Jesucristo se convierte en motivo de escándalo por proclamar la verdad. Además, vemos como hay escándalos que son positivos. Si a una persona que va por mal camino lo corrijo, su reacción es de escándalo por lo que le estoy diciendo. No se trata de una contradicción, sino de una paradoja”.

Monseñor Álvarez, al hilo de esta idea, expresó que si entendemos el escándalo como un obstáculo, existen dos posibilidades; tropezar en el buen camino o en el malo. “Si tropiezo en una piedra para no caer en un barranco, ese tropiezo es bueno. Por eso, hay que causar el buen escándalo en los demás. Vivimos en medio de una crisis social, de ahí la pregunta: ¿Es esto una oportunidad, o una quiebra?”. Monseñor Álvarez recordó que esto ya le ocurrió a los judíos. “Lo que para ellos era un escándalo, se convirtió en salvación. ¿Puede haber algo más aberrante que la muerte en cruz de Jesucristo? Pues de ahí viene la salvación”.

Por último, el obispo hizo hincapié en buscar respuestas en el interior del ser humano. “El gran problema radica en la alienación que nos rodea, en esta sociedad donde todo es periférico, donde se nos invita a cambiar constantemente sin tiempo de asimilar el presente. Debemos preguntarnos ¿qué concepto de hombre hay detrás del ser humano? La Biblia nos habla de un hombre libre, consciente, solidario. Si no desarrollamos estas capacidades, el hombre se convierte en un monigote”, concluyó el obispo.

Seguidamente, tomó la palabra la abogada y profesora de Medios Alternativos de Resolución de Conflictos y Victimología en la Universidad de Barcelona, Anna Vall Rius para desarrollar la ponencia titulada «El conflicto en la sociedad del escándalo».

Vall Rius, empezó indicando que todas las personas podemos entrar en conflicto cuando nuestras necesidades no se ven satisfechas, o nos enfrentamos a hechos o ideas contrarias a nuestros criterios. “Es ahí donde, si los canales habituales de mediación no funcionan, entra la vertiente más agresiva: rabia, violencia, etc. En la medicación, la comunicación es vital. El conflicto es algo natural, pero no siempre es malo. Puede ser positivo porque nos ayuda a mejorar, a solucionar nuevos conflictos”, indicó la ponente.

En este sentido, Vall Rius hizo hincapié en que si logramos gestionar los conflictos de forma creativa, obtendremos unas habilidades muy positivas para encarar los nuevos conflictos. “Esto tiene una parte de oportunidad. Hay que intentar ver la realidad bajo el prisma del otro, aprender a vivir en el conflicto y sacarle la vertiente pedagógica”.

En otro momento de su intervención, Vall Rius señaló que en esta sociedad, vende más el escándalo que la resolución del conflicto. “A veces se le quiere hacer crecer. Sin embargo, desde una visión positiva del conflicto no se busca el escándalo. Lo que se pretende es llegar al máximo de beneficio y de paz para todos. Y en este terreno, no podemos perder de vista las emociones de las personas. La mediación armoniza emoción y razón. El mediador ayuda partiendo de la comunicación, de la empatía, de la capacidad de escuchar. También intenta que la energía de la emoción sea útil”.

Tras la intervención de Anna Vall Rius, los participantes pudieron disfrutar de la actuación musical a cargo de «Gospel Kids».

Este primer día del congreso Fe Cultura, se cerró con la intervención de la Doctora en Ciencias Políticas y Sociología y profesora de Doctrina Social de la Iglesia, María Teresa Compte Grau con su ponencia «Doctrina social de la Iglesia: el ser humano y el bien común».

Compte comenzó su disertación apuntando que estamos acostumbrados a ver a la doctrina social de la Iglesia como un correctivo, como un dictado de normas que el mundo incumple. “Es verdad que tiene una dimensión profética importante, pero creo que estamos en un momento, y los últimos dos pontificados han ido en este sentido, en que la doctrina social de la Iglesia tiene que ser vista desde la propia Iglesia como un instrumento de cooperación.

Por otro lado, ante el hecho de afrontar esta sociedad del escándalo, Compte indicó que corremos el riesgo de caer en la tentación de replegarnos, o en el riego de huir hacia adelante. “Las fuerzas que han gobernado nuestras sociedades en los últimos años parecen incapaces de afrontar los desafíos que se presentan. Hay quienes creen que es posible caminar hacia atrás, pero parece que esto no es posible, aunque algunos sueñen con ello. No podemos olvidar que la globalización es la que marca esa sensación de quiebra. La globalización trae consigo mano de obra muy abundante y muy barata. Asimismo, las tecnologías, cada vez más baratas, desarrollan a unos y precarizan a otros”. En este sentido, la doctora en Ciencias Políticas hizo hincapié en que “el desafió no reside en la huida, ni hacia adelante ni hacia atrás, sino en el afrontamiento del escándalo teniendo como pilares al ser humano y al bien común”.

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