Jornadas diocesanas de liturgia

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El área académica del Seminario Metropolitano acogió durante el martes 10 y el miércoles 11 de febrero las XXVII Jornadas Diocesanas de Liturgia, que en esta edición se desarrollaron bajo el tema ‘La iniciación cristiana: el Bautismo’.

Las Jornadas, convocadas por la Delegación Diocesana de Liturgia, estuvieron divididas en cuatro ponencias, en las cuales se hizo un recorrido por la administración del primer sacramento de la Iniciación Cristiana en diferentes edades: infantes, niños en edad escolar y adultos. Para ello se contó con la presencia de dos doctores en Sagrada Liturgia: mons. Juan Manuel Sierra, párroco en Talavera de la Reina (Toledo) y Alejandro Pérez Verdugo, párroco en La Carihuela (Málaga). La moderación de la mesa estuvo a cargo de Luis Rueda, delegado diocesano de Liturgia.

El primer día, dedicado a niños e infantes, mons. Sierra hizo hincapié en la importancia de la explicación del misterio de la fe, de los signos que encierran los sacramentos de Iniciación: ‘Las celebraciones pasan sin pena ni gloria. Falta una verdadera Iniciación Cristiana, comprender los signos, comprender lo que estamos haciendo’. Por ello se detuvo en describir el significado de los signos en el Bautismo de niños recogido en el Ritual. En su segunda ponencia explicó las peculiaridades del Bautismo de niños con uso de razón, entre 7 y 18 años, recogidas en el capítulo V del Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA).

El segundo día, el doctor Alejandro Pérez Verdugo trató en sus dos ponencias sobre la Iniciación Cristiana de adultos, contextualizándola en una situación social en la que hay cada vez más adultos que piden ser bautizados porque no recibieron este sacramento de niños.

Esta Iniciación, que comienza con un proceso de catecumenado, es un ‘todo único» que acaba ‘haciendo cristiano» a un adulto en una celebración pascual en la que recibe el Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación. Sin embargo, afirmó Pérez Verdugo, ‘toda la vida ha de considerarse un proceso de conversión e iniciación permanente’. Él apostó por una renovación de la pastoral de la Iniciación cristiana, poniendo para ello de relieve el papel del catequista, quien debe introducir en el adulto en una «liturgia espiritual’, de modo que traduzca en su vida el Misterio Pascual.

Según expresó Luis Rueda, las jornadas de los próximos dos años seguirán tratando sobre el tema de la Iniciación Cristiana, abordando los sacramentos de la Confirmación y la Eucaristía.

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