“La familia es el lugar donde realmente crecemos como personas para el amor”

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Enrique Aranda, responsable de formación del programa de educación afectivo- sexual TeenStar en España, fue el encargado ofrecer la segunda sesión de la II Semana de la Familia, celebrada ayer tarde, bajo el título ‘Fortalecer la educación de los hijos’.

La importancia de poder corregir a nuestros hijos, el acompañamiento y guía de los jóvenes, y la necesidad de educar a los hijos en el amor y en la virtud, fueron algunos de los aspectos que se desarrollaron en la ponencia.

La familia, primera escuela de los valores humanos

Tomando como base las palabras del papa Francisco en la exhortación Amoris Laetitia (La alegría del amor), Enrique Aranda comenzó su ponencia señalando la importancia del amor y de educar a los niños jóvenes para que amen y se dejen amar.

“Nos encontramos luchando con una cultura dominante que nos lleva contracorriente. Cuando proponemos valores, intentando cambiar la actitud y comportamiento de los jóvenes, hemos de tener paciencia. Es un proceso gradual y los padres no tenemos paciencia”, aseguró. El ponente explicó que el hombre suele acomodarse a una vida superficial, perdiendo la capacidad de comprender. Por ello, las personas dejan de preguntarse sobre el sentido de la vida y se llegan a situaciones en las que “se llega a abolir lo humano”. El ser humano ha de conocerse a sí mismo, debe “conocer su ser corporal y espiritual, para así saber de dónde viene y dónde va”.

“Es en el seno de la familia donde realmente crecemos como personas para el amor, donde tenemos la primera experiencia de amor y donde realmente se nos puede enseñar a amar”, añadió. El hombre no está preparado por naturaleza para amar y tiene que desarrollar las virtudes naturales para ello.

Aranda explicó que el abandono de la educación de los hijos “nunca es sano”, como no lo es la obsesión a la hora de educarlos, pues “como afirma el papa Francisco, esta obsesión no es educativa”. Asimismo, aunque los padres necesitan de la escuela para asegurar una instrucción básica de sus hijos, “no pueden delegar completamente su formación moral”.

La educación afectivo- sexual

El responsable del programa TeenStar continuó su ponencia señalando que la educación afectivo-sexual es una urgencia en nuestra sociedad, ya que incide en la maduración de la persona. “Su importancia se debe a la constatación de la dificultad de alcanzar esta maduración y del descubrimiento del valor personalizadores de la sexualidad” .

“La juventud vive en una cierta indeterminación ante la elección del tipo de vida- apuntó Aranda- postergando plazos definitivo y atrasar así el ingreso en la vida adulta o la asunción de compromisos”. A este respecto, el ponente aclaró que los padres son los responsables de ofrecer a los hijos, en un marco de confianza, las explicaciones adecuadas a su edad, para que adquieran el conocimiento y el respeto de la propia sexualidad en un camino de personalización. Para ello, deben contar con personas y materiales que les proporcionen ayuda en esta tarea y, al mismo tiempo, contar con los jóvenes, con su realidad, con sus aficiones, con sus tiempos.

“Con los pequeños detalles de cada día, los padres orientan a sus hijos hacia la integración de sus capacidades para llegar a ser ellos mismos”, concluyó Aranda. “Los padres somos colaboradores en la creación con Dios y, con la educación de los hijos, somos colaboradores en el providencia de Dios”.

La tercera jornada tendrá como protagonistas a distintos movimientos familiares, en una mesa redonda titulada ‘Luz y experiencia de comunión’, moderada por Antonio Torres, del Movimiento Focolar. Será esta tarde a las ocho, en la sala Antonio Machado de la Fundación Cajasol (calle Chicarreros).

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