200 personas participan en la Jornada de monitores de cursillos de preparación al matrimonio

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Más de 200 personas han participado en la Jornada para monitores de cursillos de preparación al matrimonio y a la vida familiar que se ha celebrado en el Seminario Metropolitano de Sevilla.

Los participantes procedían de la capital y de 23 pueblos de la provincia. Los temas abordados en esta jornada han sido ‘Acompañamiento en el noviazgo’ y ‘Acompañamiento en los primeros años de casado’, que han sido impartidos por el padre Noriega, superior general de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María.

En su saludo de acogida, el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, mostró su satisfacción por «la ilusión y el entusiasmo de todas las personas que forman parte de la Pastoral Familiar, y por el trabajo que vienen realizando». Entre otras cosas señaló que «una de las finalidades de la pastoral familiar parroquial es implicarse más en la preparación adecuada al matrimonio, pues quizás la causa del fracaso de los matrimonios actuales pudiera haber sido una inadecuada preparación al mismo. Hay que procurar –añadió- que a través de los cursos de preparación al matrimonio se produzca un verdadero encuentro con el Señor y vivir con autenticidad una vida de fe».

El padre Noriega, desmenuzó a lo largo de la mañana los prolegómenos de las relaciones afectivas entre los novios, en la sociedad, y los pasos adecuados para fortalecer la relación antes de tomar la decisión de unirse en matrimonio. En esta línea, y por medio de comparaciones, ilustró la importancia de ser consciente de lo que conlleva el matrimonio: «arriesgar todo, comprometerse, hacer nuestra vida una vida grande y no mediocre y sin sentido. La prueba de la grandeza de Dios es la sexualidad humana. La felicidad del hombre es algo espiritual, no es puramente biológico (…) Con Jesús es posible», señaló.

En un momento de su alocución, afirmó que «a través del enamoramiento la persona vislumbra una grandeza nueva. La persona comprende lo hermosa que puede ser la vida con la otra persona. El Amor nos proyecta algo que todavía no somos pero que podemos llegar a ser». Por otro lado apuntó que «es necesario e importante que los novios sean acompañados en los primeros años de casados. Ofrecer prácticas que les ayuden a enfrentarse a esa época, con herramientas adecuadas y con personas que les apoyen para que comprendan que no deben abandonar ante la primera dificultad, sino entender el compromiso cristiano y luchar por mantener esas promesas que se han hecho. Los problemas que se presentan pueden ser concebidos como síntomas de un amor que está llamado a madurar».

Para terminar su intervención, el padre José Noriega resaltó la importancia de la fecundidad y aclaró que «engendrar» no consiste solo en tener hijos, sino que en un matrimonio, además de la posible llamada a la adopción, nacen multitud de proyectos, de nuevas relaciones, de lazos con amigos, parroquias y el resto de las familias.

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