José Ignacio del Rey: “La gente realmente cree en esto, venera y respeta la imagen de Dios”

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Nazareno de ruan, del Silencio y los Estudiantes, José Ignacio del Rey llegó a las hermandades por tradición familiar, y aquí se ha quedado. Y tan metido, tan involucrado, le han debido ver en las cofradías que este año han confiado en él la lectura del pregón de Semana Santa. Una hora y cuarenta y dos minutos ha sido el tiempo empleado por el pregonero para desgranar su testimonio cristiano y cofrade.

¿Cómo resumimos la experiencia?

Especial y distinta. Que le den la oportunidad a un cofrade de hablarle a Sevilla, probablemente al amor de su vida, y hablar de lo que más le llena a uno, que son las cofradías y la religiosidad popular, pues es algo que colma y supone además un reto y un desafío, pero algo realmente maravilloso.

¿Se puede contar algo que le haya sorprendido, que haya descubierto de forma especial en los meses previos al pregón?

Sí, y no por plano secundario sino por cosas que yo daba por hechas o que creía que en las cofradías no estaban tan bien. Yo soy muy cofrade y, además, creo mucho en las cofradías y las defiendo. En ese aspecto son importantes las vivencias que he tenido, que me han ayudado a descubrir aspectos de las cofradías en los que yo era muy crítico. He encontrado gente estupenda, implicada, obras sociales muy asentadas con una profundidad y una profesionalidad a la hora de hacerlas importantes… Y, sobre todo, me he encontrado mucha devoción. Los que estamos acostumbrados a estar cerca de las imágenes a veces hacemos rutina de ello, y he descubierto que en muchas hermandades no existe esa rutina. La delicadeza, el cuidado, la devoción con la que se hace un traslado, con la que se mueve una imagen, me han reconfortado. La gente realmente cree en esto, venera y respeta la imagen de Dios.

¿Son conscientes realmente las hermandades de su potencial evangelizador?

Sí y no. Es decir, las hermandades llevan siglos en Sevilla evangelizando. Por lo cual, mucho de la religiosidad que existe en Sevilla viene de ahí. Luego, en los siglos XIX y XX se han desarrollado otros movimientos e instituciones de la Iglesia que también funcionan hoy. Decir que llegamos a sitios donde no llega la Iglesia no puede ser nunca pretencioso, eso no nos hace mejores. Nos hace distintos, nos hace ser un instrumento más del cuerpo que es la Iglesia. Por lo tanto, somos miembros de la Iglesia, y la Iglesia llega ahí a través de nosotros. Y es un reto. Nos llama mucho la atención cuando viene un sacerdote de otras diócesis a predicarnos, y siempre nos dice la bendición de Dios que supone tener en Sevilla y Andalucía hermandades y cofradías. Sobre todo por el proceso de secularización que en otros lugares de España está haciendo mella en la Iglesia. Parece ser que en Andalucía se está manteniendo gracias a ese dique que dice nuestro arzobispo que son las cofradías frente a la secularización.

¿Estamos perdiendo la Semana Santa que probablemente tenemos idealizada en nuestra memoria?

Sí. Esto cambia, y además lo estamos intentando preservar de una forma… Alguna vez he dicho que una rosa para preservarla la podemos disecar, pero deja de tener las propiedades que tiene. O una obra de arte, si la plastificamos la conservaremos, pero perderá quizás la emoción. Eso es preocupante, pero también hemos ser conscientes del problema que tenemos, que la sociedad cambia y Sevilla cambia. No podemos pensar en las cofradías de mi infancia, de los años ochenta, que podíamos verlas dos y tres veces, cosa que a lo mejor hoy es imposible por la cantidad de gente que hay en la calle. Hay que lograr un equilibrio para mantener esa realidad, esa verdad. Y eso es cosa de las cofradías, ellas son las más implicadas en que esa verdad sea patente.

Las mismas hermandades parecen inmersas en una dinámica renovadora, buscando actualizaciones en áreas como la comunicación o sus relaciones con los hermanos ¿Está esto reñido con el mantenimiento de eso que llamamos tradición?

Es difícil. Twitter no es un problema en sí mismo, el problema es el uso que hagamos. El mensaje que dé una hermandad en twitter sí puede ir contra la tradición. Yo llevo el twitter de la Hermandad de los Estudiantes, soy de la opinión-y la Junta también- de que la hermandad sale de estación de penitencia en silencio el Martes Santo, y nosotros estamos, en contra de todas las teorías de la comunicación, en que el Martes Santo no tuiteamos, porque la hermandad está en silencio, haciendo estación de penitencia, y ya están los medios de comunicación para informar dónde estamos y por dónde vamos. Esta es una opción que ahora mismo todos los community managers nos dicen que es un absoluto error, pero preferimos la tradición y decir que la hermandad guarda silencio. Podemos estar equivocados, son teorías.

¿Ignacio del Rey es padre de familia?

Sí.


¿Dista mucho la Semana Santa que a usted le enseñaron de la que seguramente muestra a sus hijos?

Sí, muchísimo, es completamente distinta. Ahora es más difícil. Como padre creo que tengo más problemas en decirle a mis hijos que vivan la Semana Santa que los que tuvieron mis padres. Por el ambiente social, por lo que suponía, por el propio respeto a las imágenes, incluso por la evolución social. Ahora hay un conocimiento de las cosas mucho más amplio, las cosas ya no se dan por hechas. Mis hijos salen a la calle y no tienen por qué oír hablar de Dios, cosa que antes, en mi infancia, era más habitual, se daba más por supuesta. Eso hay que ganárselo, las cofradías se lo tienen que ganar. No me basta con explicarle a mis hijos que sus abuelos salían de nazareno y que nosotros salimos. No, ellos tienen que conocer por qué, y te lo preguntan. Y tú les tienes que dar razón de la fe. Después, a lo largo del año, si tú te comportas de forma distinta de lo que luego predicas, seguramente no se sentirán atraídos por pertenecer a una hermandad y salir de estación de penitencia. Aparte de lo poco que en la vida actual se valora el sacrificio, la privación y la penitencia. Eso también les llama mucho la atención porque no es un valor al alza. Al contrario, parece algo retro, demodé.

Para terminar, ¿le ha quedado algo por decir?

Muchísimas cosas, primero por cuestiones de tiempo. Lo que quería decir está en esencia en el pregón, pero a Sevilla y a las hermandades no se le termina de decir nunca todo lo que uno le quiere decir. Es toda una vida de vivencias, de recuerdos, que se vuelcan en muy poco tiempo. Pero bueno, yo creo que se pueden decir de otras formas, no solo con el pregón, se dice con la vida, con actuaciones en la hermandad, estando al servicio de la ciudad y de la Iglesia, con lo cual hay muchos ámbitos en los que poder expresar todas las cosas que uno tiene dentro.

¿Podemos decir que hemos conocido bien a este cofrade del Silencio y los Estudiantes, que se ha mostrado tal como es, sin dejarse nada en el tintero?

Yo lo dije, el pregón va a ser mío, un reflejo de mí mismo. Y eso es lo que transmití. Lo que la gente ha visto es lo que yo siento, mi forma de ver las cofradías, de entender la Semana Santa y la fe.

Puede consultar el texto del Pregón de Semana Santa en este enlace de la web del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla.

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