Más de 400 mojas de clausura rezan a diario en la Archidiócesis de Sevilla por cada uno de nosotros. Oran por las necesidades de la diócesis hispalense y de sus fieles, por las intenciones del arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, por su ministerio y el de todo el clero que sirve al Pueblo de Dios en esta Iglesia diocesana. En su oración hay nombres propios, miedos concretos, proyectos a realizar e ilusiones por venir, pero también hay muchas caras desconocidas, hay peticiones atemporales y solicitudes tan íntimas que nunca saldrán de entre los muros del convento. Su vida es oración y entrega generosa a través del diálogo continuo con Dios. Una labor discreta y humilde que, sin embargo, sostiene toda la actividad pastoral y evangelizadora de la Iglesia. Una labor que cada año se recuerda y se agradece en la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que este año celebra su treinta aniversario bajo el lema ‘¿Para quién eres?’.
Esta, explica José Ángel Martín, vicario episcopal para la Vida Consagrada en la Archidiócesis de Sevilla, es “una pregunta sencilla y profunda que interpela el corazón de toda la Iglesia y, de manera particular, de quienes han sido llamados a consagrar su vida totalmente a Dios”. El lema de este año, por tanto, “nos recuerda la necesidad de mostrar al mundo que Dios es luz y esperanza para todos, especialmente en medio de las dificultades, incertidumbres y desafíos de nuestro tiempo. Nos invita a redescubrir que toda vocación nace del amor de Dios y está orientada al servicio generoso de los hermanos”.
En la Archidiócesis de Sevilla la celebración de esta jornada tendrá lugar el domingo, 1 de febrero, a las cinco y media de la tarde en la Catedral de Sevilla. La Eucaristía será presidida por el arzobispo hispalense, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y contará con la participación de todas las realidades consagradas presentes en la diócesis. “Será un momento privilegiado de oración, acción de gracias y renovación espiritual, en el que se hará visible la riqueza y diversidad de los carismas al servicio del Pueblo de Dios en nuestra Archidiócesis”, añade José Ángel Martín.
La vida consagrada es “un signo vivo y profético en medio del Pueblo de Dios”, continúa el vicario episcopal, quien defiende que, a través de este testimonio fiel y silencioso de tantas personas consagradas, “la Iglesia manifiesta que Dios sigue llamando y acompañando a quienes confían plenamente su vida a Él”. Por este motivo, la Jornada por la Vida Consagrada “no es solo una celebración para los consagrados, sino una invitación a toda la comunidad cristiana a reconocer, valorar y agradecer este don tan valioso para la Iglesia”. En este sentido, Martín desea que este día “nos ayude a preguntarnos, personal y comunitariamente, para quién somos, recordando que nuestra vida es don, entrega y servicio”.
Riqueza de carismas
En no pocas ocasiones podemos creer que atravesamos una crisis de vocaciones, como si Dios hubiera dejado de llamar a hombres y mujeres a consagrar su vida al servicio del Evangelio. Sin embargo, aunque es cierto que “la mies es mucha y los obreros pocos”, la realidad de la Archidiócesis de Sevilla invita más a la gratitud que al desaliento, ya que en nuestra Iglesia particular contamos con una riqueza notable de carismas y formas de vida consagrada que continúan dando fruto.
En lo que respecta a las comunidades claustrales femeninas, la Archidiócesis cuenta con 34 conventos pertenecientes a 14 órdenes distintas, que acogen a 426 mujeres de todas las edades, culturas y continentes.
Por otra parte, las comunidades de religiosas de vida activa suman un total de 53, mientras que las comunidades masculinas alcanzan las 26, lo que se traduce en más de 1.300 religiosos y religiosas que trabajan por el Reino de Dios en nuestra diócesis. Todos ellos desarrollan su misión en una amplia variedad de ámbitos pastorales y sociales: la educación en colegios y centros formativos, la atención pastoral en parroquias, la pastoral hospitalaria, el cuidado y acompañamiento de personas mayores, la evangelización a través de los medios de comunicación, la gestión de comedores y servicios sociales, la catequesis y la formación cristiana o la atención a personas con diversidad funcional, entre otras muchas tareas.
Asimismo, destaca la presencia de seis Institutos Seculares y cinco Sociedades de Vida Apostólica —tres masculinas y dos femeninas— que desarrollan su misión en medio del mundo, conjugando la consagración a Dios con la inserción en las realidades ordinarias de la vida social y profesional. Junto a ellos, han arraigado en la Iglesia diocesana otras nueve formas de vida consagrada, como las vírgenes consagradas, las auxiliares del Buen Pastor —conocidas popularmente como las religiosas de Villa Teresita— o las misioneras identes. Todas ellas contribuyen, desde su identidad propia, a mostrar la pluralidad de caminos por los que el Espíritu Santo sigue llamando y actuando en la Archidiócesis hispalense.
Ecos del Congreso de Vocaciones
El lema de la XXX Jornada de la Vida Consagrada recuerda la celebración del Congreso de Vocaciones ‘¿Para quién soy? Asamblea de llamados para la misión’, celebrado en Madrid hace un año. “En aquel encuentro festivo y gozoso, al estilo de un «nuevo Pentecostés», sentimos cómo el Espíritu de Jesús nos envió, nuevamente, a seguir ofreciendo la buena noticia del Evangelio, con la confianza de saber que Dios, también hoy, sigue llamando y que cada persona, a pesar de los ruidos de nuestro tiempo, puede responder con generosidad”, recuerdan desde el Servicio de Pastoral de la Vocación de la Conferencia Episcopal Española.
En este contexto, se pide a los consagrados responsabilidad para vivir “como discípulo misionero en su vida cotidiana, en la búsqueda o desarrollo de su vocación concreta”. También se insta a cada institución (carismas) a discernir “cómo dar un renovado impulso a la pastoral vocacional en su ámbito particular”. Y a la vez, hacen una llamada a todos los cristianos para buscar “lo que podemos ir haciendo juntos (misión), en sinodalidad, dentro del marco y realidad de las Iglesias particulares, entre los diversos ministerios, servicios, dones y carismas”. Por tanto, “esta etapa del Pos-Congreso de Vocaciones y la Jornada de la Vida Consagrada de 2026 nos ofrece este indicador: «Todos por todos» para responder al don y a la tarea de la pastoral de la llamada: cómo generar una cultura vocacional que favorezca el reto de plantear la vida como vocación, y cómo ofrecer y promover todos los caminos vocacionales y de consagración en nuestra Iglesia”, concluye su exhortación este servicio episcopal.
Desde la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada en la Archidiócesis de Sevilla se invita a las parroquias, iglesias y oratorios a celebrar este día con los subsidios y materiales preparados por la Conferencia Episcopal Española, que puede descargar aquí.
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