Seminario Menor

Carta Pastoral de Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, con motivo de la próxima apertura del Seminario Menor en Sevilla.

Queridos hermanos y hermanas:

A lo largo del año 2010, en diversas ocasiones y en contextos distintos he ido anunciando la apertura de un Seminario Menor en nuestra Archidiócesis en el próximo mes de septiembre. Estará ubicado en uno de los edificios del complejo diocesano de San Juan de Aznalfarache, junto al monumento al Sagrado Corazón y la casa de Ejercicios de Betania. Será una sección del Seminario Metropolitano de Santa María del Buen Aire y San Isidoro y estará regido por un vicerrector y formador y un director espiritual, bajo la responsabilidad última del rector del Seminario Metropolitano.

Admitiremos alumnos de 2º, 3º y 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato, que matricularemos en dos colegios de religiosas muy cercanos al Seminario. En ellos recibirán la formación académica propia de los muchachos de su edad, complementada por la formación peculiar que recibirán en el propio Seminario.

¿Qué es un Seminario Menor? El Concilio Vaticano II lo define como un centro erigido por la Iglesia diocesana para cultivar los gérmenes de vocación de los niños, adolescentes y jóvenes que se preparan mediante una formación religiosa específica y, sobre todo, por una dirección espiritual conveniente, para seguir a Cristo Redentor con generosidad de alma y pureza de corazón (OT 3). En estos momentos tienen Seminario Menor en España 53 diócesis y carecen de él 16. Menorca, Sant Felíu de Llobregat, Santander y Jaén los han abierto recientemente. Sus responsables nos hablan de resultados más que aceptables y en algunos casos sorprendentes, lo cual quiere decir que el Seminario Menor no es una institución arcaica o pasada de moda. Todo lo contrario, la actual penuria vocacional nos está diciendo que hoy es más necesario que nunca. Durante los últimos años la Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional de nuestra Archidiócesis ha acompañado loablemente a sucesivos grupos vocacionales de adolescentes y jóvenes, que después han ingresado en el Seminario. Hemos de agradecer a sus responsables la ingente tarea realizada, que a partir de ahora deberá fortalecerse y redoblarse.

Es posible que algunos reciban esta noticia con cierta prevención, poniendo en duda la posibilidad de que pueda darse una verdadera vocación al sacerdocio en la infancia o en los primeros años de la adolescencia. Es posible, incluso, que más de uno piense que el Seminario Menor ejerce una presión indebida sobre psiquismos todavía inmaduros. La experiencia de tantos y tantos sacerdotes, entre los que me cuento, que nos formamos en el Seminario Menor, desmiente esa impresión. El Papa Juan Pablo II estaba convencido de que «la vocación sacerdotal tiene con frecuencia un primer momento de manifestación en los años de la pre-adolescencia o en los primerísimos años de la juventud» (PDV 63). En el nuevo Seminario pretendemos crear un ambiente de familia, de amistad, alegre y juvenil, en el que junto al estudio serio y concienzudo, el deporte, la formación en las virtudes humanas, se cultive también la piedad, iniciando a los seminaristas en el trato y la amistad con Jesucristo, en la devoción filial a la Santísima Virgen, y en la experiencia de la generosidad y el descubrimiento del prójimo, el amor a los pobres y el servicio desinteresado. La dirección espiritual, proporcionada a la edad de cada uno ayudará a los seminaristas a descubrir el plan de Dios sobre ellos, lo que Dios quiere que hagan con sus vidas, de modo que encuentren su propio lugar en la Iglesia.

El nuevo Seminario Menor será inviable sin la ayuda de todos. Por ello, solicito humildemente la colaboración de los sacerdotes. Ellos han de ser los primeros interesados por esta institución. Su amor a Jesucristo, a la Iglesia y a su sacerdocio les impulsará sin duda a descubrir y cultivar los gérmenes de vocación que apuntan en sus monaguillos, en los niños de catequesis y en los jóvenes de sus parroquias, poniéndoles después en contacto con el Seminario. Apelo también a la generosidad de los padres y madres de familia, que deberían considerar un privilegio grande que el Señor se fijara en alguno de sus hijos llamándoles al sacerdocio diocesano. Mi invitación se dirige también a los educadores, profesores de Religión, catequistas y vocales de juventud de nuestras hermandades, que pueden ser magníficos  intermediarios entre el Señor que llama y nuestros niños, adolescentes y jóvenes, presentándoles la hermosura de la vocación sacerdotal.

Permitidme que os confiese que sueño muchas veces con un Seminario Menor lleno de jóvenes seminaristas. Desde luego que la ayuda de Dios no nos va a faltar. Tampoco la cercanía y aliento del Arzobispo. Pero es necesaria la implicación y la generosidad de toda la comunidad diocesana. Necesitamos recursos económicos para preparar y vestir el edificio con dignidad. Pero necesitamos, sobre todo, la oración al Dueño de la mies de toda la comunidad diocesana, especialmente de las monjas contemplativas y de los enfermos, para que el Señor bendiga este proyecto y nos conceda muchos, generosos y santos  sacerdotes.

Los sacerdotes, padres de familia y los adolescentes o jóvenes interesados en obtener información pueden dirigirse al Sr. Rector del Seminario Metropolitano, C/ Tarfia, s/n. 41012 Sevilla. Tl 95.423.75.86 y  95.423.74.39.

Con mi gratitud anticipada, para todos mi saludo fraternoy mi bendición.

† Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

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