Acción Católica General: herramienta de impulso al laicado

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Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

Entrevista a Higinio Junquera y Concha Picón González, Presidente Nacional y Presidenta Diocesana de Acción Católica General.

Los responsables nacionales de Acción Católica General (ACG) tuvieron un encuentro el pasado 20 de octubre con una representación de los presbíteros y laicos de la Archidiócesis de Sevilla. El motivo de la convocatoria fue la presentación del ideario y metodología de la ACG, profundizando en sus aspectos fundamentales. Higinio Junquera Cimadevilla, Presidente Nacional, y Concha Picón González, responsable diocesana de ACG, revelan en esta entrevista las líneas que orientan esta nueva Acción Católica.

¿Cómo se presenta la nueva etapa de la ACG?

Higinio.- Estamos en un momento ilusionante, novedoso, pero que requiere de nosotros una actitud de servicio y de humildad hacia el conjunto de la Iglesia y también hacia las personas que están alejadas o no conocen a Jesucristo.

¿Este momento de la ACG supone un reto?

Concha.- Sí, lo es. El objetivo de este curso pastoral es motivar a los sacerdotes para que se haga posible la realidad de que en todas las parroquias exista un grupo de ACG. Laicos organizados, formados y evangelizadores alegres, que lleven la experiencia cristiana a su mundo concreto.

Definan en pocas palabras la ACG

C.- Es un grupo de laicos de la Iglesia con unas notas específicas de identidad.

¿Cuáles son?

C.- La primera es la eclesialidad, el mismo fin apostólico de la Iglesia formándonos cristianamente para evangelizar y dar testimonio de Cristo en nuestro ambiente de trabajo, familia, etc. La segunda, la secularidad, trabajar en el ámbito secular, lugar específico para la evangelización. La tercera, la unidad, trabajar unidos y organizados para que se manifieste la comunidad de la Iglesia. Y la cuarta es la corresponsabilidad desde una comunión con los pastores, bajo la dirección del obispo. Todos los laicos que reúnan estas cuatro notas y las tengan inmersas en el proyecto personal de vida cristiana son Acción Católica

¿Qué elementos distinguen la nueva Acción Católica?

H.- Hemos vivido una etapa de renovación y de replanteamiento de muchas cosas. Ha sido un proceso en el que hemos superado dificultades, pero que ha traído como resultado una ACG renovada. Nuestra tarea es promover que los laicos que habitualmente participan en la vida parroquial se asocien, formando grupos de vida en los que puedan conocer e interiorizar una síntesis básica de la fe cristiana, donde se estimule la oración y celebración personal, grupal y comunitaria de toda la parroquia. Y donde se puedan compartir e iluminar a la luz del Evangelio de Jesucristo lo que cada una de las personas va viviendo, para conseguir una unidad entre la fe y la vida.

Don Juan José Asenjo les definió recientemente como «principio dinamizador»…

H.- Ciertamente, esta es nuestra tarea, junto con otras asociaciones y movimientos de la Iglesia. Debemos situarnos en una dinámica de colaboración, de comunión entre todos. Nosotros les ofrecemos a los párrocos la ACG como una propuesta de articulación de los laicos de la parroquia de todas las edades, promoviendo una continuidad natural para los grupos de vida parroquiales. Ofrecemos lo que tenemos y somos, y en este sentido creo que la ACG es una buena herramienta para impulsar en las parroquias un laicado estable, maduro, centrado en Cristo, misionero y activo.

¿Qué diferencias hay entre la Acción Católica del pasado y la de hoy?

C.- Su carisma, su misión y su espíritu son los mismos. Pero somos Iglesia y, por lo tanto, también estamos llamados a vivir los signos de los tiempos.

Todos los carismas tienen sus particularidades ¿Qué distingue a la ACG de otros movimientos?

C.- La especial y estrecha relación con la jerarquía, concretamente la diocesana que es la que nos nutre y a la que servimos. Y otra particularidad es que no tenemos patrón o fundador, es el Espíritu el que nos conduce.

¿La Acción Católica ha pasado un tanto desapercibida los últimos años?

H.- Yo puedo decir que la Acción Católica General necesitaba renovarse, cambiar, volver a los orígenes para ofrecerse al laicado como una propuesta actual y fresca para vivir en plenitud la fe cristiana desde la parroquia y para animar al dinamismo misionero de personas, grupos y parroquias. Y hoy puede ser un instrumento útil de la Iglesia para anunciar el Evangelio a los que lo necesiten y para que puedan consolidar y madurar su fe cristiana los que ya participan.

¿Por qué cree que los Papas insisten en que la Iglesia necesita la Acción Católica?

C.- San Juan Pablo II, Benedicto XVI, la Conferencia Episcopal Española, nuestro arzobispo y su obispo auxiliar han insistido en ello porque estamos en estado de misión. Recientemente el Papa Francisco dijo que el paradigma misionero de Acción Católica es necesario en el mundo de hoy.

En Sevilla hay unos 90 miembros repartidos por diferentes parroquias ¿Cómo se convierten en instrumento válido para la nueva evangelización?

C.- Nuestra comunidad es la parroquia y desde ella llevamos a Cristo al barrio y traemos a la parroquia las necesidades de nuestros hermanos. Todo esto a través de la vida espiritual, la formación, los materiales, etc. También es muy importante la estrecha colaboración entre el párroco y los miembros de ACG.

Concha, en su parroquia, por ejemplo, ¿cómo lo hacen?

C.- Todo miembro de Acción Católica tiene que tener una acción dentro de la pastoral parroquial según su carisma: pastoral de enfermos, liturgia, cáritas… En nuestra parroquia llevamos 14 años con el proyecto ‘Iglesia samaritana’, algunos miembros de AC organizan eventos, como cenas o partidos de futbito, para conseguir ayuda económica en la campaña de Cáritas por Navidad, Manos Unidas, misioneros de África y otras necesidades.

¿Qué os motiva en este apostolado?

C.- Nuestros grupos se reúnen una vez a la semana para la formación, en la que seguimos el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos que nos ayuda en la oración personal, en nuestra vida y en las diferentes áreas pastorales a la que nos dedicamos en las parroquias.

¿Cómo es la relación entre AC nacional y la diocesana de Sevilla?

H.- El nivel nacional o general está al servicio de las diócesis. Nuestra tarea es proporcionar herramientas e instrumentos para que en cada diócesis se pueda llevar la tarea en la vida diaria de los grupos y parroquias. Por lo tanto somos lo mismo, cada nivel con unas funciones específicas. Nuestra misión es favorecer las iniciativas diocesanas, siempre de la mano del arzobispo y su obispo auxiliar.

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