Vidriera de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel (Catedral de Sevilla)

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Vidriera de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel (Catedral de Sevilla)

En este Adviento se nos invita a contemplar a María embarazada en camino, demostrando que, como dijo Ella misma en la Anunciación, es la Esclava del Señor haciéndose la servidora de los hermanos, en este caso su prima Isabel, que embarazada de Juan el Bautista y de avanzada edad, necesitaba su ayuda. El encuentro de las dos madres es lo que nos muestra esta hermosa vidriera de la Catedral de Sevilla.

Esta vidriera que se encuentra sobre la Puerta del Bautismo es obra de Vicente Menardo y data del año 1568, si bien en la cartela que aparece al pie de la escena se muestra la fecha de 1777 en que fue restaurada. Menardo procede de los Países Bajos, pero su obra presenta soluciones del manierismo italiano, y lo encontramos trabajando en la Seo hispalense en 1560, siendo nombrado vidriero de la Catedral en 1565, sucediendo a Arnao de Flandes, que había fallecido en 1557. Vicente Menardo morirá en 1578, realizando las vidrieras de la Anunciación, la Visitación y la Conversión de San Pablo entre otras.

La vidriera de la visitación muestra el momento en que María se encuentra con su prima Santa Isabel, según el relato de Lucas 1, 39-56; así aparecen en el centro de la composición María abrazando a su prima, la cual en señal de respeto se inclina hacia la Virgen, mientras que a ambos lados distinguimos a Zacarías y a una figura femenina que debe ser una sirvienta de Isabel, o bien otra de las parientes de la Virgen, María Salomé o María de Cleofás, aunque al carecer de nimbo debe tratarse más bien de una de las doncellas de la esposa de Zacarías, que si bien no aparece en el Evangelio de Lucas, sirve en este caso para equilibrar la composición.

La escena transcurre ante un gran telón de color morado que deja ver el cielo por su parte superior, destacándose en esta obra la solería sobre la que se disponen las figuras.

Todo el perímetro del vano circular lo ocupa una vistosa guirnalda con una gran variedad de flores y frutas, que subrayan la alegría de la escena principal.

El Papa Francisco comentando el momento que nos muestra esta vidriera nos dice: “la visita de María a Isabel nos prepara para vivir bien la Navidad, comunicándonos el dinamismo de la fe y la caridad, el cual es obra del Espíritu Santo: el Espíritu de amor que fecundó el seno virginal de María y que la instó a acudir al servicio de su pariente anciana; un dinamismo lleno de alegría, como vemos en el encuentro de las dos madres, que es todo un himno de júbilo alegre en el Señor, que hace cosas grandes con los pequeños que se fían de Él”.

Antonio Rodríguez Babío

Delegacio diocesano de Patrimonio Cultural

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