“La Iglesia en Venezuela tiene una voz profética”

Archidiócesis de Sevillahttps://www.archisevilla.org/
Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

Víctor Navarro y Ana Solano son militantes del Movimiento Cultural Cristiano y, una vez jubilados de sus trabajos en la sanidad pública y la universidad, decidieron entregar su tiempo “en un momento de riesgo”. Dejaron en Sevilla a familia y amigos, y se marcharon a Venezuela donde el Movimiento lleva más de diecisiete años promocionando militantes cristianos. Viven entre los que más están sufriendo las carencias y atropellos que un día tras otro saltan a la primera plana de la actualidad. Precisamente esto, que Venezuela no pase a ser una noticia de segundo rango, es uno de sus objetivos ahora que se encuentran por unos días de nuevo en Sevilla.

Hablar hoy de Venezuela es hablar de hambruna, de carencia de medicinas… ¿Exageramos?

(Ana) En absoluto. Los dos somos médicos y el tema de las medicinas es escandaloso. Creo que estamos peor que en cualquier país africano de los que parece que están perdidos en mitad de la selva. No hay cosas elementales, como antibióticos o desparasitadores, no hay de nada. Una pediatra nos decía con lágrimas en los ojos que en el hospital de referencia de Ciudad Guayana no hay agua corriente para lavarse las manos de una exploración a la siguiente.

¿Y esta situación cómo se explica en un país que pasa por ser de los más ricos de América?

(Ana) Por el expolio sistemático. Suelo rebelarme un poco cuando se quiere culpar sólo a Maduro. Es verdad que es inaceptable lo que Maduro está haciendo y todo el planteamiento desde estos 17 años en los que hemos visto cómo ha ido empeorando la situación. Pero el expolio de Venezuela es anterior a Maduro, y es anterior a Chaves. Uno de los problemas es que la gente sabe que la burguesía cuando estuvo en el poder despreció a las personas de los barrios, y eso mismo crea una cierta desconfianza en el futuro. Nadie quiere ahora a Maduro, pero no tienen fe ciega en las alternativas que se les ofrecen.

(Víctor) En ese sentido, Francisco denuncia el marco de las grandes empresas, de los grandes bancos que van solo a extraer cosas y no a hacer que la sociedad se promocione, crezca, tenga una democracia consolidada con toda esa riqueza. El tema del petróleo es significativo.

(A) Las colas para poner gasolina a veces duran muchas horas o días, porque la gasolina no la producen ellos.

(V) Venezuela es el segundo importador de gasolina de Estados Unidos.

¿Qué papel juega la fe en el día a día de las familias, de los venezolanos?

(A) Para el laicado, la fe sostiene su vida. Es impresionante. No son frases hechas, es algo vivido por la gente. Todo hace referencia a la providencia, a Dios, al cuidado que tiene de nosotros, a que es lo mejor que nos puede pasar si Él lo permite… La piedad popular está en el día a día, los sacramentos igual.

(V) Una de las asignaturas que damos en el Seminario es Historia de la Iglesia en Iberoamérica. Son cinco siglos de ese cultivo de piedad popular, de una fe profunda, de una confianza muy grande en la Virgen, una devoción muy grande al Santísimo Sacramento en la gente joven… Y esa cultura de fondo es la que de alguna forma las sectas protestantes quieren quitar. Esa dimensión social y política que parte de una fe en el Señor, de una fe en la comunidad, en la Iglesia. Como dice Francisco, esas sectas tienen una base en la teología de la prosperidad y en el individualismo. Quiero destacar el papel de las madres y las abuelas cristianas, que viven el día a día con alegría, a pesar de la situación.

(A) Cuando vamos, nosotros somos evangelizados por ellos. No se puede entender la situación de Venezuela y la actitud pacífica de la población, incluso en las protestas, la actitud de paciencia, incluso de misericordia con los mismos que les están agrediendo, si no es por esa fe profunda.

La Conferencia Episcopal Venezolana ha definido la convocatoria de una Asamblea Constituyente como algo “percibido por la inmensa mayoría de la población como una iniciativa divorciada de las urgentes necesidades del país”. Sin embargo, más cerca de nosotros no faltan quienes consideran que eso no es así ¿Con qué nos quedamos?

(A) Parece claro que la mayoría está demandando una organización del país. Yo separaría las manifestaciones, que son de una clase media que está siendo dañada profundamente y está acostumbrada a tener el poder, de la situación en los barrios, de la gente pobre que hasta ahora se pensaba que apoyaba al chavismo. Creo que eso se ha desinflado totalmente. La gente no quiere la situación que está viviendo, hemos asistido a entierros por hambre de niños menores de dos años, en los hospitales ya hay casos que estudiábamos en Medicina que se daban en África de malnutrición, niños que llegan e irremediablemente van a morir en 24 o 48 horas, los cortes de agua… La gente se da cuenta de eso, está muy cansada, muy harta.

(V) Hay tres ámbitos: alimentación, sanidad y seguridad. Y Venezuela el año pasado registró casi 30.000 muertos. Bueno, muertos no, asesinados.

(A) Nosotros somos especialistas en Salud Pública, y con el paludismo hay que hacer una llamada internacional. No es propaganda, hay paludismo falciparum en Venezuela. Hemos asistido a muertes por paludismo, es algo endémico en el país, no hay medicación y no se fumiga contra los mosquitos. Cuando vamos le tememos más a los mosquitos que a las balas.

Los obispos exhortan a la población a no resignarse, a levantar la voz de protesta… ¿Adónde vamos?

(V) Es importante esa voz de protesta, que tiene que tener la connotación de no violenta, de una denuncia clara. Por otra parte, en estos días hemos escuchado decir a Francisco que es necesario seguir la vía del diálogo, de la negociación, para que haya elecciones rápidas, para que se saque a los presos políticos de las cárceles, para que haya alimentación, sanidad adecuada, seguridad… Hay una serie de elementos que son fundamentales por sentido común.

(A) Yo le preguntaba a un militante venezolano, campesino, por su esperanza. Y él me decía que su esperanza, aparte de la cristiana, era el apoyo internacional. Que a nivel internacional esto no pasara a ser noticia de segundo orden. Y esto yo me siento en la obligación de transmitirlo.

(V) La Iglesia en Venezuela tiene una voz profética y además unos planteamientos, como dice monseñor Ubaldo, de hacer las cosas desde abajo. Hacer sociedad desde la sociedad frente al Estado. Además, hacerlo en comunidad.

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