Antero Pascual: «Ojalá Dios toque el corazón de aquellos que asistan a la Novena de Nuestra Señora de los Reyes»

Archidiócesis de Sevillahttps://www.archisevilla.org/
Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

Antero Pascual es el nuevo rector del Seminario Metropolitano y predicador de la Novena dedicada a la Virgen de los Reyes. Ordenado desde los 29 años, completó sus estudios en Roma con la Licenciatura en Teología y ha ocupado diferentes destinos dentro de la diócesis. Ha desempeñado la tarea de formador en el Seminario y Delegado de Pastoral Vocacional por lo que conoce bien el ámbito de las vocaciones.

¿Cómo acogió ser designado predicador de la novena?

Con alegría pero también con respeto. La devoción a María mueve existencialmente mi ministerio. Mi vocación nace desde el discernimiento en la Virgen como modelo vocacional: esa actitud de servicio y escucha permanente de lo que Dios quiere, tratando de vivir siempre en la alegría y en la esperanza. Son actitudes que me motivan. Además, la Virgen de los Reyes es una devoción con mucha entidad, muy representativa dentro de la Archidiócesis. Prevalece la visión de alegría y entusiasmo por compartir la Palabra de Dios. Siempre es motivador estar con los fieles y, en especial, con esta devoción tan antigua y tan querida.

¿Qué espera de la Novena dedicada a la Virgen de los reyes?

Que ojalá Dios toque el corazón de aquellos que asistan a la Novena de Nuestra Señora de los Reyes y pueda perpetuarse la devoción a la Virgen María.

¿No es sorprendente que una devoción se haya mantenido más de siete siglos?

Llama la atención, precisamente, por la cantidad de tiempo que se ha mantenido, lo que nos invita a pensar que existe algo muy serio tras esa devoción. La figura de María está asociada a la imagen de la Iglesia, y sobre todo a la Iglesia de Sevilla. Me llena de alegría que la devoción se haya transmitido como una cadena.

¿Ser sacerdote también implica sentir el peso de la tradición apostólica?

Ser sacerdote tiene la misión fundamental de transmitir la mejor Noticia que se pueda dar. Ya no vives para ti sino que vives para los demás, y merece dar la vida por ello. Así también se fundamenta la devoción a la Virgen de los Reyes que, en Sevilla, gracias a la religiosidad popular, a la religiosidad de las hermandades y cofradías, que se da aquí de manera muy particular, ayuda a que haya una base muy importante para que se mantenga una devoción de casi ocho siglos.

Creo que en el fondo de este sustrato devocional se encuentra la familia, que es donde se anuncia y se predica el primer amor de Dios. Nadie en Sevilla separa su fe de su familia.

¿La piedad popular es fuente de vocaciones sacerdotales?

La piedad popular fragua una identidad y, desde ella, cada uno se plantea cómo quiere crecer en la fe. La piedad popular te ayuda a descubrir tu propia identidad como cristiano y a poner en marcha tu vida en base a esa identidad. Sentir a Dios, caminar hacia a Dios. No hablamos de una piedad vacía, puramente sentimentalista o que se mueve en función de los acontecimientos. Hablamos de una piedad que se encuentra en lo más profundo del corazón de cada persona.

Cada expresión de la piedad popular dará distintas experiencias de Dios, dando lugar a diferentes vocaciones y consagraciones, en función de los hermanos que la configuran, como en cada familia. En la Iglesia caben todas.

No habrá ordenaciones para el año 2015…

Lo cierto es que en 2015 se ordenará sólo un diácono y también se ordenará un sacerdote de un carisma particular instalado en Sevilla. Es una contribución a la Iglesia universal, lo que nos alegra, aunque la falta de ordenaciones para el próximo curso plantea algunas dificultades ante el aumento de las necesidades pastorales de nuestra diócesis. En septiembre se incorporarán entre diez y doce seminaristas, llegando a ser cuarenta y dos en total. Prefiero ser optimista.

¿La ordenación de mujeres es una buena posibilidad para aumentar las vocaciones? ¿Existe este debate en la Iglesia Católica?

Este debate ya existió a lo largo de un tiempo a nivel teológico pero ahora no está en primera línea. Basta leer las palabras del Papa Francisco. Creo que teológicamente podría plantearse pero pastoralmente dudo que pudiera ser factible, aunque insisto que no es un asunto de primer orden. Hay otros temas muy prioritarios donde la Iglesia tiene necesidades, como es la cuestión de la familia.

¿Podrán regresar al orden sacerdotal aquellos secularizados que contrajeron matrimonio?

El sacramento del orden imprime carácter, tanto como el del matrimonio. La reintegración en el orden sacerdotal corresponde a Roma. Como opinión personal, podría abrirse la mano puntualmente, estudiando cada caso y con unas condiciones especiales establecidas por la Iglesia.

En el modelo eclesiológico que entendemos adecuado, la consagración a Dios y al matrimonio no son compatibles. No se pueden tener dos amores. Ser sacerdote es servir con el corazón enamorado de Dios.

¿La Iglesia debe retomar debates teológicos resueltos?

Si la necesidad del momento lo requiere, ¿por qué no? La Iglesia nunca ha estado cerrada a replantear cuestiones que puedan ser importantes y que manifiesten una necesidad pastoral urgentes. Pero si los temas están definidos teológicamente y no presentan ningún tipo de primacía o necesidad, no creo que sea necesario replantearlos.

¿Afectan los debates teológicos al aumento o disminución de las vocaciones?

Afecta, sobre todo, la escasa formación religiosa. Durante mucho tiempo, la formación religiosa ha quedado en el mero cumplimiento sacramental, como las homilías o alguna catequesis. Se ha creído que para ser cristianos no hace falta estar formados. El cristiano es una persona que desde su fe intenta dar respuesta a las cuestiones prioritarias que se plantean en su mundo.

La base de la Nueva Evangelización parte de un laicado bien formado, no sólo a los ministros ordenados. Cualquier cristiano tiene como misión ser otro «cristo», dar testimonio de Cristo y para esto debemos estar formados adecuadamente. La formación es fundamental para conocer a Cristo y a la institución de la Iglesia, descubrir el enorme misterio del cristianismo. La formación nos ayuda a salir de los meros tópicos.

¿Qué medidas se pueden tomar para el aumento de las vocaciones?

Dos medidas, fundamentalmente. Concienciarnos todos de la necesidad de sacerdotes, entender que el sacerdote no es algo puramente accesorio o una figura secundaria sino una figura fundamental como testimonio de vida en la entrega a Dios. Y, en segundo lugar, rezar. Quien llama es Dios. No creo que haya crisis de vocaciones sino crisis de respuesta: estoy convencido de que muchos jóvenes se lo plantean pero no son capaces de responder a la llamada de Dios.

¿Cómo son las vocaciones que se están forjando ahora mismo en el seminario?

El abanico es amplio. Hay jóvenes que provienen del seminario menor, que ha sido una iniciativa muy importante. Después están aquellos que, tras los estudios universitarios y la experiencia laboral, deciden ingresar en el seminario. Un 20% de las vocaciones proviene de esa religiosidad popular de la que hablábamos antes y la mayoría se forja en las parroquias como fruto de la integración pastoral. Por otro lado, en las vocaciones influye la necesidad y la búsqueda de seguridades entre los jóvenes, que en la actualidad tienen muchas preguntas pero consiguen pocas respuestas.

¿Para qué sirve la Iglesia hoy? ¿Qué aporta al mundo de hoy?

La Iglesia es un referente que llama la atención de todo el mundo. Es como una ermita en la montaña que atrae las miradas de quienes pasan por allí. La Iglesia es una lámpara que aporta una luz especial al mundo. La Iglesia debe ser una buena noticia en medio del mundo.

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