Bodas de oro y plata sacerdotales: “Perseverad, sed fieles”

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Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

La Archidiócesis de Sevilla está desarrollando un programa religioso y formativo en torno a la figura del patrono del clero secular, san Juan de Ávila, para centrar la mirada en las 612 personas que componen el clero sevillano. Este programa empieza por la conferencia que esta mañana, a partir de las once, ofrecerá el Arzobispo Castrense, monseñor Juan del Río, sobre el perfil del ‘Apóstol en Andalucía y la Nueva Evangelización’, en la Parroquia del Sagrario de la Catedral. En esta ponencia, el prelado disertará sobre la figura y el legado de san Juan de Ávila, una referencia muy presente en su formación a la que dedicó su tesis doctoral.

El clero sevillano goza de buena salud. Se trata de un sector diverso que, a tenor de los datos de los tres seminarios de la Archidiócesis, mira al futuro “con optimismo y realismo”, según destaca Rafael Muñoz, responsable de la Delegación diocesana de Clero y Diaconado Permanente.

En declaraciones al programa ‘Iglesia Noticia’ de COPE Sevilla, Muñoz ha destacado el servicio “muchas veces abnegado, silencioso y desapercibido” de un sector de la Iglesia diocesana vital, imprescindible. De hecho, la toma de conciencia de la importancia de las vocaciones es una de las prioridades del Arzobispo, y eso se traduce con referencias concretas en las programaciones pastorales de los últimos años. Además, las cifras –que sitúan a los seminarios sevillanos como los terceros de España en número de alumnos- están terminando por cargar de razones a los responsables de la Pastoral Vocacional, que ya hablan abiertamente de una “primavera vocacional” en la Archidiócesis. No obstante, como ha recordado monseñor Asenjo en numerosas ocasiones, no conviene bajar la guardia en este campo, ya que son muchas las tareas pastorales que precisan la implicación de sacerdotes.

En la actualidad, Sevilla cuenta con 385 sacerdotes diocesanos, 23 extradiocesanos, 40 pertenecientes al Opus Dei, 88 religiosos con cargos pastorales y diez miembros de diversas sociedades de vida apostólica. En total, 546 sacerdotes, a los que hay que añadir 58 diáconos permanentes y ocho que próximamente serán ordenados presbíteros.

Homenaje a los sacerdotes

Esta semana sirve para hacer pública la gratitud de la diócesis hacia su clero. Un año más, la Parroquia del Sagrario acoge hoy uno de los actos más entrañables del calendario sacerdotal, con el reclamo de la festividad de san Juan de Ávila. La nave central de este céntrico templo se llenará de sacerdotes, seminaristas y diáconos que rendirán un merecido homenaje a varios de ellos: ocho presbíteros -dos diocesanos, Antonio Pérez y Antonio Ramírez; y seis pertenecientes a congregaciones religiosas: Miguel de Burgos, OP, Leonardo Molina, SJ, Pedro Esteban, OFM CONV, Ángel Antonio Angulo, OFM, Enrique Parra, OFM CONV, y Daniel González, SCHP– celebrara hoy sus bodas de oro sacerdotales, cincuenta años de entrega a la Iglesia a través de este ministerio, en compañía de sus hermanos en el presbiterado. Además, dos sacerdotes – Antonio Tiburcio Godoy y Luis María Gaisse, éste último miembro de la Prelatura del Opus Dei- y un diácono permanente –Fernando César Campese– reciben un recuerdo al cumplirse veinticinco años de su ordenación.

La masiva respuesta del clero a esta convocatoria “ayuda a fortalecer los lazos de nuestra comunión sacramental afectiva y efectiva”. El Arzobispo resume de esta forma el sentido de una cita “que tanto puede contribuir a fortalecer nuestra ilusión sacerdotal”. Precisamente esto, la ilusión, veinticinco o cincuenta años después de la ordenación, es una de las claves que resumen los testimonios de los homenajeados. Uno de ellos es Luis María Gaissé, que ha rememorado esta semana su ordenación sacerdotal en el santuario de Torreciudad: “me siento muy feliz, más feliz de lo que nunca imaginé”. Además, reconoce que se han superado con creces las expectativas con las que fue ordenado, y afirma que “no hay palabras para agradecer lo que Dios ha hecho conmigo y a través de mí” en estos años de sacerdocio.

“Dios nunca falta, siempre está ahí”

En términos muy parecidos se expresaba Antonio Ramírez. La celebración de sus bodas de oro sirve para volver la mirada a “compañeros muy queridos que ya marcharon a la casa del Padre”. En este repaso a cincuenta años de entrega salen a relucir, entre otros, los nombres de Francisco Malo o Luis Vidal, así como algunas experiencias que “no hacen sino confirmar una realización feliz de mi ilusión como niño y adolescente”. La gratitud a Dios está muy presente en todos los recuerdos del padre Ramírez, así como el valor de la fidelidad, algo que no se cansa de aconsejar a quienes se están preparando para el sacerdocio o han sido ordenados recientemente: “deben perseverar, ser fieles, no desanimarse a pesar de las complicaciones y debilidades que puedan aparecer, porque –subraya- no estamos solos, Dios nunca falta, siempre está ahí”.

Retiro para sacerdotes

La programación elaborada por la Delegación del Clero culmina el 8 de junio con el retiro para sacerdotes que dirigirá el Obispo de la diócesis vecina de Cádiz.

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