“San Pablo sigue hoy escribiéndonos a cada uno de nosotros”

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Álvaro Pereira, sacerdote diocesano de Sevilla y director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla (SARUS), es noticia estos días por la presentación de un nuevo libro. Tratándose de un doctor por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma no extraña que el libro se titule ‘Primera carta a los Corintios’ (BAC, 2017).

(P) La serie ‘Comentarios a la Sagrada Biblia’ (en la que se enmarca este libro) es un intento por acercar a los fieles los textos bíblicos a la luz de la nueva traducción de la Biblia. ¿Son tantos los cambios, al menos en las cartas de san Pablo?

(R) No son tantos. De hecho, los traductores han intentado preservar los más posibles la traducción que se hizo tras el Concilio Vaticano II, pero el castellano es una lengua viva. La Biblia, por tanto, está siempre retraduciéndose. Simplemente ha sido una actualización del lenguaje para hacerlo más literal, trasponer de manera más fiel al texto griego. Pero no hay grandes cambios.

¿Cómo nos ven “desde arriba”? ¿Cómo calificaría un experto biblista como usted la cultura bíblica de los fieles?

Cuando Benedicto XVI hizo el Sínodo de la Palabra, se hicieron unos estudios sobre la competencia bíblica de los cristianos europeos y lamentablemente España quedó en el último lugar. Culturalmente, por nuestra hostilidad ante la reforma protestante y nuestra devoción que a raíz del Barroco se fundamentó, sobre todo, en la Inmaculada, la religiosidad popular y la Eucaristía, la Biblia se apartó del pueblo cristiano. Después del Concilio Vaticano II la Iglesia está intentado que vuelva a leerse y estamos haciendo muchos avances en aras de ello. Pero aún nos queda mucho. Esta colección de la Biblioteca de Autores Cristiano pretende precisamente eso, hacer que la gente lea más.

Con frecuencia se nos habla del significado que encierran los textos bíblicos, como un documento que hay que leer, por ejemplo, sin perder las referencias de otros libros de la Biblia. ¿Las cartas de san Pablo son quizás una excepción, son más directas?

Sin duda son muy directas. Tenemos acceso a la correspondencia exclusiva entre san Pablo y la comunidad de los corintios, una correspondencia en la que encontramos el pulso, la realidad y los problemas de los primeros cristianos. Así que podemos decir que san Pablo sigue hoy escribiéndonos a cada uno de nosotros.

Son, por tanto, estas cartas el mejor testimonio que tenemos de la vida de los primeros cristianos.

Sí, son una ventana a la vida de nuestros hermanos fundadores de la época apostólica. En ellas vemos cuáles eran sus problemas y descubrimos que no son tan distintos a los que tenemos ahora: en la Iglesia de Corinto había divisiones, favoritismo y discusiones; problemas morales en aspectos sexuales, económicos o sociales –como hoy-, pero también en la Iglesia de Corinto había mucho deseo de escuchar el Evangelio y seguir a Dios, también como hoy entre nuestros cristianos.

Entonces, ¿qué quería san Pablo transmitir?

Si me quedara con algo, diría que san Pablo estaba muy entusiasmado por la fuerza que tenía la Palabra de Dios en aquella comunidad. El cristianismo empezó con mucha fuerza gracias al Espíritu. Pero el problema era que muchos corintios acogían el Evangelio de Cristo pero seguían viviéndolo con los valores del mundo antiguo. Ellos creían en el Evangelio pero no vivían como Cristo les proponía. Así, lo de san Pablo es un intento de volver a proponerles la Palabra del mesías crucificado.

Además, en san Pablo vemos reflejado un reparto de roles entre hombres y mujeres a la luz de aquella sociedad del siglo primero. Es este un tema recurrente, que tampoco se evita en este libro…

Ciertamente la primera a los corintios ha sido famosa por algunas cosas que dice sobre las mujeres. Al respecto, cito en el libro un pasaje de Benedicto XVI que dice que hay que relativizar muchos versículos porque hoy no se viven de esta manera. Yo animaría a los lectores a leer esos textos y que juzguen ellos mismos. Lo que parece claro es que San Pablo busca un compromiso entre lo que dice el mensaje evangélico de que todos somos iguales en dignidad y derechos ante Dios y la salvación, y los convencionalismos propios de la época.

Vemos que este libro trata muchos temas, pero ¿se trata de un texto para expertos, para iniciados en Sagradas Escrituras, o podemos decir que tiene un carácter más divulgativo?

He estado cuatro años preguntándome esto mismo (ríe). Pienso que es para expertos, pero escrito con un lenguaje que el gran público puede entender. No he ahorrado ninguna discusión exegética porque creo que sería disolver la dificultad de un texto que se escribió hace dos mil años y que ciertamente tiene su complejidad, sin embargo, he intentado escribirlo para que pudiera ser comprensible para los cristianos formados de nuestras comunidades.

Por último, Álvaro Pereira, ¿qué podemos aprender del apóstol Pablo?

En la carta vemos un cristiano palpitante, que dice “Ay de mí si no anuncio el Evangelio”, una frase que tanto gustaba a Pablo VI. Un hombre entregado totalmente al anuncio del Evangelio y que vivió predicándolo, así que es un gran modelo para el cristiano de hoy que está embarcado en la nueva evangelización.

Entrada relacionada: Recomendaciones de la Librería Diocesana de Sevilla (junio 2017)

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