Servir a la Iglesia, ayudar a los pobres…y aprender inglés

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Seis seminaristas han pasado parte de su verano desarrollando una labor pastoral en Inglaterra. Esta iniciativa, propuesta desde el Seminario para aquellos seminaristas que querían mejorar su inglés, ha servido además para que los seis jóvenes conocieran una cultura diferente, así como para aprender de otras realidades pastorales en el extranjero.

Bristol, Manchester y Londres han sido las tres ciudades en las que nuestros seminaristas han vivido esta experiencia que recomiendan y que, aseguran, les gustaría repetir.

Londres

Francisco José López, de 35 años, y José Rubén Oliveros, de 20, pusieron rumbo a Inglaterra el pasado 8 de julio, a la casa parroquial (lo que allí se llama el «presbytery») de Our Lady Queen of Apostles, una de las tres parroquias católicas de Welwyn Garden City, localidad situada a treinta kilómetros de Londres. Ambos seminaristas disfrutaron de su estancia hasta el día 29 del mismo mes.

Allí, como ellos mismos lo han descrito, han descubierto lo que es vivir 24 horas junto a un sacerdote: «nos levantamos y rezamos con él, vamos a las misas, bautizos y entierros que celebra en las diferentes parroquias que atiende; conocemos a los feligreses, a los cuales recibimos y despedimos a la puerta del templo según la costumbre inglesa; asistimos a las actividades de fin de curso de los centros educativos católicos de la ciudad; nos reunimos con los colectivos y grupos de las parroquias, etc.» Igualmente, han tenido la oportunidad de reunirse con el obispo auxiliar de Westminster, monseñor John Sherrington, y con pastores anglicanos, metodistas y baptistas. Por otra parte, «al final del día, después de la cena, tenemos un momento para compartir experiencias y escuchar los consejos del padre Norbert –quien los acoge-, que lleva veintisiete años como sacerdote».

Pero también han tenido tiempo para el ocio y el turismo, ya que han visitado ciudades como Londres, Cambridge o York. Igualmente, han conocido la antigua abadía de Saint Alban, donde se venera el primer mártir cristiano inglés, San Albano de Verulamium, del siglo IV. «Visitando estos lugares hemos aprendido mucho de la historia del catolicismo en Inglaterra», confiesan los seminaristas.

Por otra parte, en estas tres semanas, han vivido muchas anécdotas, como el encuentro con dos jóvenes españoles, ambos católicos comprometidos en España, que trabajaban como aupair con dos familias inglesas que no profesaban el catolicismo. Francisco y José Rubén les convencieron para que acudiesen a la misa de su parroquia y le pusieron en contacto con el padre Norbert y con la comunidad católica de Welwyn Garden City «que los acogieron con los brazos abiertos». También recuerdan que pasaron «cosas curiosas» en el contacto con protestantes, «como cuando nos presentaron por primera vez a una mujer sacerdote o cuando instintivamente nos santiguábamos y hacíamos genuflexión en los servicios anglicanos a los que asistimos.»

Manchester

Eduardo Vega y Luis María Jiménez, ambos de 19 años, llegaron a Manchester el 17 de julio y lo dejarán el próximo 8 de agosto.

Estos seminaristas se quedan en la residencia de ancianos de las de las Hermanitas de los Pobres de Manchester, «Saint Joseph’s home». Allí realizan labores de acompañamiento y conversación con los ancianos, así como «ayudar en las distintas tareas de la residencia, desde fregar platos, pasar la aspiradora o la fregona, servir las diferentes comidas o el té, etc. Además, participamos de la Misa en la capilla de la residencia.» Al igual que sus compañeros en Londres, también tienen momentos de ocio y han podido visitar la ciudad.

Por otra parte, destacan la importancia de la oración en esta experiencia, ya que cada día le dedican un «largo rato» antes de comenzar sus tareas.

Aseguran, igualmente, que disfrutan «mucho con el sentido del humor de los ancianos, especialmente de algunos sacerdotes mayores que viven en la residencia».

Bristol

Jesús Ojeda y Francisco José Gordon, de 22 y 20 años respectivamente, llegaron a Bristol el 21 de julio y se quedarán en aquella ciudad tres semanas. Al igual que sus compañeros en Manchester, estos dos seminaristas se están quedando en la Casa de San José, una residencia de ancianos que tienen las Hermanitas de los pobres en Bristol. Fue el equipo formativo del Seminario quien les ofreció la posibilidad «de aprender inglés y servir a la Iglesia y a los pobres en Inglaterra».

Además de ayudar en las tareas de limpieza de la casa, en cocina y servir la comida en el comedor, «asistimos a clase de inglés que nos ofrece una residente del lugar, quien fue profesora en su vida laboral y se siente ahora muy realizada pudiendo ayudarnos con el idioma. También asistimos a todos las celebraciones religiosas que tienen lugar en la residencia como el Rosario, la Santa Misa y el rezo de la liturgia de las horas».

En su experiencia en Bristol recuerdan el testimonio de una anciana: «nos presentaron a una señora muy mayor con apenas movilidad, que estaba un poco cabizbaja en su silla de ruedas. Cuando le dijimos que éramos seminaristas se emocionó cambiando por completo la expresión de su cara. A nosotros se nos ocurrió cantarle Regina Coeli, una oración en latín dedicada a la Virgen para el tiempo de Resurrección. Éste es un canto muy alegre que también conocía la mujer. Cantándole nos parecía que su cara se llenaba cada vez más de felicidad y juventud. Fue un momento inolvidable para nosotros».

Vivir la fe en el extranjero

Aparte de sus vivencias personales, los seis seminaristas coinciden en que el catolicismo se vive con mayor sentimiento de comunidad cristiana allá en Inglaterra, quizás porque «no es la religión mayoritaria». Sin embargo, como apuntan Francisco y José Rubén desde Londres, «a lo largo de las últimas décadas, a pesar del profundo secularismo y abandono de la práctica religiosa, se mantiene relativamente estable el número de católicos, sobre seminaristas 1todo en comparación con el acelerado retroceso que están experimentando la Iglesia anglicana y otras confesiones protestantes». Además, aseguran que «la Iglesia católica en Inglaterra es una iglesia en misión y multicultural, ya que integra a ciudadanos con diferentes tradiciones» y señalan que la eucaristía mantiene un papel central en la vida diaria de la parroquia.

No obstante, los seminaristas se han sentido como en casa en sus lugares de residencia. En palabras de Jesús, «cuando voy a Misa, rezo el Rosario, o en cualquier oración, a pesar del lenguaje o de algunas costumbres propias del lugar, es como si estuviera en España, en mi parroquia. Siento una sensación de sentirse acogido en tu casa, nuestra casa, nuestra misma familia que es la Iglesia, la familia de los amigos de Jesús».

Igualmente, los seis jóvenes destacan el gran trabajo que desarrollan las hermanitas de los pobres con los ancianos tanto en Bristol como en Manchester y el padre Norbert Fernandes, cuya «intensa labor pastoral ya era conocida por el rector del Seminario, Antero Pascual», según comentan los seminaristas Francisco y José Rubén.

Una experiencia recomendable

Aunque sus experiencias han sido similares, cada uno se lleva a casa una vivencia única e irrepetible, una forma diferente de vivir el cristianismo y de descubrir a Cristo también en tiempo de vacaciones.

Los seis seminaristas, que el pasado 25 de julio se reunieron en Londres para celebrar juntos su experiencia pastoral en el extranjero, confiesan que la repetirían. Eduardo y Luis (Manchester), por ejemplo, esperan «poder dedicar los veranos a más actividades que nos ayuden y nos enriquezcan en nuestra formación». Así mismo, instan a los jóvenes que sienta la llamada de Dios a que «respondan con generosidad a esa inquietud, confiando en el Señor, porque no se verán defraudados». Igualmente, Jesús y Francisco desde Bristol, resaltan el valor de aprender el idioma porque «toda la formación nos ayuda a crecer como personas y como cristianos». Por último, aconsejan a otros seminaristas a vivir esta experiencia, a «prepararse un buen nivel de inglés, perder la vergüenza al contacto con los feligreses y estar dispuesto a ponerse un jersey y un impermeable en pleno mes de julio».

 

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