La Comisión Sinodal ultima la elaboración de la síntesis diocesana  

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Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

La Comisión Sinodal ultima la elaboración de la síntesis diocesana  

La fase diocesana del Sínodo prosigue su desarrollo con una fecha en el horizonte, el 4 de junio. Ese día se celebrará en la Catedral la vigilia diocesana de Pentecostés, y allí se presentarán las conclusiones de esta primera etapa del Sínodo convocado por el papa Francisco, que está concitando una participación tan amplia como diversa en los distintos sectores de la Archidiócesis de Sevilla.

La celebración del encuentro sinodal diocesano en el campus CEU Andalucía supuso el último espaldarazo a los trabajos que se estaban desarrollando en los numerosos grupos sinodales creados en la Archidiócesis de Sevilla. El siguiente paso en este calendario sinodal fue la entrega el 10 de abril de las conclusiones a las que habían llegado los grupos sinodales. Una tarea que comporta un laborioso trabajo de síntesis a la que están dedicadas 56 personas representantes de las seis vicarías (28 arciprestazgos) en las que se divide el territorio diocesano.

La tarea no resulta fácil. No en vano, conlleva resumir las aportaciones de unos quinientos grupos o, lo que es lo mismo, unas diez mil personas. Estas cifras dan una idea bastante aproximada del debate que el Sínodo ha suscitado en las comunidades parroquiales, las hermandades y las distintas realidades del laicado asociado sevillano. A falta de conocer los datos de la incidencia del Sínodo a nivel nacional, probablemente estamos hablando de una de las diócesis españolas con una base de trabajo más amplia.

La composición del equipo de síntesis, cuya tarea consiste en llegar a la vigilia de Pentecostés con un documento que resuma las inquietudes de los fieles sevillanos sobre el futuro de la Iglesia, responde a un criterio aglutinador de las distintas realidades carismáticas y territoriales de la Iglesia en Sevilla.

Fase diocesana en cinco etapas

Su calendario de trabajo se divide en cinco etapas. La primera, con el estudio de las aportaciones por arciprestazgos, concluyó el pasado 29 de abril. Estos días se completa la segunda vuelta de las síntesis, a nivel de vicarías, con la intervención de doce miembros del equipo de trabajo. Una labor que debe estar terminada el 10 de mayo. En la tercera fase de este proceso, que se prolongará hasta el 15 de mayo, intervendrán seis miembros, que recibirán la síntesis resultante de la recapitulación por vicarías para elaborar un documento en el que se fijará la aportación de la Archidiócesis en esta fase sinodal.

Pero este documento tampoco será definitivo. Los 56 miembros del equipo de síntesis deberán valorar y, en su caso, realizar las portaciones que consideren oportunas antes del 19 de mayo. Al día siguiente está previsto que se cierre todo el proceso, con el traslado de la propuesta final al Consejo Diocesano de Pastoral. Y el 23 de mayo, una vez refrendado por el arzobispo de Sevilla, el documento final, con la aportación definitiva de la Archidiócesis al Sínodo, se remitirá a la Conferencia Episcopal. El calendario sinodal diocesano concluirá con la cita de Pentecostés en la seo hispalense, una ceremonia presidida por monseñor Saiz Meneses donde se realizará la presentación pública del documento ante la asamblea diocesana.

Definir “en qué dirección es posible caminar juntos”

Como culminación del discernimiento espiritual de la comunidad diocesana, en la síntesis resultante se pretende recoger y expresar los frutos del proceso sinodal de forma comprensible incluso para quienes no han participado, “indicando cómo se ha entendido la llamada del Espíritu Santo a la Iglesia en el contexto local”. Todos los miembros del equipo de trabajo tienen clara una premisa: “No se pretende eliminar las diferencias ni armonizar las voces del exterior de forma artificial. Los conflictos, las tensiones y las cuestiones difíciles pueden estar legítimamente presentes en las contribuciones recogidas”. De hecho, el objetivo es tratar de identificar “en qué dirección es posible caminar juntos discerniendo lo que parece venir de Dios”.

Relación con el Plan Pastoral Diocesano

En definitiva, la finalidad no es otra que construir juntos, vivir en comunión, escucharnos y mirar al futuro. En su carta con motivo del inicio del curso pastoral, el arzobispo subrayó la idea de “hacer realidad la participación en la Iglesia”. Y todo esto se relaciona necesariamente con otra tarea para la que ha sido convocada la diócesis: trazar las bases del próximo Plan Pastoral Diocesano, un documento programático que marcará el camino a seguir en la Archidiócesis durante el próximo lustro.

Sentimiento de pertenencia

En el fondo anida un sentimiento de pertenencia, una identidad eclesial que define la vida. En su alocución ante los hermanos mayores de la capital, el prelado hispalense reiteró la necesidad de “crecer en la conciencia de pertenencia a la Iglesia, de vivir en unidad con el hermano, porque formo parte de la misma realidad, en la hermandad, en la parroquia, en la diócesis y en la Iglesia Universal”. Monseñor Saiz fue más allá: “Amar a la Iglesia y defenderla en todo momento, vivir una amistad profunda y verdadera, compartiendo alegrías y penas, deseos y necesidades, oración, formación y trabajos de apostolado y caridad. En definitiva -concluyó- compartir la vida entera”.

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