El Arzobispo insta a “anunciar a Jesucristo en el mundo del trabajo, a reclamar y promover un trabajo decente que permita vivir con dignidad”

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“Cristo Resucitado es el futuro, motivo de nuestra esperanza y de una humanidad nueva, asentada en la justicia y salvada de la muerte. Frente a ideologías obsoletas, Él es la razón de nuestro compromiso por un mundo mejor, más justo y fraterno”. Con un mensaje netamente pascual, el Arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, alentó el compromiso de las comunidades cristianas, instituciones y movimientos, durante la celebración de la eucaristía que culminó, el pasado sábado, el programa de la Acción conjunta contra el Paro en las vísperas del próximo 1 de mayo, fiesta cristiana del trabajo en la memoria litúrgica de San José Obrero y Día Internacional del Trabajo.

Presidida por el Arzobispo, la Eucaristía, que tuvo lugar en la parroquia de San José Obrero, en San Juan de Aznalfarache, fue concelebrada por el párroco anfitrión y delegado de Migraciones, José Joaquín Castellón, y el párroco de Jesús de Nazaret, José Blanco, que contaron con la ayuda del diácono permanente y colaborador de la Fundación de Lucha contra el Paro Cardenal Spínola, Manuel Luis Góngora. Entre los casi trescientos asistentes que llenaron el templo, junto a los fieles de la comunidad parroquial, estuvieron presentes diversos colaboradores de Cáritas y de la Fundación Cardenal Spínola, así como numerosos militantes de la HOAC y la JOC, entre ellos el delegado de Pastoral Obrera, Diego Márquez; el director de Cáritas Diocesana, Mariano Pérez de Ayala; el presidente de la fundación, Juan Llimona; y los responsables diocesanos de la HOAC y la JOC, Miguel Carvajo y Esther Barba, respectivamente.

Durante la Misa hubo un recuerdo permanente al mundo del trabajo, a las personas que sufren paro, explotación, precariedad y recorte de derechos, a la mujeres víctimas de acoso y discriminación, a los jóvenes en paro, a las familias empobrecidas de los barrios más pobres, “que hacen cola desde las seis de la mañana para ser atendidos por los servicios sociales”, y especialmente a los fallecidos en accidente de trabajo (23 en Sevilla durante 2017), representados simbólicamente ante el altar por unos arneses.

En su homilía, el Arzobispo también recordó las difíciles y persistentes condiciones que siguen cerniéndose sobre el mundo del trabajo: “el desempleo que no acaba, los salarios insuficientes, la explotación, los horarios excesivos y la dificultad para compatibilizar la vida laboral y familiar, que mellan la dignidad de las personas”; y tuvo cariñosas palabras hacia los colaboradores de la Acción contra el Paro y los militantes de los movimientos apostólicos de pastoral obrera, a quienes alentó “a seguir anunciando a Jesucristo en el mundo del trabajo, a reclamar y promover un trabajo decente que permita vivir con dignidad, y a defender la dignidad inalienable de la persona, imagen de Dios”.

Gesto público por el Trabajo Decente

Tras la finalización de la Misa, los participantes se concentraron en la plaza de la Constitución de San Juan para dar lectura al manifiesto difundido con motivo del 1 de Mayo por la iniciativa ‘Iglesia por el Trabajo Decente’, integrada por Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, HOAC, JEC y JOC. En el manifiesto las entidades promotoras denuncian el “injusto marco laboral y social” actual de nuestro país, así como “la falta de trabajo decente para todas y todos en nuestra sociedad”. “El sistema -afirman en el documento- configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida, sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social”.

Con este gesto se daba por finalizado el programa de la Acción conjunta contra el Paro en las vísperas del 1 de mayo. Al respecto, el delegado de Pastoral Obrera, Diego Márquez, destacó el sábado la numerosa participación en la diversas actividades informativas y formativas realizadas desde el pasado martes en el Centro Diocesano de Empleo, “un importante aliciente para continuar con este compromiso imprescindible de sensibilización de la sociedad y de nuestra comunidad diocesana”.

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