El arzobispo y los peregrinos que han acudido esta semana a Tierra Santa en la peregrinación diocesana, siguen viviendo unas jornadas intensas siguiendo las huellas de Jesús visitando y orando en los lugares más emblemáticos de la vida de jesús de Nazaret.
En la cuarta jornada han hecho una priemra estación en el Monte de los Olivos para rezar donde tuvo lugar la Ascensión de Jesús. De allí se dirigieron a Belén para celebrar la eucaristía en el pueblo Bet Sahur (campo de los pastores), localidad que es en su totalidad cristiana. En Belén han visitado también la iglesia de la Natividad y cueva del nacimiento.
La quinta jornada, que tuvo lugar ayer jueves, comenzó en el Vía Crucis por la Vía Dolorosa y celebraron la Eucaristía en el Santo sepulcro, en la capilla de los Franciscanos. Además los peregrinos pudieron orar en el Calvario, ante la piedra donde ungieron a Jesús.
También visitaron la Basílica que recuerda la Dormición de la Virgen y los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales en el Cenáculo. La jornada terminó con la visita a la tumba del rey David y rezando en el Muro de las Lamentaciones.