El funeral de Salvador Fernández Núñez será hoy, 3 de noviembre. La misa funeral será a las 11 horas y el entierro a las 12 horas , en el Tanatorio de la SE-30.
Justo en el día que la Iglesia ora por los fieles difuntos, Dios Trinidad se llevó de nuestro lado a Salvador Fernández Núñez, Secretario de la Delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria. Tras una intervención quirúrgica el domingo día 30, y con un posoperatorio normal, en la madrugada del día 2 de noviembre fallece debido a un paro cardíaco. No pudo participar en la Asamblea que la Pastoral Penitenciaria celebraba el sábado, día 29; no pudo gozar ni saborear el trabajo tan meticuloso y en el que tanto cariño había puesto en la preparación de la Memoria de la P.P. del 2010 y los programas de la Delegación del 2011-12. Trabajador incansable como secretario de la Delegación, todo lo tenía a punto. Ponía amor y entrega generosa en todo lo que hacía.
Salvador fue un hombre de Dios que vivía profundamente el amor a los hombres y mujeres encarcelados. Ellos, juntamente con Paquita, su inseparable esposa, eran la razón de su vida. Más de doce años llevaba comprometido en la Pastoral Penitenciaria. Él siempre decía que su fe en Dios Trinidad sólo tenía sentido desde la opción por los pobres y encarcelados. Vivía, con convicción profunda, un carisma especial lleno de misericordia y compasión hacia los marginados y excluidos. Creía en el preso, luchaba por su reinserción, llenaba de esperanza a los abatidos y desesperados. Estaba lleno de vitalidad, de entusiasmo, ilusionado siempre con los nuevos proyectos de la Delegación. Nunca regateaba esfuerzos por los presos. Entusiasta de la reinserción de los presos estuvo muy presente en la Casa de Acogida “Emaús-Esperanza de la Trinidad”. No se daba por vencido. Era un padre, más bien un padrazo, para todos los presos y presas. Los trataba con mimo y con mucho cariño. Era muy querido por ellos y por todos los Voluntarios de la P. Penitenciaria.
Fue un creyente convencido que transmitió el Evangelio y llevó a tantos hombres y mujeres al descubrimiento de Cristo impartiendo catequesis y celebrando encuentros de oración, tanto con los presos como en su parroquia de Santa Ana, preparando a los jóvenes para recibir el Bautismo o preparando a los padres para el bautismo de sus hijos.
Ahora nuestro hermano y amigo Salvador está contemplando a Dios Trinidad cara a cara; está recogiendo el galardón de los que fueron fieles a Cristo Redentor escuchando las palabras del mismo Jesús: “¡ven, Salvador, eres bendito de mi Padre, porque me descubriste en el pobre, en el preso, en el enfermo, en el inmigrante, en el desnudo y hambriento; ven a participar de la gloria de los bienaventurados en el Reino!”.
Y ahora, querido amigo Salvador, ante la Trinidad Redentora, no te olvides de aquellos que has dejado aquí en la tierra, especialmente de tu querida esposa Paquita, con quien compartiste la vida, la fe y el amor por los privados de libertad; intercede por los presos y presas, por los Agentes de Pastoral Penitenciaria y por todos aquellos que, como tú, dan la vida por los más pobres y oprimidos.