«Para dar razón de nuestra esperanza»

Carta Pastoral del Arzobispo de Sevilla, Mons. Asenjo Pelegrina, con motivo de la solicitud a la Santa Sede para la creación de un Instituto Superior de Ciencias Religiosas en Sevilla.

Queridos hermanos y hermanas:

Comienzo mi carta dominical recordándoos la noticia que nos brindaban los Medios de comunicación hace unas semanas. La Archidiócesis ha iniciado los trámites oportunos para solicitar de la Santa Sede la creación en Sevilla de un Instituto Superior de Ciencias Religiosas, con el patrocinio de la Facultad de Teología de "San Dámaso" de Madrid, que si Dios quiere, comenzará sus actividades en el próximo septiembre.

Los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas son la respuesta de la Iglesia a la necesidad de formación teológica de las religiosas, religiosos no sacerdotes, profesores de Religión, candidatos al diaconado permanente y a los ministerios y servicios eclesiales, y de los laicos en general, llamados a comprometerse activamente en la tarea de la evangelización. Tales centros ofrecen una enseñanza básica, completa, orgánica y sistemática de la teología, de nivel universitario, incluyendo los presupuestos filosóficos y las aportaciones de las ciencias humanas más conexas con la filosofía y la teología.

En los últimos años, esta forma de enseñanza de la teología se ha desarrollado notablemente en España. De ella se han beneficiado muchos religiosos y laicos, necesitados de una adecuada formación para afrontar las transformaciones culturales que ha incrementado la secularización de nuestra sociedad, dificultando el diálogo de los cristianos laicos con sus coetáneos no creyentes o indiferentes, a la hora de dar razón de su fe y de su esperanza (1 Pe 3,15).

En nuestra Archidiócesis, no han faltado iniciativas dirigidas a acercar la teología a los seglares. Desde hace años vienen funcionando la Escuela de Catequistas, el Instituto de Liturgia y, sobre todo, la Escuela de Teología para Seglares, que ha ofrecido, gracias al esfuerzo y dedicación de sus profesores, formación teológica a varias generaciones de alumnos, aunque sin la posibilidad de acceder a una titulación oficial. Precisamente por ello, deseando seguir ofreciendo a los religiosos y a los seglares sevillanos una buena formación doctrinal, después de una seria ponderación y de las pertinentes consultas, hemos iniciado los trámites necesarios para la creación del Instituto Superior de Ciencias Religiosas, de modo que pueda comenzar sus tareas en el próximo curso académico. En cuanto a instalaciones y profesorado, nos serviremos de las aulas de la Zona Académica del Seminario Metropolitano y del actual claustro de profesores, aunque con la previsión de que en un futuro no lejano puedan incorporarse profesores laicos debidamente preparados.

El Instituto ofrecerá las titulaciones de Diplomado (Grado) y Licenciado (Master) en Ciencias Religiosas, que tendrán validez y reconocimiento civil; de ahí que para acceder a ellas se necesiten los mismos requisitos que son necesarios para matricularse en la Universidad española. También podrán inscribirse alumnos extraordinarios, es decir, aquellos que, sin estar en posesión de estos requisitos o no deseando acceder a dicha titulación, cursen las mismas asignaturas, recibiendo al final de sus estudios un Diploma acreditativo. Se admitirán también alumnos oyentes, sin la obligación de hacer exámenes.

Dios quiera que sean muchas las religiosas, religiosos no sacerdotes y seglares de las Parroquias, Movimientos, Asociaciones y Hermandades y Cofradías que se beneficien de la formación teológica que se impartirá en el futuro Instituto, del que, contando con la ayuda de Dios, esperamos abundantes frutos de evangelización, en los campos de la enseñanza religiosa escolar, la catequesis, la vida religiosa y los demás ámbitos de la pastoral diocesana.

El Instituto Superior de Ciencias Religiosas tendrá como titulares a San Isidoro y San Leandro, padres de la Iglesia hispana y orgullo legítimo de nuestra Iglesia en Sevilla. A su intercesión encomiendo los trabajos de estos meses y su funcionamiento futuro, con la seguridad de que contribuirá grandemente a la gloria de Dios y al bien de nuestra Iglesia diocesana.

Termino mi carta citando un párrafo del documento "Cristianos laicos, Iglesia en el mundo" aprobado por nuestra Conferencia Episcopal en noviembre de 1991. En él se lee lo siguiente: "Es preciso sensibilizar a todos los cristianos sobre la importancia de la formación para reconocer más plenamente y asumir más conscientemente sus responsabilidades como laicos militantes en la vida y misión de la Iglesia; sobre la urgencia, especialmente grave en nuestro tiempo, de superar la ruptura entre fe y vida, entre Evangelio y cultura, y, en fin, sobre la necesidad de animar a todos a emprender, si no lo están haciendo ya, un proceso de formación integral, espiritual, doctrinal y apostólica, a fin de ser y vivir lo que confiesan y celebran, y anunciar lo que viven y esperan" (n. 72).

No está de más citar también una sentencia de San Isidoro, que en parte hemos elegido como lema del futuro Instituto: “Doctrina, sine vita, arrogantem reddit. Vita, sine doctrina, inutilem facit", es decir, "El saber, sin vida, nos hace arrogantes. La vida, sin el saber, nos hace inútiles". Dios quiera que el nuevo Instituto contribuya a que la vida de sus alumnos sea muy fecunda en frutos intelectuales, sobrenaturales y apostólicos.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla  

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