Vigilia diocesana de Espigas, “un detalle de amor al Señor”

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Los Consejos diocesanos de Adoración Nocturna Española (ANE), la Adoración Nocturna Femenina Española (ANFE) y la sección adoradora de Écija celebraron el pasado fin de semana la Vigilia diocesana de Espigas. Una cita que reúne a todos los adoradores de la Archidiócesis y que este año tuvo lugar en Écija.

IMG_1840La recepción se produjo en la Parroquia de Santa María Nuestra Señora. Posteriormente, comenzó entre cantos la tradicional Procesión de Banderas, con las secciones adoradoras ordenadas según la antigüedad de las mismas. Al llegar a la Parroquia Mayor de Santa Cruz, con todas las banderas de la secciones colocadas en torno al altar, comenzó el rezo del Santo Rosario. “Para los adoradores la Virgen es fundamental, por eso Pablo VI animaba a seguir a María, pues es el cauce por donde Jesús llegó y que nos atrae y lleva a Dios”, explica Francisco Burgos, responsable de comunicación de ANE. No en vano, la vigilia estuvo presidida por la Virgen del Valle, patrona de la localidad.

Rafael Corrales, presidente del Consejo Diocesano de ANE dio la bienvenida a los presentes. “Hoy nos reunimos en torno a la mesa para festejar el Sacramento del Amor, para participar de la Fiesta de la Vida, pues es Cristo mismo quien nos invita a compartir el pan con los hermanos”.

Un Obispo adorador

Mons. Santiago Gómez comenzó el rezo de Vísperas y presidió una Eucaristía concelebrada por los sacerdotes del arciprestazgo de Écija y Teodoro León, Vicario General de la Archidiócesis y director espiritual y consiliario de la Adoración Nocturna diocesana.

En su homilía, el Obispo auxiliar expresó que “las vigilias de adoración no son otra cosa que un detalle de amor al Señor”. Refiriéndose a los adoradores, aseguró que ahondan “en la enseñanza del Señor con vuestros temas de reflexión en el Turno, os acercáis al Señor con esa oración vocal, con el Rosario, con la Liturgia de la Iglesia”. También invitó “a renovar vuestro Carisma como adoradores y adoradoras, como carisma de Amor, que en la noche y en el silencio busca a Jesús”, porque “vivimos nuestro carisma como respuesta amorosa a esta misericordia y este amor misericordioso que Jesús nos ha mostrado a todos, en nuestra vida”. Mons. Gómez recordó que la tarea de los adoradores tiene un sentido de “reparación” ya que lo hacen en nombre de la Iglesia. Igualmente, animó a difundir este carisma, “obligación también de sacerdotes y obispos”. Por último, el prelado mantuvo que “una Iglesia que no sea fervorosa, que no ponga en el centro de la vida a Jesucristo Eucaristía, no podrá ser una Iglesia misionera” porque “quien no tiene experiencia de Dios, es difícil que pueda hablar de Dios”. En este sentido, puso de ejemplo a los adoradores, testimonios de Dios vivo.

Después de la misa se organizaron cinco turnos de vela, que se iban sucediendo a lo largo de la noche, recitando cada turno el Oficio de Lectura completo y dedicando un tiempo a la oración personal en silencio. Cada turno finalizó con un canto a la Virgen.

A las cinco de la mañana, terminados los turnos de vela, se reunieron todos los adoradores en el templo para el rezo de Laudes.

A continuación, y para clausurar la vigilia, se organizó la Procesión Eucarística con el Santísimo Sacramento bajo palio. En la Plaza de Santa María, delante del monumento de la patrona de la ciudad, el párroco de la Mayor de Santa Cruz, Francisco Reina, impartió la bendición a los campos.

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